
La justicia de Estados Unidos sentenció este miércoles a 11 años de prisión a Ofelia Hernández Salas por su rol en una "prolífica" red de tráfico humano que operó durante años en la frontera entre México y EE.UU.
Junto a sus cómplices, Hernández Salas facilitó el paso ilegal de miles de personas procedentes de varios países, de acuerdo con la acusación formal presentada ante un tribunal federal de distrito en Arizona, informó el Departamento de Justicia de EE.UU.
También conocida como "Doña Lupe" o "La Güera" y originaria de Guerrero aunque operaba desde Mexicali, en el estado fronterizo de Baja California, cobraba decenas de miles de dólares por cruce y además asaltaba a los propios migrantes que pagaban por sus servicios, sostiene la acusación.
Según el gobierno estadounidense, su organización habría contado además con la protección del cartel de Sinaloa.
La mujer de 64 años fue arrestada en México en marzo de 2023, por efectivos de la Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana (FESC) de Baja California, a petición del gobierno de EE.UU. y la Interpol.
Durante la redada, llevada a cabo en una vivienda de la colonia Zacatecas en Mexicali, fue también detenido Raúl Saucedo Huipio, considerado su principal cómplice.
La captura fue la culminación de una larga investigación encabezada por el Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. y que habría tenido en el punto de mira los hoteles usados por la red de Hernández para alojar a los migrantes.
Ambos detenidos se declararon culpables del cargo de conspiración para traer extranjeros a EE.UU. y de tráfico de personas para ganancia financiera personal.
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Saucedo Huipio está pendiente de sentencia.
"El tráfico trasnacional de personas representa una amenaza directa a nuestra seguridad nacional", declaró el vicefiscal general A. Tysen Duva, de la División Criminal del Departamento de Justicia de EE.UU., en un comunicado al conocerse la condena.
"Ofelia Hernandez Salas y sus co-conspiradores pusieron en peligro a nuestras comunidades al traer ilegalmente y a gran escala a ciudadanos extranjeros de más de una decena de países a Estados Unidos", prosiguió.
"No solo les quitaron a las autoridades de inmigración la capacidad de verificar adecuadamente a estas personas, sino que ella y sus co-conspiradores robaron a estas personas sus pertenencias personales a punta de arma de fuego o cuchillo", agregó.
"Los cruces ilegales de fronteras ya son increíblemente peligrosos; esta acusada solo aumentó el potencial de peligro mortal que enfrentaban al añadir el robo a sus actos criminales", zanjó.
De acuerdo a la acusación, los clientes de la red de Hernández Salas provenían de México y Centroamérica, pero también de países tan lejanos como Bangladesh, Yemen, Pakistán, India, Emiratos Árabes Unidos, Uzbekistán, Rusia o Egipto.
Una vez cumplida su condena, quedará sujeta a deportación, señala el Departamento de Justicia.
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