
Se ha especulado mucho sobre si la cumbre entre Trump y Putin dará lugar a una alteración forzosa y fundamental del mapa de Ucrania.
Rusia ha reclamado vastas zonas de Ucrania desde 2014, cuando el presidente Vladimir Putin dio su primer paso.
En aquel momento, en el espacio de unos pocos meses, Moscú llevó a cabo la ocupación y anexión relativamente incruenta de la península de Crimea.
Pero a ello le siguió un movimiento separatista respaldado por Rusia en la región oriental del Donbás, concretamente en las dos regiones, u "óblast", conocidas como Donetsk y Lugansk.
Allí se libró una guerra durante ocho años.
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Ucrania perdió alrededor de 14.000 soldados y civiles durante este período.
Pero en febrero de 2022, Putin lanzó su invasión a gran escala. Las tropas rusas llegaron rápidamente a las afueras de Kyiv y se apoderaron de enormes extensiones del sur, incluyendo grandes partes de otras dos provincias, Zaporiyia y Jersón.

La guerra ha tenido altibajos desde entonces. Rusia ahora controla un territorio bastante menor, pasando de alrededor del 27% en la primavera de 2022 a aproximadamente el 20% en la actualidad. En el este, las fuerzas rusas están avanzando, pero muy lentamente y a un gran costo.
El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, afirma que ahora es necesario un alto el fuego incondicional. Los aliados europeos también insisten en el cese de los combates. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirma que eso es lo que ha estado tratando de conseguir.
Pero en vísperas de su cumbre en Alaska con Putin, Trump ha empezado a hablar, en cambio, de intercambios territoriales. Esto ha causado conmoción en Kyiv y en Europa.
No está nada claro a qué territorio se refiere Trump, ni cómo serían esos intercambios, dado que todo el territorio en cuestión pertenece legalmente a Ucrania.
A fecha de agosto de 2025, el territorio de Ucrania es el siguiente:

A Rusia le encantaría ampliar su control sobre la totalidad de Lugansk y Donetsk.
Algunos informes sugieren que Putin está exigiendo a Ucrania que le entregue el territorio restante que controla en ambas regiones.
Pero eso significaría que Kyiv renunciaría a lugares por los que decenas de miles de soldados ucranianos han muerto tratando de proteger, ciudades como Kramatorsk y Slávyansk, y una línea fortificada que protege el territorio ucraniano al norte y al oeste.

Para Kyiv, tal concesión sería un trago amargo. Para Moscú, cuyas pérdidas han sido aún más catastróficas, representaría una victoria.
Zelensky dijo el martes que Ucrania "no podía" abandonar el Donbás, ya que Moscú utilizaría la región como trampolín para atacar al resto del país.
En los últimos días, las fuerzas rusas parecen estar presionando con fuerza y avanzando cerca de la ciudad de Dobropilia. Pero aún no está claro si esto supone un movimiento estratégico significativo o solo un esfuerzo por demostrar a Trump que Moscú tiene la ventaja.
¿Y qué pasa con Zaporiyia y Jersón capturadas en 2022?
Según se informa, Rusia está ofreciendo detener su ofensiva y dejar las fronteras como están.

¿Pero estaría Rusia dispuesta a devolver algo de ello?
El lunes, Trump habló vagamente sobre "propiedades frente al mar", presumiblemente en referencia a parte de esta costa, a lo largo del mar de Azov o del mar Negro.
Pero todo esto forma parte del puente terrestre estratégicamente vital de Putin que conecta Rusia con la Crimea ocupada.
Es difícil imaginar que el líder ruso acepte renunciar a nada de ello. Al igual que Donetsk y Lugansk, Putin considera estos lugares como parte de Rusia y los anexionó ilegalmente hace tres años en cuatro referéndums ampliamente considerados como una farsa.
Para Ucrania y Europa, los intercambios territoriales, en esta fase tan temprana de las negociaciones, son inviables.
Es posible que finalmente se produzca un debate sobre las futuras fronteras, pero solo cuando la guerra haya terminado y se haya garantizado la seguridad de Ucrania.

Tras varios días de expectación e incertidumbre, ya se conocen la fecha y el lugar del encuentro entre los presidentes de Estados Unidos y de Rusia para hablar sobre la guerra en Ucrania.
Donald Trump confirmó este viernes que su reunión presencial con Vladimir Putin tendrá lugar en el estado estadounidense de Alaska el próximo viernes.
Así lo anunció el mandatario estadounidense en su plataforma Truth Social: "La tan esperada reunión entre yo, como presidente de los Estados Unidos de América, y el presidente Vladimir Putin, de Rusia, tendrá lugar el próximo viernes 15 de agosto de 2025 en el Gran Estado de Alaska".
Y concluyó con su habitual cierre: "Más detalles próximamente. ¡Gracias por su atención a este asunto!".
El Kremlin confirmó la asistencia de Putin a las conversaciones.
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El asistente presidencial Yuri Ushakov declaró: "Rusia y EE.UU. son vecinos cercanos, con fronteras entre sí. Y parece bastante lógico que nuestra delegación simplemente sobrevuele el estrecho de Bering y que una cumbre tan importante y esperada entre los líderes de ambos países se celebre en Alaska".
El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, reaccionó al anuncio y aseguró que Ucrania "no entregará sus tierras a los ocupantes".
Zelensky añadió que su país "no recompensará a Rusia por lo que ha perpetrado".
"Esta guerra debe terminar, y Rusia debe terminarla. Rusia la inició y la está prolongando, ignorando todos los plazos, y ese es el problema, no otro", apuntó en un video publicado en X.
La Casa Blanca intenta persuadir a los líderes europeos para que apoyen un acuerdo de alto el fuego que cedería a Rusia amplias extensiones de territorio ucraniano, informó CBS News, socio estadounidense de la BBC.
El acuerdo permitiría a Rusia mantener el control de Crimea y tomar posesión de toda la región del Donbás, en el este de Ucrania, compuesta por Donetsk y Luhansk, según fuentes familiarizadas con las conversaciones.
Rusia ocupó ilegalmente Crimea en 2014 y sus fuerzas controlan la mayor parte de la región del Donbás.
Según el acuerdo, Rusia tendría que ceder las regiones ucranianas de Jersón y Zaporiyia, donde actualmente tiene cierto control militar.

Advertencia y negociación
Fin de WhatsApp
Trump había iniciado la semana con una advertencia a Putin: "Acuerde un alto el fuego para el viernes o se enfrentará a más sanciones".
Pero, incluso con la paciencia agotada, el presidente estadounidense descartó decididamente sus amenazas económicas y, en cambio, abrazó la idea de reunirse con Putin para llegar a un pacto.
Durante una reunión este viernes para anunciar un acuerdo económico entre los presidentes de Armenia y Azerbaiyán, Trump indicó que estaba dispuesto a cederle a Putin el control del territorio ucraniano.
"Habrá intercambios de territorios para beneficio de ambos países, pero hablaremos de eso más tarde o mañana", declaró Trump a la prensa.
Cualquier concesión territorial por parte de Kyiv podría considerarse una victoria para Putin.
Pero para Trump, el autoproclamado negociador, la posibilidad de mediar personalmente en un alto el fuego podría eclipsar cualquier preocupación que tenga de ser visto como alguien que cede a las exigencias de Putin.
Cuando se le preguntó si imaginaba una reunión para negociar un acuerdo entre Putin y el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, en el futuro cercano, Trump le dijo a periodistas: "Creo que mi instinto realmente me dice que tenemos una oportunidad".
Condiciones de Rusia
Putin expuso sus exigencias para un acuerdo de alto el fuego cuando se reunió con el enviado de Trump, Steve Witkoff, en Moscú a principios de esta semana, según información publicada en Estados Unidos.
El Wall Street Journal señaló que funcionarios europeos informados por EE.UU. esta semana "obtuvieron impresiones contradictorias sobre si Putin pretende congelar las líneas del frente actuales o, finalmente, retirarse por completo de esas regiones".
No está claro si Ucrania y sus aliados europeos aceptarán el acuerdo.
Ucrania declaró previamente que cualquier concesión territorial acordada sin la presencia de sus funcionarios en la mesa de negociaciones sería inaceptable.

Trump es anfitrión de Putin en suelo propio
Tenemos una fecha y un lugar para la tan esperada cumbre entre Donald Trump y Vladimir Putin.
Si bien se rumoreaba sobre lugares como Roma y Hungría, finalmente el destino —Alaska, dentro de una semana— no es tan exótico.
Sin embargo, es territorio estadounidense, lo que simplifica considerablemente las preocupaciones de seguridad.
Además, posiciona a Trump como anfitrión de su homólogo ruso en territorio que EE.UU. compró a Rusia hace más de un siglo y medio.
La última vez que Alaska fue el centro de atención en un evento diplomático estadounidense fue en marzo de 2021, cuando el recién formado equipo diplomático y de seguridad nacional de Joe Biden se reunió con sus pares chinos en Anchorage.
La reunión se tornó agria, y los funcionarios chinos acusaron a los estadounidenses de "condescendencia e hipocresía".
Trump, quien prometió el año pasado que pondría fin rápidamente a la guerra de Ucrania si regresaba a la Casa Blanca, seguramente espera que esta reunión en Alaska dé mejores resultados.
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