
Pasaba las 3:30 de la tarde mientras jugaba con unos niños, el niño de 3 años desapareció, sin que hasta el momento, 10 meses después se tenga claro qué le pasó.
Brianna
Una situación similar vive la familia de Brianna Genao desde la tarde del miércoles 31 de diciembre cuando se encontraba con su abuela visitando a unos familiares en la comunidad de Barrero en Puerto Plata, y hasta la fecha tampoco se ha sabido nada de ella.
Coincidencias
Roldany y Brianna tenían 3 años de edad la última vez que fueron visto por sus familiares, ambos desaparecieron en zonas rurales, áreas boscosas, de difícil acceso, con mucha vegetación, con zonas escarpadas y próximos a ríos.
Ambas historias comienzan con un desplazamiento. Roldany no era de Manabao; Brianna no era de Imbert. Él residía en Jarabacoa y ella en Navarrete. Los dos fueron llevados a zonas rurales aisladas, parajes de difícil acceso donde el terreno no perdona el desconocimiento. Los testimonios de los padres coinciden: la confianza de estar "en familia" en el campo fue el primer velo que ocultó el peligro.
Hora
Efraín Calderón, padre de Roldany, sitúa la desaparición a las 3:30 de la tarde del domingo 30 de marzo. Brianna, según el relato de su familia materna, fue vista por última vez a las 5 de la tarde del 31 de diciembre.
Dos tardes festivas o momentos de asueto donde la vigilancia se relajó por el día y estar en medio de familiares.
Los zapatos: la última huella
En el segundo día de búsqueda en el caso de Roldany encontraron un tenis negro con blanco abandonado en las proximidades de la residencia donde desapareció. En el caso de Brianna el segundo día en medio del río , atrapadas en uno árboles encontraron las zapatillas tipo crocs de color rosada, que su familia identificó como que eran las que las niñas llevaba puesta la tarde de ese miércoles.
Está es una evidencia significativa, ya que podría implicar que no hubo rastros de lucha iniciales, solo el silencio de un zapato abandonado.
Esa prenda fue la única brújula para los equipos tácticos, desde los voluntarios que peinaron la montaña en Manabao hasta los 240 efectivos y el personal del FBI que se desplegó en Barrero.
Los vecinos los primeros en buscar
En ambos casos, el cronómetro de la desesperación comenzó a correr bajo el amparo de la solidaridad vecinal. Fueron los residentes de Manabao y de Barrero quienes, dejando de lado sus festividades, se lanzaron primero a los matorrales y precipicios con linternas en mano cuando el sol de la tarde se ocultó.
Las autoridades llegaron con el sereno: fue casi entrando la noche cuando los miembros de la defensa civil y las patrullas de la Policía Nacional hicieron acto de presencia para oficializar el rastro, pero no fue hasta el día siguiente cuando el Ministerio Público se integró formalmente a las labores, marcando esa brecha crítica de horas donde el terreno, ya pisado por cientos de voluntarios, comenzaba a enfriar las pistas de ambas escenas.
Los drones
El despliegue tecnológico para estas investigaciones tuvo su primer gran escenario en la zona boscosa y montañosa del paraje Los Tablones, en Manabao, donde la División de Aeronaves Tripuladas a Distancia del Sistema 911 sobrevoló las proximidades del Parque Nacional J. Armando Bermúdez en busca del pequeño Roldany. En aquel terreno de difícil acceso, el equipo técnico utilizó drones de alta precisión para peinar palmo a palmo los precipicios y senderos, sentando las bases de un protocolo operativo que meses después sería replicado con la misma rigurosidad en el sector Barrero para localizar a la niña Brianna Genao. En ambos casos, ocho drones de distintas envergaduras, liderados por los modelos DJI Matriz 400, cubrieron cuadrantes de hasta 4 kilómetros a la redonda con sistemas de posicionamiento georreferenciado de precisión milimétrica, permitiendo identificar variaciones mínimas en terrenos donde el margen de error del sistema es de apenas cuatro centímetros.
Las aeronaves, operadas por personal certificado por el IDAC, contaron con una autonomía de hasta 50 minutos y estuvieron equipadas con cámaras térmicas y sensores láser que operaron a alturas de entre 300 y 400 pies. Esta capacidad de los drones para detectar firmas de calor entre la maleza espesa y los cultivos fue la herramienta táctica fundamental que permitió a los investigadores observar donde el ojo humano no podía llegar. Para procesar esta información en tiempo real, el equipo utilizó un centro de operaciones móvil tipo Vans, garantizando que la vigilancia aérea en Manabao y luego en Puerto Plata fuera constante, agotando ciclos de baterías que sumaron más de ocho horas de vuelo acumuladas en los momentos más críticos de ambos operativos.
La investigación se apoyó en un software de inteligencia artificial desarrollado por técnicos del 911 con financiamiento de la Embajada de Estados Unidos, herramienta que resultó clave tanto en el caso de Roldany como en el de Brianna. Este sistema permitió integrar datos térmicos, visuales y geoespaciales, funcionando como un soporte avanzado al análisis humano para detectar patrones en la superficie del terreno que podrían haber indicado el tránsito de los menores. Al utilizar este software para analizar las imágenes captadas primero en Los Tablones y posteriormente en Barrero, las autoridades buscaron cerrar las brechas de incertidumbre que los testimonios de los padres han mantenido desde el primer momento de la desaparición, intentando descifrar los secretos que la geografía rural pretendía ocultar.
Unidades caninas
El despliegue terrestre contó con el apoyo fundamental de unidades caninas especializadas pertenecientes a la Defensa Civil, la Fuerza Aérea y el Ejército de República Dominicana, quienes aplicaron la misma metodología de rastreo utilizada meses atrás en la zona de Los Tablones, en Manabao. Estos ejemplares trabajaron bajo una división táctica específica: una parte de la unidad fue destinada exclusivamente al rastreo de personas con vida, utilizando el aroma de referencia obtenido de prendas y calzados para marcar posibles senderos de movimiento entre los cultivos de cacao y la maleza. El resto de los especialistas se centró en la localización de restos, lo que permitió a los investigadores peinar con minuciosidad pozos sépticos, estructuras en ruinas y las orillas de los ríos para descartar cualquier escenario de fatalidad en el perímetro.
FBI investiga
Un elemento diferenciador en el caso de Brianna Genao fue la incorporación del Buró Federal de Investigaciones (FBI), cuya intervención no fue fortuita, sino el resultado directo de una solicitud formal de diligencias de investigación realizada por el Ministerio Público dominicano.
Esta colaboración internacional trajo consigo a especialistas y una unidad canina que se desplegaron por el terreno de Barrero, permitiendo ampliar el radio de búsqueda a más de 5 kilómetros a la redonda.
Sobre esta participación, la procuradora general de la República, Yenny Berenice Reynoso, aclaró que, aunque los agentes federales culminaron sus labores físicas en la zona, el acompañamiento continúa vigente, ya que el organismo estadounidense aún debe entregar el informe técnico derivado de sus requerimientos.
Se espera que dicho informe, pieza clave para el esclarecimiento de la verdad, sea entregado a las autoridades dominicanas entre esta y la próxima semana.
No pidieron rescate
Un punto de coincidencia técnica que fortalece la hipótesis de una tragedia de entorno o criminalidad de ocultamiento es que, en ninguno de los dos casos, no existió una sola llamada de negociación, no se redactó una carta, ni se utilizó canal alguno para exigir un rescate económico. Este silencio absoluto desde la "hora cero" redirigió el enfoque de la investigación: si nadie pedía dinero por la vida de Roldany o Brianna, el objetivo detrás de su desaparición no era el lucro, sino un desenlace que la geografía y el hermetismo de los involucrados pretendían sepultar.
El día 15: terminan los operativo en el terreno
En ambos casos, el día 15 marcó el cese oficial de los operativos de búsqueda masiva en el terreno. Fue el momento en que las autoridades determinaron que el peinado exhaustivo de la geografía: bosques, ríos, precipicios y cacaotales; ya no arrojaría nuevos hallazgos físicos superficiales. Sin embargo, la gestión de este cierre tuvo matices diferenciadores:
En el caso de Roldany: Su padre Efraín recuerda que al cumplirse las dos semanas, el retiro de las brigadas fue casi total, dejando el caso en una fase de investigación judicial que, ante la falta de pistas frescas, enfrió el rastro en la montaña de Jarabacoa.
En el caso de Brianna: Aunque el operativo general también se dio por concluido el día 15, la presencia de las autoridades en Barrero no desapareció por completo. Algunos días después, se mantuvo personal desplegado por búsqueda para temas específicos: la custodia de la escena, el seguimiento a puntos marcados por el FBI y la vigilancia de los accesos restringidos.
Misiones específicas tras el retiro
En el caso de Brianna Genao aún la zona está bajo custodia y preservación, diariamente autoridades del ejército, la Policía Nacional y la dirección central de investigaciones permanecen en la zona, un grupo custodiando la entrada, cuyo acceso es restringido, solo se permite que ingresen quiénes son residentes de la zona. Y otro grupo permanece vigilando los tíos de Brianna que habrían confesado el crimen.
la Procuradora
En medio de este análisis de simetrías y ausencias, surge un nuevo pronunciamiento oficial. En la mañana del sábado la Procuradora General de la República informó que el Ministerio Público mantiene los equipos trabajando activamente en la fase de investigación de estos casos. Según la máxima autoridad del Ministerio Público, no se ha bajado la guardia y se están agotando todos los procesos técnicos para que estos hechos no queden en la sombra de la impunidad.
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