News

6/recent/ticker-posts

¿Cómo lograr que en SFM se pueda caminar?

Caminar por numerosos sectores de esta ciudad supone desplazarse entre vehículos, postes, verjas, rampas, mercancías y construcciones que reducen o eliminan las aceras.

Las imágenes tomadas en distintos puntos muestran calles donde las viviendas llegan hasta la calzada, estructuras privadas ocupan el espacio peatonal y obstáculos obligan a las personas a caminar por la vía destinada a los vehículos. En contraste, algunas avenidas cuentan con aceras amplias y arborizadas, aunque también presentan interrupciones que dificultan el tránsito continuo.

La Ley 675-44 sobre Urbanización, Ornato Público y Construcciones, promulgada en 1944, establece que la parte pavimentada de las aceras debe tener un ancho mínimo de 1.50 metros. Sin embargo, el problema no se limita a las dimensiones: para que una acera sea útil debe mantenerse libre, segura, accesible y conectada con el resto de la vía.

El ingeniero Alben Hernández considera que las aceras y los parques cumplen una función social y de salud, porque promueven la actividad física, el encuentro ciudadano y la convivencia.

“Una ciudad con calidad de vida tiene buenas calzadas y buenos parques. Debemos empezar protegiendo los pocos espacios públicos que tenemos, mejorarlos y crear nuevos espacios recreativos para el disfrute de todos”, expresó.

Muebles colocados sobre la acera ocupan casi por completo el espacio peatonal y obligan a los transeúntes a desplazarse cerca de la calzada
Muebles colocados sobre la acera ocupan casi por completo el espacio peatonal y obligan a los transeúntes a desplazarse cerca de la calzada.

Autoridad y ciudadanía

Lograr que San Francisco de Macorís pueda caminarse exige que el Ayuntamiento fortalezca la supervisión de las construcciones, impida nuevas ocupaciones y recupere gradualmente los espacios afectados.

También requiere reparar aceras deterioradas, corregir desniveles, organizar postes, árboles y mobiliario urbano, y garantizar rutas accesibles para niños, envejecientes y personas con discapacidad.

La ciudadanía, por su parte, debe evitar convertir las aceras en estacionamientos, extensiones de negocios o áreas privadas.

“El mayor beneficiario de las aceras y los espacios públicos es la sociedad civil. Somos nosotros quienes debemos defenderlos, pero también respetarlos y no abusar de ellos”, señaló Hernández.

Viviendas construidas junto al borde de la calle dejan sin una franja segura a quienes se desplazan a pie.
Viviendas construidas junto al borde de la calle dejan sin una franja segura a quienes se desplazan a pie.

Planificar antes de corregir

El desorden urbano resulta más costoso cuando se permite que se consolide. Por esa razón, las nuevas urbanizaciones y construcciones deben respetar desde el inicio las áreas destinadas a aceras, calles, parques y servicios colectivos.

Hacer de San Francisco de Macorís una ciudad caminable no depende únicamente de construir nuevas aceras. También implica recuperar las existentes, conectarlas, mantenerlas libres y reconocer que el peatón tiene derecho a desplazarse con seguridad.

La solución requiere planificación, fiscalización y mantenimiento, pero, sobre todo, un acuerdo ciudadano: los espacios públicos pertenecen a todos y deben ser protegidos antes de que desaparezcan.

Publicar un comentario

0 Comentarios