
Un estadio que resultó pequeño para la gran cantidad de dominicanos que deseaban asistir a la miniserie, independientemente del costo, pues el dominicano se da sus gustos no importa cuanto ni donde. Esto nos demostró que se hace necesario la construcción de un estadio de categoría como lo tienen Colombia, Nicaragua o Panamá, tres países sin la tradición ni el talento de los quisqueyanos, que somos lo más parecido a los brasileños en el fútbol.
El evento pasado eleva el orgullo patrio. Gracias a los organizadores que incluyó al gerente Nelson Cruz, al estado dominicano por los aportes para montar el evento, al comisionado Manfred por su presencia en el estadio y a todos los que hemos seguido por diferentes vías la selección criolla.
Si analizamos a priori, nos dimos cuenta que tenemos un equipo ofensivo envidiable, con un gran relevo y un picheo abridor que podría fortalecerse en una eventual segunda ronda si se integra Framber Valdez.
Ahora nos toca ponernos los pantalones y demostrar lo que somos, una potencia beisbolística, ante equipos como Países Bajos, Israel, Venezuela y sobre todo desde este viernes frente a Nicaragua.
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