
Basta caminar unas cuadras por la avenida Saint Nicholas en el Alto Manhattan para sentirse en Santo Domingo. Las banderas dominicanas cuelgan en balcones y negocios, las bocinas reproducen bachata y merengue desde temprano y el español es el idioma dominante.
Por muchas razones, esa identidad que forma parte de la multiculturalidad de la Gran Manzana no desaparece. Pero empieza a compartirse con otro territorio.
Cada vez más familias dominicanas especialmente de la nueva generación están “cruzando el puente” hacia El Bronx, impulsadas por un enemigo común: el costo de la vivienda, una tendencia que sigue transformando la geografía étnica de la ciudad.
Es claro que vecindarios como University Heights, Highbridge, Morris Heights, Concourse, Kingsbridge y Fordham concentran una presencia dominicana en ascenso, hasta el punto de que muchos residentes ya hablan de El Bronx como una segunda ‘Pequeña República Dominicana’.
Hoy el merengue, la bachata, la devoción a la Virgen de Altagracia, los pequeños negocios familiares, las reuniones comunitarias, el mofongo, la cerveza Presidente, el sancocho, los juegos de dominó en las calles durante el verano se reparten entre el Alto Manhattan y El Bronx, que sin proclamarse oficialmente, se ha convertido en la nueva “gran casa” de la diáspora dominicana.
De acuerdo con una investigación del Instituto de Estudios Dominicanos de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY) de 2022 casi la mitad de todos los dominicanos de Nueva York ahora vive en El Bronx. Esta comunidad ahora representa el 23.3% de toda la población hispanoparlante de este condado, superando a los puertorriqueños (19.4%), cuya presencia cayó de 316,931 en el año 2.000 a 279,059 en 2020. Mientras que la dominicana subió de 181,450 a 343,403 en el mismo período.
Este desplazamiento que sigue un ritmo más marcado, requiere de datos más actualizados y pareciera tener una explicación económica que las estadísticas confirman muy claramente.
Manhattan sigue siendo, sin discusión, el mercado de renta más caro de Estados Unidos. Cuando se analizan distintos portales inmobiliarios la renta mediana de un apartamento de una habitación en ese condado promedia entre los 4,700 y casi 5,000 dólares mensuales a mediados de 2026, con barrios como Tribeca, Chelsea o Flatiron muy por encima de esa cifra.
De hecho, si se cruzan datos de las diferentes corporaciones inmobiliarias se reporta que por primera vez en su historia, la renta mediana de un apartamento de una habitación en los cinco condados combinados cruzó el umbral de los 4,000 dólares este año.
El Bronx, en cambio, sigue siendo la opción más económica de Nueva York. Las estimaciones varían según la fuente y el tipo de unidad, desde alrededor de 2,200 dólares para una habitación en reportes de mercado hasta rentas promedio de 3,100 dólares cuando se incluyen unidades más grandes.
Sin dudas, el patrón es consistente: el llamado ‘condado de la salsa’ conserva la mayor disponibilidad de descuentos y concesiones para inquilinos de toda la ciudad, con un porcentaje considerable de nuevas construcciones ofreciendo incentivos para ocupar unidades.
Me hubiese encantado seguir viviendo cerca de mi abuela, que fue quien me crió, y de todos mis amigos en Washington Heights. Pero cuando nació mi hijo tuvimos que pensar en más espacio"
Para un dominicano de tercera generación como Miguel Ríos, criado en Washington Heights, donde permanecen su abuela y buena parte de sus amigos, nunca imaginó abandonar el vecindario que considera su hogar.
“Me hubiese encantado seguir viviendo cerca de mi abuela, que fue quien me crió, y de todos mis amigos en Washington Heights. Pero cuando nació mi hijo tuvimos que pensar en más espacio”, comentó.
Por el mismo dinero que pagaban por un estudio en la calle 181 con Saint Nicholas, Miguel consiguió un apartamento de dos habitaciones en University Heights.
“No fue una decisión emocional. Fue una decisión totalmente económica. No me gusta mucho el área para criar a mis hijos, porque honestamente aquí hay más pandillas. Llegué hace cuatro años y cada vez hay más dominicanos. Creo que en el futuro me sentiré de nuevo en familia”, resume.
Como él, muchas familias descubren que cruzar a otro condado significa ganar una habitación adicional sin aumentar el presupuesto familiar.
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