
Aunque los modelos de la psicología de la personalidad tratan de clasificar la identidad humana, una nueva investigación revela que los rasgos personales que las personas consideran centrales para su identidad suelen alejarse de los esquemas más difundidos en la disciplina. El estudio indica que la forma en que los individuos se perciben a sí mismos es mucho más particular y diversa de lo que plantean los modelos tradicionales.
Las personas suelen seleccionar como rasgos esenciales aquellos que resaltan en su experiencia diaria y que no siempre encajan en las categorías profesionales de la psicología. De acuerdo con Psychology Today, la autodefinición de la personalidad introduce matices personales que ponen en cuestión los marcos convencionales, ya que cada persona define y combina sus rasgos clave en función de sus propias vivencias y valoraciones.
Una reciente investigación liderada por Elizabeth Long, Norhan Elsaadawy, Erika Carlson y Mac Fournier examinó de cerca cómo se configura la autopercepción de los rasgos personales centrales. El trabajo, publicado en Journal of Personality and Social Psychology y reseñado por el doctor Art Markman en 2026 para Psychology Today, analizó las respuestas de más de 4.000 personas, mostrando cómo los criterios individuales difieren con frecuencia de los modelos académicos de referencia.
En este estudio, los participantes identificaron hasta tres características principales de su personalidad. Además, completaron inventarios de rasgos psicológicos básicos y, en algunos casos, describieron con mayor profundidad dichas cualidades. Para una parte de los voluntarios, el proceso incluyó dos semanas de recordatorios aleatorios para calificar cómo se comportaban respecto a esos rasgos seleccionados y a otros adicionales.

Los investigadores plantearon si las definiciones profesionales de los Cinco Grandes rasgos (apertura a la experiencia, escrupulosidad, extroversión, amabilidad y neuroticismo) logran reflejar los aspectos que las personas consideran fundamentales para sí mismas. Los resultados mostraron que, aunque algunos rasgos seleccionados por los participantes se relacionan con esas categorías, una porción significativa de los rasgos que se valoran como centrales queda fuera de ellas.
Por qué las personas eligen ciertos rasgos centrales
Según detalla Art Markman en Psychology Today, lo habitual es que los individuos elijan características positivas como los ejes principales de su autopercepción. Markman afirma que muchos se ven definidos por cualidades deseables o incluso por aquellas que han tenido que esforzarse para alcanzar.
La investigación constató que los rasgos seleccionados tienden a sobresalir dentro del repertorio personal de cada individuo, marcando así la diferencia frente a otros aspectos propios. De este modo, el sentido de singularidad y autoafirmación positiva influye notablemente en la forma en que cada uno configura la esencia de su identidad.
Otro hallazgo relevante del estudio es que, al escoger tres rasgos personales, la mayoría tiende a mezclar dimensiones distintas de su personalidad. Así, aunque alguien se centre en su extroversión, puede acompañar esa característica de otras como sociabilidad o simpatía. Sin embargo, la investigación concluye que resulta común seleccionar atributos variados, evidenciando una gran diversidad en lo que los individuos consideran su motor interno.
Desajuste con los modelos de la psicología de la personalidad

Parte fundamental de los resultados es la baja correspondencia entre las categorías de la psicología tradicional y la manera en que las personas describen sus propios rasgos centrales. Al narrar cuáles consideran sus atributos clave, los participantes suelen combinar elementos de diversas categorías, apartándose así de las definiciones técnicas propuestas por la disciplina.
Art Markman, al analizar este fenómeno, destaca que existe “cierta diversidad en lo que la gente considera que los impulsa”. Este dato desafía la pretensión de los cinco grandes rasgos de servir como explicación universal sobre los factores que configuran las motivaciones y trayectorias individuales.
Las descripciones espontáneas de los voluntarios contienen matices y particularidades que los modelos profesionales tratan de forma independiente. Al estudiar esas autodefiniciones, los expertos advirtieron que es frecuente la combinación de rasgos de diferentes grupos, lo que refuerza el alto nivel de personalización en la construcción de la identidad.
El impacto de los rasgos centrales en la conducta cotidiana
Aunque los participantes en el estudio consideraron ciertos rasgos como centrales, la revisión de Art Markman en Psychology Today advierte que estos atributos no predicen de manera constante el comportamiento cotidiano. La información recopilada apunta a que, si bien los rasgos seleccionados influyen en la narrativa que las personas hacen de sí mismas, su peso sobre las acciones observables puede variar dependiendo del contexto o de situaciones específicas de toma de decisiones.
El seguimiento aleatorio de conductas durante dos semanas permitió advertir que los rasgos personales centrales pueden estar presentes en momentos de elección consciente. Sin embargo, estos mismos rasgos no necesariamente guían de forma permanente las acciones diarias ni aparecen con regularidad en la rutina.

Esta diferencia entre la identidad percibida y el comportamiento medido introduce matices en el análisis del auténtico impacto que tienen los rasgos centrales sobre la conducta real. Los datos recabados por el equipo investigador reflejan que autoestima y autoafirmación, aunque estén fundamentadas en rasgos seleccionados como esenciales, no siempre se traducen en patrones de comportamiento estables o previsibles.
Lo que queda por descubrir sobre la autopercepción de la personalidad
El trabajo de Markman, publicado en Psychology Today, reconoce que aún existen múltiples incógnitas sobre cómo se construye la identidad personal y su vínculo con las categorías técnicas manejadas en psicología. El propio autor subraya la necesidad de nuevos estudios que aclaren en qué situaciones los rasgos definidos como centrales son capaces de modificar realmente el comportamiento.
Entre los posibles campos de investigación, destacan los procesos mediante los cuales cada persona determina qué aspectos componen la base de su identidad y cómo estas decisiones evolucionan. Los autores resaltan la importancia de conocer en qué entornos las narrativas propias sobre los rasgos pueden transformar la manera de actuar y relacionarse.
La interacción entre la forma de autodefinirse y la conducta, todavía poco estudiada, representa un horizonte relevante para próximos avances en psicología. Futuros estudios podrán profundizar en los mecanismos de identificación y percepción de los rasgos personales centrales y su impacto en la vida cotidiana.
La experiencia individual, más allá de toda categorización formal, proporciona un sentido único a la identidad. Así, el significado de los rasgos personales rebasa cualquier esquema fijo y aporta una perspectiva singular a la historia de cada persona.
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