La legendaria torre inclinada de Pisa en realidad está vacía por dentro (aunque su inclinación se debe a otro factor)

Seguro que conoces la torre inclinada de Pisa (Italia) aunque no hayas estado. Su curiosa arquitectura ladeada casi siempre está acompañada de cientos de turistas en los alrededores tirando fotos. Lo que muchos no saben es que la mítica torre está vacía por dentro, y su inclinación se debe a un factor externo.
En realidad, no está completamente vacía, pero sí la mayor parte. Existen algunas escaleras interiores y algunas adiciones, sobre todo por motivos de estabilidad y seguridad. Su interior es de mármol liso, y en el siguiente vídeo se puede seguir un recorrido hasta llegar a las campanas en la parte superior.

La historia de la obra es realmente curiosa. Se trata de la torre campanario de la catedral de Pisa (en la Plaza del Duomo de la ciudad). Cuentan los libros de historia que la misma torre comenzó a inclinarse poco después de iniciarse las obras allá por el año 1173.
Se cree que su icónica estructura comenzó a tomar forma cuando se añadió el tercer piso de la torre, y a partir de entonces comenzó a inclinarse. Su altura, de 55 metros de alto desde la base, y su peso, de casi 15 mil toneladas, ayudaron inicialmente a que estuviera levemente torcida. Desde entonces, su estructura fascinó durante años hasta que a mediados de 1990, un grupo de ingenieros realizó un estudio y se fijó en un detalle peligroso: la torre estaba cada vez más inclinada, y la culpa era del suelo que la sostenía.
Al parecer, el terreno no era tan sólido como se creía cuando comenzaron a construirla, y con el paso de los años la deformación del terreno inclinaba aún más la torre, llegando al punto de ceder demasiado. Los investigadores explicaron entonces que la causa podría deberse al cauce de un río que pasaba en la antigüedad.
Sea como fuere, en 1990 el monumento se cerró al público y se llevó a cabo una convocatoria para encontrar la manera de rescatarla. Hubo propuestas para todos los gustos, desde una delegación china que hablaba de construir una réplica en el lado opuesto que la mantuviera firme, hasta otra que decía de taladrar 10 mil hoyos en la torre para que perdiera peso.
Los primeros intentos para impedir la inclinación fueron nefastos. De hecho, consiguieron desplazarla 2 mm en una sola noche (el doble de lo que se mueve al año). Cinco años después, en 1995, se inyectó nitrógeno líquido en la tierra para que se congelara y la mantuviera quieta, pero la inclinación continuó aumentando.
Finalmente, un equipo de arquitectos descubrió que la torre está construida sobre un terreno arenoso que no tiene ningún tipo de aguas subterráneas. Por tanto, si excavaban gradualmente los alrededores de los cimientos, la inclinación se corregiría sin necesidad de desmantelar el monumento.
Estos trabajos concluyeron en el 2001, llegando a corregir 40 centímetros de la inclinación desde donde estaba a comienzos de los 90. Actualmente las labores de consolidación han permitido que la inclinación sea la que tenía en 1700, garantizando la estabilidad de la torre para al menos otros 200 años. [WikipediaBoingBoing]
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