

El hijo del dictador sostuvo que tanto él como otros miembros de su familia han sido incluidos en acusaciones judiciales en Estados Unidos por su cercanía al poder en Venezuela. “Mi persona y mi familia están siendo perseguidas porque no somos comprables”, afirmó, sin aportar pruebas, al tiempo que reiteró su lealtad al chavismo y a la conducción política que asumió Rodríguez tras la decisión del Tribunal Supremo de Justicia.
Nicolás Maduro y Cilia Flores fueron detenidos el pasado 3 de enero durante ataques ejecutados por fuerzas estadounidenses en Caracas y en otros tres estados del país. Ambos fueron trasladados a Nueva York, donde comparecieron este lunes ante un tribunal federal para su primera audiencia. Según la acusación de la Fiscalía, enfrentan cargos relacionados con narcotráfico, narcoterrorismo y conspiración para introducir cocaína en Estados Unidos, en una causa que amplía la presentada en 2020.
Maduro Guerra expresó su confianza en que “más temprano que tarde”, y gracias a la movilización del chavismo dentro y fuera del país, su padre será liberado. “Aquí estamos cumpliendo hasta que regreses, la patria está en buenas manos, papá, y pronto nos vamos a abrazar aquí en Venezuela”, dijo, mientras en el recinto se exhibía una fotografía de la pareja presidencial.
La Asamblea Nacional inició su nuevo período legislativo con 256 de los 285 escaños en manos del oficialismo, lo que garantiza el control del Parlamento al chavismo. El diputado Jorge Rodríguez, hermano de la presidenta interina, fue reelecto como presidente del Legislativo y anunció que Delcy Rodríguez será investida formalmente este lunes ante el pleno como jefa de Estado encargada.
Rodríguez, quien asumió el poder por un plazo inicial de 90 días prorrogables, encomendó al Parlamento y a su presidente impulsar gestiones para lograr la liberación de Maduro y Flores. En su discurso, Jorge Rodríguez aseguró que recurrirá “a todas las tribunas y a todos los espacios” para exigir el regreso de Maduro.
La sesión parlamentaria estuvo marcada por consignas a favor del dictador capturado y por gestos simbólicos, como la colocación de una flor roja en el escaño de Cilia Flores. En paralelo, militantes chavistas marcharon en el centro de Caracas en respaldo al régimen venezolano.
El respaldo explícito del hijo de Maduro a Delcy Rodríguez busca reforzar la imagen de continuidad y cohesión del chavismo en un momento de alta tensión política e institucional. Al mismo tiempo, el discurso de persecución y la apelación a la movilización popular delinean la estrategia oficialista frente a un escenario judicial abierto en Estados Unidos y a una crisis de poder sin precedentes en Venezuela.

Tras la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses y su traslado a una cárcel federal en Nueva York, su hijo y diputado, Nicolás Maduro Guerra, difundió este domingo un mensaje en el que habló de “traiciones” dentro del círculo del poder y llamó a los simpatizantes del chavismo a mantener la movilización en las calles de Venezuela.
“La historia dirá quiénes fueron los traidores, la historia lo va a revelar”, afirmó en un audio difundido este domingo en redes sociales y cuya autenticidad fue confirmada por su entorno.
“Ustedes nos verán en las calles, nos verán junto al pueblo, nos verán enarbolar la bandera de la dignidad”, añadió.
Hasta ahora, los pronunciamientos oficiales se habían concentrado en denunciar la operación como una agresión extranjera.
El mensaje se produjo horas después de que Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueran recluidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, una prisión federal de alta seguridad, tras una operación ejecutada en la capital venezolana y calificada por Washington como parte de una investigación criminal de largo alcance.

“Quieren que aparezcamos débiles, pero no vamos a mostrar debilidad”, sostuvo Maduro Guerra en el mensaje.
El dirigente chavista, de 35 años, es actualmente diputado y figura entre las personas señaladas por autoridades estadounidenses en causas vinculadas al narcotráfico.
Hasta el momento, se desconoce el paradero de “Nicolasito”, como también se le conoce al hijo de Maduro. Ningún vocero del chavismo ha informado dónde se encuentra el diputado ni si cuenta con algún tipo de custodia o protección. Tampoco se ha reportado su presencia pública desde la noche del operativo ni su participación en las manifestaciones de apoyo registradas en Caracas.
Maduro y Cilia Flores deberán comparecer este lunes ante un tribunal federal en Manhattan, donde el juez Alvin K. Hellerstein les notificará formalmente las imputaciones y definirá medidas preliminares del proceso.
Según fiscales estadounidenses, las acusaciones contra Maduro se remontan a 2020 e incluyen conspiración de narcoterrorismo, importación de cocaína y posesión de armas de uso militar.

Washington sostiene que el dictador chavista utilizó durante años el tráfico de drogas como herramienta contra Estados Unidos, una tesis que Caracas siempre negó. La fiscal general Pamela Bondi afirmó que la captura fue el resultado de “meses de planificación” y que el traslado se realizó “en estricta conformidad con la ley estadounidense”.
Cilia Flores, en tanto, enfrenta cargos por presunto apoyo logístico y financiero a la red criminal bajo investigación.
En paralelo y tras la captura de Maduro, la chavista Delcy Rodríguez fue designada como la funcionaria responsable de la transición en Venezuela.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió a Rodríguez, que enfrentará consecuencias severas si no colabora en la estabilidad del país.
“Si no hace lo correcto, va a pagar un precio muy alto, probablemente más alto que el de Maduro”, afirmó Trump en una entrevista con The Atlantic.
Señaló que Delcy Rodríguez es, por ahora, la interlocutora válida, aunque dejó claro que su margen de acción dependerá de su disposición a cumplir con las condiciones exigidas por Washington.
El mensaje de Maduro Guerra, centrado en la idea de la traición, parece anticipar una etapa de disputas internas dentro del oficialismo. Sin mencionar directamente a figuras del régimen o de las fuerzas armadas, dejó abierta la puerta a una revisión del colapso del núcleo de poder que sostuvo a su padre.
“La historia lo va a contar”, repitió, en una frase que resuena como advertencia en un movimiento que enfrenta su mayor crisis desde la llegada de Hugo Chávez al poder en 1999.
(Con información de AFP)
0 Comentarios