
El fuerte sismo de magnitud 7,4 que sacudió el occidente de Colombia este lunes por la mañana, hora local, causó decenas de muertos, miles de heridos e importantes daños materiales.
El terremoto tuvo lugar menos de dos meses después de que dos sismos en breve sucesión de magnitud 7,2 y 7,5 devastaran localidades del norte de Venezuela. El doblete sísmico, que no está relacionado con la tragedia ocurrida en suelo colombiano, arrasó barrios enteros y dejó al menos 6.300 heridos.
En Colombia, equipos de rescate luchan en una carrera contra el tiempo para hallar personas con vida.
Pero, ¿cuánto tiempo se puede sobrevivir bajo los escombros?
Esto depende de varios factores, explicaron expertos a la BBC. La posición del sobreviviente cuando se ve atrapado en el derrumbe, el acceso a aire y agua, el clima, las condiciones meteorológicas y el estado físico de la persona atrapada influyen en el tiempo que puede sobrevivir.
La mayoría de los rescates se producen en las primeras 24 horas tras un desastre, pero ha habido casos de rescates entre los escombros que se han llevado a cabo mucho tiempo después.
Naciones Unidas suele suspender los esfuerzos de búsqueda y rescate entre cinco y siete días después de una catástrofe. Esta decisión se toma luego de que no se haya logrado sacar a ninguna persona con vida tras uno o dos días del desastre.
Entonces, ¿cuáles son los factores que pueden mantener con vida a las víctimas?

Si bien no es fácil predecir cuándo se producirá un terremoto o un derrumbe repentino de un edificio, la postura que adoptes en caso de emergencia es clave para tu supervivencia, según los expertos.
Un lugar bien elegido puede brindarte protección física bajo los escombros y ayudarte a tener acceso al aire.
"Ser capaz de adoptar la postura de 'agacharse, cubrirse y sujetarse' crearía un espacio de supervivencia, una bolsa de aire", afirma Murat Harun Ongoren, coordinador de AKUT (Asociación Turca de Búsqueda y Rescate), la mayor organización de ayuda y rescate de la sociedad civil de Turquía.

Agacharse, cubrirse y sujetarse significa: arrodillarse en el suelo, cubrirse debajo de una mesa o algo resistente y sujetarse con fuerza hasta que cesen los temblores.
"La educación, la formación y la concienciación sobre las medidas de emergencia (antes de que ocurra un desastre como un terremoto) son importantes y con frecuencia se ignoran", añade.
"Y eso determinará tu esperanza de vida bajo los escombros".
La doctora Jetri Regmi, funcionaria técnica del Programa Mundial de Emergencias Sanitarias de la OMS, también destaca la importancia de la preparación.
"Ponerse a cubierto en un lugar seguro, como debajo de un escritorio o una mesa resistentes, mejoraría las probabilidades de supervivencia. No hay certezas, ya que cada emergencia es diferente, pero los esfuerzos iniciales de búsqueda y rescate dependen de la capacidad de preparación de las comunidades locales", afirma.
Acceso al aire y al agua
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El suministro de aire y agua es clave para mantenerse con vida cuando se queda atrapado bajo un edificio derrumbado. Sin embargo, esto depende del nivel de las lesiones: la pérdida de sangre reduce las probabilidades de sobrevivir más de 24 horas.
Por lo tanto, si el sobreviviente no sufre una lesión grave y tiene aire para respirar (una bolsa de aire en un espacio adecuado), lo siguiente es mantenerse hidratado, de acuerdo con los expertos.
Según el profesor Richard Edward Moon, experto en cuidados intensivos de la Universidad de Duke (EE.UU.), "la falta de agua y oxígeno es un problema fundamental para la supervivencia".
"Cada adulto pierde hasta 1,2 litros de agua cada día", afirma.
"Se trata de la orina, la exhalación, el vapor de agua y el sudor. Cuando se pierden ocho litros o más es cuando una persona entra en estado de gravedad".
Algunas estimaciones sugieren que las personas pueden sobrevivir sin agua entre tres y siete días.

Grado de lesiones
Si una persona ha sufrido un traumatismo craneal u otras lesiones graves y tiene poco espacio para respirar, hay pocas posibilidades de sobrevivir al día siguiente de un desastre.
Ser capaz de evaluar el grado de la lesión es crucial, según la doctora Regmi.
"Es posible que las personas con lesiones en la columna vertebral, la cabeza o el pecho no sobrevivan a menos que puedan ser trasladadas a centros de traumatología", afirma. La pérdida de sangre, las fracturas o las laceraciones de órganos aumentan las probabilidades de mortalidad.
La atención médica después del rescate también es igualmente importante, según Regmi.
"Incluso las personas que se salvaron de los escombros podían morir a causa del 'síndrome de aplastamiento'. Esto ocurre con frecuencia en catástrofes, como los terremotos, y afecta a personas que han quedado atrapadas bajo mampostería caída o en movimiento".
El síndrome de aplastamiento ocurre cuando los músculos se dañan debido a la presión de los escombros y producen toxinas, según la funcionaria técnica de la OMS. Una vez que se retiran los escombros, la toxina se disemina por el cuerpo con graves consecuencias para la salud.
Clima y condiciones meteorológicas
El clima de la zona también determina cuánto tiempo pueden aguantar las víctimas.
Para el profesor Moon, las condiciones invernales en Turquía, donde se produjeron dos devastadores terremotos en febrero de 2023, empeoraron mucho la situación.
"Un adulto típico puede soportar temperaturas de hasta 21°C sin que el cuerpo pierda su capacidad de retener el calor. Pero cuando hace más frío, la situación es diferente", afirma.
En este punto, la temperatura corporal se ajusta a la temperatura ambiente.
"La velocidad a la que se produzca la hipotermia dependerá de lo aislada que esté la persona o del refugio del que disponga. Pero, en última instancia, muchas de las personas menos afortunadas sufrirán hipotermia en estas circunstancias", afirma el especialista en cuidados intensivos.
En verano, por el contrario, si el espacio en el que está encerrada la víctima está demasiado caliente, la persona podría perder agua demasiado rápido, lo que reduciría sus posibilidades de supervivencia.

Fortaleza mental
Según los expertos, un factor que a menudo se subestima es el bienestar mental y el autocontrol.
Mantener la fortaleza mental y centrar el pensamiento en la sobrevivencia también puede ser crucial para mantenerse con vida, advierten.
"El miedo es nuestra reacción natural, pero no debemos entrar en pánico. Necesitamos ser fuertes mentalmente para poder sobrevivir", dice el experto en rescates Ongoren.
Esto requiere determinación.
"Es importante tratar de evadir la sensación de miedo y tomar el control de uno mismo. 'Está bien, ahora estoy aquí, necesito encontrar una manera de mantenerme con vida' debería ser la motivación. Esto hará que grites menos y hagas menos movimientos. Tendrás que ahorrar energía controlando tus sentidos y el pánico".
Historias notables de supervivencia
En 1995, después de un terremoto en Corea del Sur, un hombre fue rescatado de entre los escombros después de 10 días. Según se informó, sobrevivió bebiendo agua de lluvia y se comió una caja de cartón. Había jugado con un juguete infantil para mantener la mente activa.
En mayo de 2013, sacaron a una mujer de las ruinas del edificio de una fábrica en Bangladesh, 17 días después de que se derrumbara.
"Escuché las voces de los equipos de rescate durante varios días. Seguí golpeando los restos con palos y varillas para llamar su atención. Nadie me escuchó", dijo tras ser rescatada.
"Comí comida seca durante 15 días. Los dos últimos días no ingerí más que agua".
En Haití, tras el terremoto de enero de 2010 en el que murieron más de 220.000 personas, un hombre sobrevivió durante 12 días bajo las ruinas de una tienda que había sido saqueada. Más tarde, otro hombre fue hallado vivo tras permanecer 27 días entre los escombros tras el terremoto.
En octubre de 2005, dos meses después del terremoto que azotó Cachemira, en Pakistán, una mujer de 40 años llamada Naqsha Bibi fue rescatada de su cocina.
La encontraron con rigidez muscular y estaba tan débil que apenas podía hablar. En una entrevista con la BBC en 2005, su prima dijo: "Al principio pensamos que estaba muerta, pero abrió los ojos cuando la sacábamos".

Aunque en la superficie parezca que las cosas transcurren con normalidad, en las profundidades de la Tierra hay un movimiento constante de las placas tectónicas. Y uno de ellos, conocido como "subducción", fue el que provocó el terremoto de este lunes a las 7:34 am en el occidente de Colombia.
El terremoto de magnitud 7,4, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés), tuvo su epicentro en el municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó y a una profundidad de 107 km.
Las autoridades informaron que el sismo causó decenas de víctimas fatales y daños materiales en ciudades como Pereira, Manizales y Cali.
Es el "sismo más fuerte que se ha sentido en la última década en el país", dijo Julio Fierro Morales, director general del Servicio Geológico Colombiano.
Según el organismo, la actividad sísmica registrada en esta zona responde a la dinámica tectónica natural del occidente colombiano y está asociada, entre otros procesos, al movimiento de la llamada placa de Nazca.
El fenómeno que se conoce como "subducción" es cuando una placa se hunde y se desliza debajo de otra.
Germán Prieto, profesor del Departamento de Geociencias de la Universidad Nacional de Colombia, recuerda que el país está ubicado en el límite entre varias placas tectónicas, la ya mencionada Nazca, la Suramericana y la del Caribe
El sismo registrado este lunes ocurrió porque la placa de Nazca, ubicada en el Océano Pacífico, se metió por debajo de la placa Suramericana en dirección al este, donde se encuentra Colombia, explica el académico.

Colombia es un país sísmicamente activo por el encuentro de esas placas (que incluye, además la del Caribe). Rígidas y frías, las placas tectónicas son la capa más superficial de la Tierra, mientras que el interior es caliente.
"Se puede pensar en un huevo, con un interior blando y una cáscara dura", le explica Prieto a BBC Mundo.
Esa cáscara rocosa de la Tierra "está partida en pedazos como un rompecabezas y esos pedazos se mueven. El movimiento entre los pedazos es lo que genera los terremotos", apunta el experto.

La importancia de la profundidad
El terremoto registrado este lunes en Colombia tuvo una gran magnitud, lo que no necesariamente significa que por eso sea el más destructivo.
De hecho, la magnitud de un sismo es solo uno de los factores que influyen en su poder de destrucción.
Otro factor decisivo es la profundidad. "Fue un temblor bastante profundo, lo que hace que las ondas lleguen atenuadas a la superficie", explica Sergio Barrientos, director del Centro Sismológico Nacional de la Universidad de Chile.

"No es un terremoto de contacto entre placas", explica el sismólogo, como los que ocurren en Venezuela, Perú, Ecuador o Chile, que suelen ser más superficiales.
La profundidad es precisamente una de las causas que explica por qué el terremoto de 1999 en la zona del eje cafetero colombiano tuvo un gran poder destructivo, especialmente en la ciudad de Armenia.

En esa ocasión, el sismo tuvo una magnitud de 6,2, pero -a diferencia del actual- fue mucho más superficial y dejó cerca de 1.200 muertos, según cifras oficiales.
El terremoto del lunes ocurrió cerca de la misma zona, pero una de las ciudades más afectadas fue Pereira, situada a 45 km de Armenia.
La sismicidad en el occidente de Colombia responde a la dinámica natural de subducción de la Placa de Nazca, la cual avanza bajo el continente a una velocidad de 55-60 milímetros por año, acumulando presión y energía que, eventualmente, se libera en forma de terremotos.

Y el movimiento de subducción se relaciona con los límites de las placas tectónicas, que puede ser divergente, convergente y de transformación, precisa el experto colombiano Germán Prieto.
En el terremoto ocurrido este lunes, el límite entre las placas es convergente, es decir, éstas se mueven en direcciones encontradas y una de ellas, generalmente la oceánica, se desliza por debajo.
Este tipo de fenómeno es común en varias partes del mundo, explica el experto. "El Cinturón de Fuego del Pacifico es una expresión de varios límites convergentes y subduccion, que tienen asociados terremotos y cadenas de volcanes".
Va desde Chile y Perú hasta Colombia, pasando por Centroamérica, después por Canadá, por Alaska, Kamchatka, Japón y las Islas Marianas. Finalmente termina en Nueva Zelanda y Tonga.
"Todas esas regiones tienen volcanes activos y terremotos", apunta.

¿Está conectado con el terremoto de Venezuela?
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El presidente de la Sociedad Venezolana de Geólogos, Feliciano de Santis, le dice a BBC Mundo que el terremoto en Colombia y el ocurrido recientemente en Venezuela, no están conectados directamente.
"En Venezuela y Colombia compartimos la Placa Suramericana y la Placa del Caribe, pero la conexión entre los sismos es muy indirecta", explica.
"Uno no puede decir que cada vez que tiemble en Venezuela después va a temblar allí", aunque los dos países forman parte de todo un sistema de placas interconectadas. "Es como la cáscara de una mandarina que está rota en varios sitios y todas se interconectan".
En Venezuela, agrega el experto, existe un sistema de fallas diferente. "El sistema de Colombia es más profundo". Y es precisamente esa profundidad la que ayuda a mitigar los daños.
"En Venezuela los sistemas son más superficiales porque nuestras placas se rozan lateralmente y en Colombia tienen un sistema de compresión en que una placa se mete debajo de la otra", explica de Santis.
Es, básicamente, un modelo tectónico diferente.
Colombia, un país sísmico

Debido a su ubicación sobre la zona de interacción de las placas tectónicas de Nazca, Caribe y Suramericana, Colombia es una de las naciones con mayor actividad sísmica de América Latina y ha sido escenario de terremotos de gran magnitud.
En Colombia se registran, en promedio, cerca de 2.500 sismos al mes (unos 80 al día). La mayoría son de baja magnitud, la población no lo percibe y solo quedan registrados en los reportes técnicos, según explica el Servicio Geológico Colombiano.
También influye que el país está ubicado en el Cinturón de Fuego del Pacífico, una extensa franja que rodea el océano Pacífico y concentra la mayor parte de la actividad sísmica y volcánica del mundo.
Entre los mayores está el del 31 de enero de 1906 con una magnitud de 8,8 y epicentro frente a las costas del Pacífico colombiano y ecuatoriano. La fuerza liberada fue tan grande que generó un tsunami que golpeó buena parte del litoral pacífico.
Y el de 1979 de magnitud 8,1 frente a las costas de Nariño.
En la historia reciente del país, algunos sismos han impactado gravemente como el de 2004 cuya magnitud fue de 7,2, o el de La Vega de 2012 con magnitud 7,1.
Pero como la magnitud no necesariamente determina el impacto, otros sismos menos potentes han causado estragos en el país por su cercanía a zonas pobladas o la vulnerabilidad de las construcciones.
Un ejemplo es el mencionado de Armenia en 1999, que dejó 1.185 víctimas fatales o el de Páez en 1994, en el suroccidente colombiano, que también provocó más de 800 muertes.
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