No es sólo magia. Los aviones pueden levantar el
vuelo y recorrer hasta 13.000 kilómetros sin repostar porque hay una
serie de principios aerodinámicos y de ingenios mecánicos que lo
permiten. Cinco minutos bastan para empezar a comprender por qué somos
capaces de volar.
Esta animación de Rocket Science
explica de manera sencilla cómo funcionan los tres elementos
fundamentales de los aviones: la aerodinámica del avión, las partes
principales de la aeronave y los mandos de vuelo.
Para empezar, un poco de física. Hay cuatro fuerzas que actúan sobre
el avión durante el vuelo: resistencia ➡, empuje ⬅, sustentación ⬆ y
peso ⬇. Actúan en pares: la resistencia es opuesta al empuje y la
sustentación es opuesta al peso. Cuando el avión se mantiene a flote,
empuje=resistencia y sustentación=peso, así que la fuerza neta equivale a
cero. Vamos por partes.
La resistencia es la fuerza que actúa en dirección contraria al
movimiento de un objeto en el fluido que lo rodea, en este caso el aire.
La energía que usamos para impulsar el avión a través del aire genera
una resistencia que disminuye su velocidad (es fácil notar esta fuerza
si sacas la mano por la ventanilla de un coche en marcha). Los aviones
pliegan el tren de aterrizaje después del despegue para reducir su
resistencia al aire.
El empuje o tracción es la fuerza que hace que el avión avance y
contrarreste la resistencia al aire. Los aviones comerciales usan
motores a reacción, pero también hay aviones de hélices y otros que usan
cohetes como propulsión. Un motor a reacción o motor jet
descarga un chorro de gas para generar el empuje con ayuda de la tercera
ley de Newton: el gas, que se expulsa hacia atrás a gran velocidad,
empuja el motor hacia adelante, lo que hace que el avión avance.
La parte principal de un avión son sus alas, porque producen la
fuerza de sustentación que le permite volar. Para ello se diseñan con un
perfil aerodinámico especial llamado airfoil.
Al desplazarse a través del aire, las alas desvían el aire a su parte
inferior. Con una mayor presión del aire abajo que arriba, las alas
generan la fuerza de sustentación que eleva el avión durante el despegue
y lo mantiene a flote durante el vuelo. En el aire, la fuerza neta es
cero porque la sustentación es igual al peso del avión, que incluye a la
gravedad.
En la cola del avión están el estabilizador horizontal y el estabilizador vertical. Son elementos que aseguran la estabilidad
del avión; es decir, su tendencia a regresar a un estado inicial tras
una perturbación. El horizontal se encarga de estabilizar los
movimientos de arriba a abajo del morro del avión (eje lateral) y el
vertical los movimientos de izquierda a derecha (eje vertical).
Los mandos de vuelo son los mecanismos que permiten cambiar la orientación y la posición del avión. Las tres superficies de mando principales son los elevadores, los alerones y el timón de dirección.
Los elevadores están en la parte trasera del avión. Hacen ascender o
descender la aeronave, un movimiento que se conoce como cabeceo.
Elevarlos incrementa la fuerza descendente, lo que produce un cabeceo
hacia arriba, y lo contrario produce un cabeceo hacia abajo.
Los alerones están en las alas y se activan en sentidos opuestos para
que el avión se incline hacia un lado, lo que se conoce como alabeo. Si
el piloto quiere inclinar el avión hacia la izquierda, tendría que
flexionar el alerón izquierdo hacia arriba y el del ala derecha hacia
abajo.
El timón de dirección está en la cola del avión y hace que el morro
del avión gire hacia la izquierda o la derecha, lo que se conoce como la
maniobra de guiñada. Funciona como el timón de un barco: un giro de la
superficie hacia la derecha cambia de dirección a la derecha.
Así que, la próxima vez que te subas a un avión y mires por la
ventanilla, sabrás qué fuerzas te mantienen flotando en el aire y por
qué el alerón se mueve hacia arriba y abajo. Lo de los flaps, los slats y otras mil preguntas que surgen tras ver este vídeo lo dejamos para otro artículo. [Rocket Science]
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