
Entre
ellas, que puedes acabar con tu estrés y con tus agobios si lo haces
porque, como descubre Francine Jay en su guía ‘Menos es más’, el
desorden conduce al caos físico y mental.
La
última vez que me mudé de casa, llamé a mi cuñada y a su mejor amiga
para que me ayudaran a decidir qué tirar. Ambas son unas diosas del arte
de deshacerse de trastos inútiles que a mi no me lo suelen parecer
tanto. Por eso, sus casas son puro orden mientras que la mía solía
tender al desastre. Tras aquella mudanza (y salvo algún objeto que
recuperé de la basura), he tratado de mantenerla libre, en lo
posible porque esta cabra tira al monte siempre que puede, de bártulos
en su mayoría inservibles o repetidos o de esos que te recuerdan a algo o
a alguien y por eso siguen acumulando polvo en tu
salón/dormitorio/cocina. Y lo cierto es que he descubierto que
cuando tengo la casa ordenada todo va mejor. Me concentro con más
facilidad, con lo cual hago mi trabajo más deprisa y me queda más tiempo
para el ocio. Limpiar se convierte en una tarea mucho más sencilla y lo
mismo pasa cuando tengo que elegir qué ponerme. Menos es más, pero
mucho más. Por eso, cuando recibí una nota de prensa con el libro de
Francine Jay sobre sus teorías minimalistas para mantener el orden, no
me lo pensé y pedí una entrevista. El libro se llama, precisamente, ‘Menos es Más’ (Zenith).
En
2009, Francine Jay y su marido decidieron vender su casa junto a todas
sus pertenencias para quedarse solo con lo que les cupiera a cada uno en
una maleta. Lo verdaderamente necesario. Así liberados se fueron a
vivir a Europa. “Primero nos mudamos a Londres. Al llegar, en lugar de
comprar un montón de artículos para el hogar, sólo adquirimos lo que
considerábamos imprescindible. Y fue fascinante descubrir lo poco que
necesitamos para nuestra vida diaria. Nos sentimos muy libres y nos
dimos cuenta de que al no estar cargados de cosas, éramos capaces de ir a
cualquier parte y, si me apuras, de conseguir hacer cualquier cosa”.
A
su regreso a los Estados Unidos, Francine tenía claro que quería
convertir aquella filosofía minimalista en un modo de vida y compartirla
para, como si de moderno evangelio se tratara, crear una comunidad
global de personas que son “propietarias de lo suficiente, no más, para
satisfacer sus necesidades y ser felices sin excesos. Yo me
considero una minimalista porque siento que estoy viviendo una vida
hermosa y feliz con menos cosas”, explica esta bloguera conocida como Miss Minimalist (www.missminimalist.com)
que ha conseguido vender más de 150.000 ejemplares de su reciente libro
Menos es Más, una guía muy completa destinada a convertirse en un
best-seller que ayuda a deshacerte de lo inútil para conseguir ordenar
tu casa y, con ella, hasta tu vida y tu cabeza. “Cuando alguien se
siente estrenado, abrumado o a punto de perder el control, lo primero
que les animo a hacer es probar a ordenar sus cosas. A menudo podemos
obtener mucha serenidad en nuestras vidas haciendo simplemente un poco
de espacio”, explica Francine Jay, que pasa a detallarnos seis
claves por las que mantener el orden puede hacernos más felices y
serenos. Ella, por cierto, reconoce que, a día de hoy, “mis artículos de
uso personal (ropa, electrónica, recuerdos) cabrían en una maleta. Sin
embargo, nuestra casa, sus muebles, artículos de cocina y los libros y
juguetes de nuestra hija de 4 años, no”. Pro advierte, “cuando nuestra
hija sea un poco mayor, es posible que una vez más vendamos la casa,
hagamos la maleta y nos decidamos a recorrer el mundo otra vez
liberados”.
1. Piensa que es un nuevo comienzo. Vaciar
completamente el contenido de la habitación, un armario o un simple
cajón puede suponer empezar una nueva vida o, al menos, una forma
diferente e afrontarla. Para ello, Francine propone considerar
cuidadosamente qué supone para ti cada objeto. “Ordenar es mucho más
fácil cuando uno se plantea qué conservar, en lugar de lo que tirar.
Rodéate sólo de los elementos que te resulten más útiles y bellos”.
2. Tienes demasiadas cosas… ¡Y lo sabes! Esa
acumulación genera caos y te quita espacio vital así que ¿por qué vivir
así? La mejor forma de saber si tienes demasiadas cosas en juntar los
artículos de cada una de ellas. “Es una manera fácil de descubrir que
tienes demasiado de algo (como por ejemplo 63 bolígrafos o 20 camisas
blancas). Una vez que los hayas puesto juntos, sólo te queda elegir tus
favoritos y eliminar el resto”.
3. Acumular estresa.
Así que lo mejor es poner límites. “Para cada categoría de tus
posesiones (como libros, vestidos o platos de la cena), puedes acordar
contigo misma que sólo te quedarás un cierto número, o lo que te quepa
en un espacio asignado (como una estantería, un cajón o una caja). Es la
forma más sencilla de evitar que las cosas se multipliquen y se salga
de control”.
4. No necesitas tanto. En
lugar de ir de compras como si fuera un entretenimiento o para luchar
contra la frustración o el estrés, hazlo sólo cuando tengas una
necesidad real de algo. Francine aconseja preguntarte siempre ‘¿por
qué?’ antes de comprar y la respuesta, en lo posible, debe de ser
sincera.
5. Los seres vivos necesitan espacio.
Lo notarás en cuanto pongas un cierto orden, de hecho es probable que
ya lo sepas. La casa debe de ser el lugar donde participar en las
actividades que nos hacen felices (como relajarse con nuestras familias,
entretener a los invitados o disfrutar de nuestras aficiones). Cuanto
menor sea el número de posesiones en ella, mayor será el espacio del que
dispondremos para habitarla. “Piensa en tu casa como un espacio de
vida, no de almacenamiento”, sentencia Francine. Incluso puede que hasta
duermas mejor.
6. Te sentirás mejor persona. Si
no estás usando algo, dárselo a alguien que lo necesite te hará
sentirte generoso. “Disfruta de esa sensación. Un objeto que tienes sin
usar puede aportar una gran cantidad de alegría a otra persona. Además,
es mucho más fácil dejar ir las cosas cuando se sabe que estás ayudando a
alguien que lo necesita”.
7. Si algo entra, algo se va. Esta es fundamental. No vale de nada ordenar si a los seis meses has vuelto a llenarlo todo de cosas.
8. No cuesta tanto. Y
los beneficios son rápidos y duraderos (tanto como el orden que
mantengas). “Al principio puede ser duro o difícil, pero cuanto más se
suprimir elementos, más fácil se vuelve. La sensación de ligereza y
libertad como soltar el exceso de cosas que da la inspiración para
suprimir elementos más!”
9. Es ecológico. Según
Francine, “el minimalimo es el nuevo ecologismo en el sentido de que el
implica ser conscientes de nuestro consumo. Comprar algo, lo que sea,
nunca debe hacer daño al planeta o a otra persona”. Así que lo mejor es
comprar, lo justo, siempre con conciencia como un ciudadano bien
informado.
10. Puedes conseguir beneficios. Cuando
al fin te decides a tirar hay cosas que, aunque no tengan utilidad para
ti, sí que poseen un cierto (o incluso gran) valor. “Esas son las que
más me costó desprenderme, claro, aquellas por las que había pagado un
montón de dinero. Pero no lo dudé. En algunos casos, las vendí y traté
de recuperar parte del dinero en efectivo. Y en otros casos, simplemente
las di a la caridad. Saber que el dinero que gastaste puede ayuda a una
buena causa te hace sentir mejor”.
1 Comentarios
Ordenar la casa es como ordenar la mente. Con los productos adecuados, todo encuentra su lugar y el ambiente se llena de paz y armonía. ¡Tu hogar se convierte en un rincón feliz!
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