
Es un día de verano sofocante y estás disfrutando de tu helado favorito cuando, de repente, sientes como si te hubieran clavado un punzón de hielo en la frente. Es un dolor agudo que parece provenir de lo más profundo de tu cerebro.
Lo único que puedes hacer es quedarte ahí sentado, sintiéndote un poco ridículo mientras se derrite el helado, hasta que el dolor desaparece.
"El dolor de cabeza por helado es muy, muy común", afirma Amaal Starling, neuróloga de la Clínica Mayo en Minnesota, en Estados Unidos.
"Es inofensivo, va y viene".
¿Por qué nos castiga el cuerpo cuando comemos cosas frías demasiado rápido?
Resulta que, además de afectar a generaciones de inocentes amantes de los postres, el "congelamiento cerebral" tiene una historia de décadas contribuyendo al progreso científico y puede decirte mucho más sobre tu salud de lo que crees.
Lo que la mayoría de nosotros aprendemos de niños a llamar "congelamiento cerebral" o "dolor de cabeza por helado" es lo que los científicos denominan "dolor de cabeza por estímulo frío", explica Starling.
Los investigadores creen que se produce debido a "un enfriamiento rápido en el paladar, o incluso en la parte más posterior de la garganta", dice la neuróloga.
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Este enfriamiento hace que los vasos sanguíneos se contraigan muy rápidamente, tras lo cual se ven obligados a dilatarse de nuevo para restablecer el flujo sanguíneo.
Las fibras nerviosas del dolor situadas en las paredes de estos vasos sanguíneos se conectan con el nervio trigémino, responsable de procesar las señales de dolor de la frente y la cara, expli
Por ello, el dolor de cabeza por helado se siente como una presión y un dolor en el cerebro o la frente, y no dentro de la boca.
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Los datos sugieren que los alimentos o bebidas frías también pueden provocar palpitaci cardíacas —lo que se conoce en inglés como "Cold Heart"— y arritmias cardíaca especialmente en hombres de mediana edad.
Para evitar los dolores de cabeza por estímulo frío, modérate a la hora de consumir alimentos y bebidas fríos, aconseja Starling.
Parece que es el enfriamiento rápido lo que provoca el "congelamiento cerebral", por lo que dar tiempo al paladar para que se caliente un poco entre sorbos, lamidos o bocados debería evitarlo.
Pero si te has precipitado (¿a quién no le ha pasado?) y ya tienes un dolor de cabeza mientras comes un helado, hay un par de trucos probados para que dure menos y sea menos doloroso, dice Starling.
Ella sugiere utilizar la parte inferior de la lengua para volver a calentar el paladar. O, si ambos lados de la lengua están fríos, utilizar el pulgar o una bebida caliente en su lugar.
Aun así, ¿por qué algunas personas sufren el "congelamiento cerebral" mientras que otras pueden tomarse un batido sin ningún problema?
Irene Toldo, profesora de neurología y psiquiatría infantil en la Universidad de Padua (Italia), y sus colegas examinaron cuatro décadas de estudios científicos sobre "el dolor de cabeza por helado" para averiguarlo.
Al sintetizar investigaciones de todo el mundo, incluidos estudios sobre miles de escolares en Taiwán, Alemania y Canadá, y docenas de adultos con migraña en Brasil, Turquía y el Reino Unido, Toldo identificó varios patrones.

Por un lado, la investigación indica que el "congelamiento cerebral" parece ser hereditario: si tus padres sufren dolores de cabeza cuando comen helado, es probable que tú también los sufras.
Hasta ahora, estos hallazgos han sido meramente correlacionales y los científicos aún no han identificado los genes específicos que podrían ser responsables de esta conexión.
En cuanto a cómo el dolor del "congelamiento cerebral" puede variar de una persona a otra, el factor más importante parece ser si se padecen dolores de cabeza no relacionados con el helado y ataques de migraña, es decir, dolores de cabeza intensos que pueden durar horas e incluso días.
"Las personas con migraña suelen experimentar una mayor intensidad de este tipo de dolores de cabeza", dice Toldo.
En un pequeño estudio de la década de 1970, 93% de las personas que sufrían ataques de migraña también habían tenido dolores de cabeza cuando comían helado, la mayoría de ellos con molestias de moderadas a graves, mientras que sólo un tercio de las personas que no padecían migraña habían experimentado dolores por helado.
La propia Starling sufre tanto ataques de migraña como dolores de cabeza cuando come helado extremadamente dolorosos.
"Mi nervio trigémino es muy sensible debido a mis ataques de migraña, por lo que cuando se expone al frío, puede activarse de forma más significativa", afirma.
En definitiva, si tú o tu hijo experimentan un "congelamiento cerebral" especialmente doloroso, puede que valga la pena reflexionar sobre su historial de dolores de cabeza y volver a examinar aquellos que no están relacionados con el frío.
Lo que quizá hayas llegado a aceptar como normal puede ser una afección grave, pero tratable, que se debería investigar.

"Una de cada seis mujeres tiene migraña, uno de cada once niños tiene migraña y uno de cada diez hombres tiene migraña", dice Starling.
"Más del 50% de las personas que padecen migraña nunca han hablado con un médico sobre sus síntomas. Existe un diagnóstico. Existe un tratamiento disponible".
Una migraña congelada
Dada esta sorprendente relación, desde al menos la década de 1960 los científicos han pedido a voluntarios que se provoquen a sí mismos un "congelamiento cerebral" a propósito para ayudar a estudiar la migraña, una de las principales causas de discapacidad en todo el mundo.
A pesar de la prevalencia de la afección, a los investigadores les resulta difícil captar una migraña en curso con resonancias magnéticas y tomografías computarizadas, ya que los dolores de cabeza son difíciles de predecir, por no mencionar que son tan insoportables que a los voluntarios les puede resultar difícil llegar al laboratorio en pleno episodio de migraña.
Allí es donde el "congelamiento cerebral" puede salvar el día, afirma Starling.
Los dolores de cabeza por estímulo frío se pueden provocar a voluntad mediante dulces (y, aunque menos apetecible, con trocitos de hielo y agua muy fría).
Y dado que afectan al mismo complejo nervioso que un ataque de migraña, el nervio trigémino, pueden servir como sustituto científico de un ataque de migraña en pleno desarrollo.
"En los primeros tiempos de la medicina del dolor de cabeza, cuando los investigadores intentaban comprender los mecanismos básicos del dolor de cabeza, el 'congelamiento cerebral' era un modelo experimental muy útil", explica Starling.
La especialista asegura que esta técnica ayudó a los científicos a identificar el papel del flujo sanguíneo y de diversos complejos nerviosos.
En los últimos años, sin embargo, los investigadores han recurrido a otros métodos para desencadenar ataques de migraña en humanos, que incluyen las infusiones de nitroglicerina (sí, la que se utiliza para fabricar explosivos), con el fin de desarrollar medicamentos de última generación contra la migraña.
Y para las personas con trastorno de migraña, no hay necesidad de abstenerse de tomar helados por miedo al "congelamiento cerebral".
"No tienes que dejar de comer helado", dice Toldo. "Puedes aprender a controlarlo".
Afortunadamente, el consejo es el mismo para todos: simplemente tómate un poco más de tiempo al comer tu helado, así también podrás saborearlo mejor.
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