La rareza del mercado, sin embargo, no termina en los anuncios.
Para reclamar las pérdidas, el contribuyente debe presentar una declaración detallada y conservar registros de sus ganancias y pérdidas. Además, la deducción no puede superar el monto de las ganancias de juego declaradas.
El IRS exige documentación que respalde las operaciones, como un registro preciso de las apuestas, recibos, boletos, estados de cuenta u otros comprobantes. Por eso, un montón de tickets comprados en Internet no sustituye automáticamente la documentación de una persona que realmente realizó esas apuestas.
Jeffrey Hoopes, profesor de contabilidad de la University of North Carolina y director de investigación del UNC Tax Center, calificó la práctica como un ejemplo llamativo de posible fraude fiscal. La lógica sería comprar boletos que otra persona ya perdió y utilizarlos para intentar justificar pérdidas que el comprador nunca tuvo.
Eso, sin embargo, no significa que todos los compradores tengan una intención fraudulenta. Hoopes conserva una pila de boletos perdedores adquirida en eBay para investigación; también existen coleccionistas interesados en conservarlos.
eBay permite los boletos, pero no cualquier uso
La plataforma establece una frontera clara. Un portavoz de eBay explicó que los boletos de lotería vencidos con valor coleccionable pueden publicarse cuando el anuncio indique claramente que están vencidos y la venta sea legal según las normas locales.
Lo que no está permitido es promover usos potencialmente indebidos. La propia política de eBay sobre boletos de lotería contempla restricciones para este tipo de publicaciones, por lo que expresiones como “tax write off” o “tax deduction” resultan especialmente llamativas cuando aparecen en los títulos de algunos anuncios.
La plataforma puede retirar las publicaciones que infrinjan sus condiciones, aunque eBay facilita el contacto entre compradores y vendedores sin mantener físicamente el inventario.
Un mercado que crece alrededor del juego
Durante el último año, los estadounidenses apostaron aproximadamente $166,000 millones en deportes, más que los ingresos combinados de cine, música, libros y museos.
A esta industria se sumaron con fuerza los mercados de predicción. El volumen mensual combinado negociado en Kalshi y Polymarket pasó de menos de $5,000 millones en septiembre de 2025 a unos $24,000 millones en abril de 2026, según Pew Research Center. Durante el Mundial de fútbol, la actividad llegó a representar cerca del 27% de todo el volumen legal de apuestas deportivas en EE.UU.
Con más dinero circulando en el juego, también aumenta la importancia de cumplir con las obligaciones fiscales. Un informe de 2024 del Treasury Inspector General for Tax Administration encontró que casi 149,000 personas que habían ganado más de $15,000 en juegos de azar entre 2018 y 2020 no presentaron declaraciones que reflejaran esas ganancias. En conjunto, se trataba de $13,200 millones en ingresos no reportados.
Las ventas aumentan antes de la temporada de impuestos
El comportamiento histórico de los anuncios en eBay ofrece una pista curiosa. Hoopes analizó registros de publicaciones de “losing lottery tickets” entre 2014 y 2017 y encontró un patrón estacional.
Los anuncios pasaban de 59 en enero a 66 en marzo y permanecían elevados durante abril. Después caían más de la mitad en junio y se mantenían entre 27 y 33 publicaciones mensuales durante buena parte del resto del año. En septiembre aparecía un pequeño repunte, hasta unas 41 publicaciones.
La coincidencia con el 15 de abril resulta difícil de ignorar. No demuestra por sí sola que los compradores estén intentando evadir impuestos, pero sí plantea una pregunta incómoda sobre el origen de parte de la demanda.
Así, lo que parece una colección extravagante de papelitos sin valor termina revelando algo más profundo: en la economía del juego, incluso perder puede adquirir un precio. Y cuando una pérdida se convierte en mercancía, la línea entre coleccionismo, oportunidad fiscal y fraude puede volverse extraordinariamente delgada.
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