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Juan Luis Guerra: de la bicicleta del 2000 a los drones del 2026, sube la bilirrubina en Santiago


El cantautor dominicano junto al grupo 4-40 vuelve a Santiago 25 años después, generando el mismo fervor, pero con nuevas tecnologías y acompañado de más invitados

Han pasado poco más de 25 años desde aquella noche del 5 de agosto del 2000 cuando Juan Luis Guerra llenó el Estadio Cibao. Este fin de semana, el maestro volvió a la Ciudad Corazón y repitió la hazaña: dos funciones consecutivas a casa llena, confirmando que su música no envejece y que su convocatoria permanece intacta.

La segunda entrega del espectáculo de Juan Luis Guerra 4.40 confirmó que su repertorio no envejece y que la puesta en escena está a la altura de su legado. Entre nostalgia, tecnología y crítica social, hubo seis instantes que hicieron vibrar al público.

Este sábado 21 de febrero se celebró la segunda función del esperado concierto y, aunque la noche completa fue memorable, hubo seis momentos específicos que —a juzgar por la intensidad de los aplausos— se convirtieron en los grandes favoritos.

1. Un cielo que cantaba

El show de drones transformó el firmamento en una pantalla viva. En el aire se dibujaron los nombres de canciones como Arigato, Frío Frío, Las Avispas y Mi Bendición, provocando uno de los momentos más visuales y emotivos de la noche.

2. “El Costo de la Vida”, más vigente que nunca

La interpretación de El Costo de la Vida tuvo un matiz especial. Juan Luis Guerra salió con megáfono en mano, como un activista social, para cantar su icónica canción de los años 90. Aunque han pasado décadas desde su lanzamiento, la letra sonó sorprendentemente actual.

Dato curioso: algunos funcionarios del Gobierno presentes —que habían cantado y bailado sin reservas durante otras piezas— en esta optaron por bajar el perfil y “aquietarse”.

3. Rawayana y el toque de fusión

La participación de Rawayana añadió frescura y diversidad sonora a la noche. Su vocalista, Beto Monte, apareció con un T-shirt de las Águilas Cibaeñas, gesto que desató ovación inmediata.

La interpretación de Feriado fue una de las más coreadas y celebradas.

4. 4.40 y un clásico santiaguero

La banda 4.40 regaló uno de los momentos más emotivos al interpretar en vivo Santiago en coche. La presencia de Maridalia Hernández en escena aportó elegancia y potencia vocal.

5. Un cierre a la altura

La despedida estuvo marcada por un extraordinario show de fuegos artificiales que iluminó el recinto y selló una noche cargada de energía y celebración.

6. Una producción sin fisuras

De principio a fin reinó el orden. La logística fluyó, el sonido fue nítido y el diseño visual elevó cada canción. La producción estuvo a la altura de un artista de talla internacional.

Y sí: se la comió Saymon Díaz.

La ñapa: lo que faltó

En materia de invitados, el concierto sí contó con participaciones especiales. Subieron al escenario El Prodigio y Manny Cruz, quienes aportaron momentos celebrados por el público.

Sin embargo, parte de los asistentes esperaba más sorpresas internacionales o colaboraciones de alto perfil. Entre los nombres que más se comentaron estuvieron Romeo Santos, Juanes, Marc Anthony y Vicente García.

Aun así, la noche dejó claro que el repertorio y la presencia escénica de Juan Luis Guerra bastan para sostener un espectáculo de primer nivel, con o sin una constelación de estrellas invitadas.


A ritmo de “Rosalía”, Juan Luis Guerra encendió al público santiaguero, cuando el reloj contaba poco más de las 9:30 de la noche.

El concierto, realizado en el Estadio Cibao, con una asistencia masiva, fue un viaje por los principales éxitos del maestro, contando ”Bachata Rosa”, “Visa para un sueño”, “El Niagara en bicicleta” y “Burbujas de amor”.

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