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Cómo motivarte a hacer ejercicio cuando no tienes ganas

 

 

El desgano hacia el ejercicio es el peor enemigo y principal obstáculo al momento de integrar la actividad física en nuestra vida, porque mientras no hagamos el hábito de ejercitarnos, no tendremos la motivación necesaria para hacerlo. Este desgano puede resolverse con el uso de estrategias con las cuales nos será más fácil encontrar el lado dinámico y atractivo de la situación.

Tres de estas estrategias son acompañar el ejercicio con música, buscar un compañero o grupo para ejercitar, y mentalizarse en los beneficios inmediatos que el ejercicio tendrá para nosotros.

Ejercitar con música

Muchos son los estudios que se han enfocado en el efecto positivo que tiene la música sobre el rendimiento deportivo.

Sobre la motivación, se ha comprobado que la música puede hacernos sentir más enérgicos mientras eleva nuestro estado de ánimo, cosa que nos hará más proclives a aceptar el reto que supone la actividad física.

ejercitar con música
Escuchar música mientras ejercitamos nos servirá para tener mejor estado de ánimo y disposición. Foto: Pixabay

Por otro lado, la música puede incrementar nuestra productividad, y no solamente al hacer ejercicio. Esto se debe, en parte, a que concentrarnos en la música evitará que nos distraigamos y perdamos tiempo en trivialidades.

Ejercitar acompañado

Contar con compañía al realizar nuestros ejercicios es un modo mucho más ameno de ejercitar que hacer nuestra rutina en soledad. Reír y compartir con otra persona hará que la actividad física sea un espacio cómodo y divertido, más de lo que comúnmente es.

Es cierto que ejercitar acompañado es un poco difícil en la actualidad, pero las personas ya se han organizado para sesiones virtuales y colectivas de ejercicio. Si bien es cierto que no es lo mismo que la modalidad presencial, son una solución útil en este momento.

Piensa en los beneficios inmediatos

Pensar en los efectos a corto plazo que tendrá el ejercicio sobre nosotros nos ayudará a encontrar la motivación necesaria para ejercitar. Estos primeros beneficios del ejercicio muchas veces nos convencerán para darles continuidad.

Naturalmente, la idea es maximizar los beneficios con el paso del tiempo, pero tener unos primeros resultados es un gran alivio para las personas dado que son la primera prueba de que el tiempo invertido en el ejercicio no ha sido en vano.

Varía la rutina para no hacerlo monótono

Casi siempre llega el momento en que nos hartamos del ejercicio porque pensamos que hacemos lo mismo una y otra vez. Esto  ocurre con las rutinas que se repiten sin mayores cambios y que colocan el acento en los mismos grupos musculares.

Por ende, variar la rutina de ejercicio es importante para evitar la monotonía y su agotamiento. Presta atención en los diferentes grupos musculares que podrías atender, y piensa y ejecuta los ejercicios más acordes para ellos.

La idea detrás de estos consejos o sugerencias es lograr que podamos ver el ejercicio como una actividad divertida y agradable más que como una obligación o situación tortuosa y compleja. En otras palabras, proponemos un enfoque más ameno en torno a la actividad física.

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