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Accidentes con scooters eléctricos en EE.UU.: la muerte de una adolescente reabre el debate

La muerte de una adolescente de 15 años en Chicago volvió a poner en foco un problema que crece en silencio en muchas ciudades de Estados Unidos. La joven fue atropellada mientras circulaba en un scooter eléctrico, en un caso que además expuso fallas en la regulación y el fácil acceso de menores a estos dispositivos.

El hecho no es aislado. Es, en realidad, la cara más extrema de una tendencia que viene en aumento desde hace años: más uso, más accidentes y más preocupación por la seguridad.

La cantidad de accidentes con scooters no para de crecer

El crecimiento no responde a una sola causa. Por un lado, el uso se disparó en ciudades donde los scooters eléctricos ya son parte del paisaje cotidiano. Por otro, la regulación no siempre acompaña ese crecimiento. A eso se suma una percepción equivocada: muchos los consideran un medio “inofensivo”, cuando en realidad pueden alcanzar velocidades significativas en entornos con tráfico.

Entre 2017 y 2023, se registraron al menos 164 muertes y más de 37.000 lesiones vinculadas a scooters eléctricos de alquiler en Estados Unidos, según datos citados en reportes recientes sobre micromovilidad y retomados en el caso ocurrido en Chicago.


Un peatón cruza DuSable Lake Shore Drive en patinete eléctrico
Un peatón cruza DuSable Lake Shore Drive en patinete eléctrico
A su vez, entre 2017 y 2022 hubo más de 360.000 visitas a emergencias por dispositivos de micromovilidad en EE.UU., según la Comisión de Seguridad de Productos del Consumidor (CPSC).

Detrás de esas cifras hay un patrón claro que se repite en distintas ciudades y que vuelve a agitar el debate sobre la regulación de estas nuevas formas de movilidad urbana.

Muerte en Chicago: la tragedia de Violet

La muerte de Violet Harris, una adolescente de 15 años que asistía a la secundaria Hyde Park Academy, volvió a poner en agenda un problema que viene creciendo en distintas ciudades de Estados Unidos. La joven fue atropellada el 21 de marzo mientras circulaba en un scooter eléctrico en el barrio South Shore, en Chicago. El conductor que la atropelló se fugó y la madre está pidiendo apoyo para pagar los gastos funerarios.

El caso no solo generó una gran conmoción sino que expuso una zona gris en la regulación de estos dispositivos, especialmente cuando se trata de menores de edad. La falta de controles sobre el uso obligatorio de casco y normas claras sobre la circulación en zonas compartidas con autos terminan siendo un combo que aumenta el riesgo y que hoy vuelve a estar bajo discusión tras el caso ocurrido en Chicago.

Cómo y dónde ocurren los accidentes

La mayoría de los accidentes con scooters eléctricos ocurre en entornos urbanos, donde conviven con autos, bicicletas y peatones. No son incidentes aislados ni situaciones excepcionales: forman parte del uso cotidiano.

Los datos muestran que predominan en calles pavimentadas y trayectos cortos, muchas veces con vehículos de alquiler. A eso se suma un factor clave: la falta de experiencia. Muchos usuarios los utilizan por primera vez en plena calle, sin entrenamiento previo.

Un problema que afecta especialmente a menores

El caso de Chicago expuso un punto crítico: el acceso de adolescentes a estos dispositivosAunque en algunos estados existen límites de edad, en la práctica no siempre se controlan. Incluso hay modelos capaces de alcanzar altas velocidades que pueden comprarse sin mayores restricciones.

Esto genera una combinación peligrosa: usuarios jóvenes, poca experiencia y baja percepción de riesgo. Y, en muchos casos, sin casco.

Un hombre monta un patinete eléctrico en Chicago.
Un hombre monta un patinete eléctrico en Chicago. Crecen las denuncias sobre falta de controles.

Lesiones que pueden ser graves (y frecuentes)

Los hospitales en Estados Unidos vienen registrando un aumento sostenido de ingresos vinculados a scooters eléctricos.

Las lesiones más comunes incluyen golpes en la cabeza, fracturas y daños cervicales. El bajo uso de casco agrava el problema y explica por qué los traumatismos craneales aparecen entre los más frecuentes.

Qué dicen las leyes sobre scooters eléctricos en EE.UU.

Los scooters eléctricos son legales en gran parte de Estados Unidos, pero no existe una ley única que regule su uso en todo el país. Cada estado —y en muchos casos cada ciudad— establece sus propias normas, lo que genera un escenario fragmentado que puede confundir a los usuarios.

En términos generales, la mayoría de las regulaciones coinciden en algunos puntos básicos. La edad mínima suele fijarse en 16 años, aunque hay excepciones. En California, por ejemplo, se exige además licencia de conducir válida, mientras que en otros estados basta con un documento de identidad.

La velocidad también está limitada. En ciudades como Nueva York o Los Ángeles, los scooters eléctricos no pueden superar las 15 millas por hora (unos 24 km/h), una restricción pensada para reducir el riesgo en zonas urbanas con tráfico intenso.

Otro punto clave es el uso del casco. En muchos estados es obligatorio para menores de edad, pero opcional para adultos. Este detalle es relevante porque la mayoría de las lesiones graves —especialmente en la cabeza— ocurre en usuarios que no llevaban protección.

También hay diferencias en cuanto a dónde se pueden usar. En varias ciudades está prohibido circular por veredas, mientras que en otras se permite solo en ciclovías o calles específicas. Nueva York, por ejemplo, habilita su uso en carriles para bicicletas y calles con límites de velocidad bajos, pero restringe su circulación en aceras.

El problema es que, aunque las reglas existen, el cumplimiento no siempre es consistente.

Multas por usar scooters eléctricos en EE.UU.: cuánto puedes pagar según el estado y la infracción

Usar un scooter eléctrico de forma incorrecta no solo es peligroso, también puede salir caro. Las multas varían según el estado y la ciudad, pero en algunos casos pueden superar fácilmente los 200 dólares.

En Nueva York, por ejemplo, circular por la vereda —una de las infracciones más comunes— puede derivar en sanciones económicas, especialmente si se pone en riesgo a peatones. También puede haber multas por exceder la velocidad permitida o por circular en zonas no autorizadas.

En California, el marco es más claro y, en muchos casos, más estricto. No usar casco cuando es obligatorio, llevar pasajeros (algo que está prohibido en la mayoría de los estados) o conducir de forma imprudente puede implicar sanciones que van desde los 100 hasta los 250 dólares, dependiendo de la gravedad.

Otro punto importante es el uso bajo efectos del alcohol o drogas. En varios estados, las leyes equiparan el manejo de scooters eléctricos con el de otros vehículos, lo que significa que conducir en estado de ebriedad puede derivar en multas elevadas e incluso consecuencias legales más serias.

Además, algunas ciudades empezaron a aplicar controles más específicos sobre servicios de alquiler, lo que incluye penalizaciones por estacionar mal el scooter o dejarlo en zonas prohibidas.

En la práctica, muchos usuarios desconocen estas reglas. Pero el crecimiento de los controles —y el aumento de accidentes— está llevando a que cada vez se apliquen con mayor rigor.

Un problema que ya no es marginal

Lo ocurrido en Chicago reabre un debate que va más allá de un caso puntual. La expansión de los scooters eléctricos llegó más rápido que las reglas para usarlos de forma segura.

Hoy, los datos muestran que los accidentes no solo existen, sino que crecen de manera sostenida. Y mientras el uso siga aumentando —especialmente entre jóvenes—, la discusión ya no pasa por si estos dispositivos son útiles, sino por cómo evitar que sigan generando más víctimas.

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