
Los expertos señalan que se trata de un giro histórico de las nuevas guías que validan el consumo de grasas saludables integrales y carbohidratos selectivos, marcando un cambio radical en la pediatría y la política alimentaria de EE. UU. La Secretaría de Salud de Estados Unidos, encabezada por Robert F. Kennedy Jr., estuvo a cargo de la presentación de la Guía Alimentaria 2025-2030 con un mensaje claro: “coman comida real”.
Ruptura con la antigua pirámide alimentaria
El reajuste de las guías nutricionales representa una ruptura total con las políticas de las últimas décadas. Durante años, la pirámide alimentaria estuvo dominada por una base de carbohidratos refinados y un miedo las grasas saturadas y las proteínas animales.
Este nuevo enfoque, impulsado por figuras como Robert F. Kennedy Jr. y la Secretaria Rollins, bajo el paraguas del movimiento MAHA (Make America Healthy Again), prioriza la resiliencia metabólica. Al señalar directamente a los alimentos ultraprocesados (UPF) como responsables de la epidemia de enfermedades crónicas, el gobierno está alineando la política pública con la ciencia nutricional moderna, que demuestra que el procesamiento de los alimentos es tan importante como el conteo de calorías.
Aspectos claves de la reforma: Los “alimentos reales”
El punto central de esta reforma es la comida real para sanar el metabolismo de la población. Para lograrlo, se incluyeron cinco líneas de acción:
- Reducción de ultraprocesados: Se exige un recorte drástico de azúcares añadidos, sodio y granos refinados.
- Prioridad proteica: Se recomienda un consumo de 1.2 a 1.6 gramos de proteína por kg de peso corporal a través de carnes rojas, aves, pescados y huevos.
- Grasas saludables: Se validan las grasas provenientes de alimentos integrales como el aguacate y los lácteos enteros.
- Carbohidratos selectivos: Se promueve el consumo de masa madre, avena y frutas en lugar de productos industriales.
- Prevención de alergias: La nueva normativa considera la introducción temprana de alimentos en niños y preserva una visión equilibrada sobre la moderación en el alcohol, rechazando el prohibicionismo en favor del sentido común científico.
Transformación de la salud y ciencias ancestrales
La nueva guía alimentaria ha recibido elogios por la validación de la ciencia ancestral y sus repercusiones en la producción nacional. El Dr. Bobby Mukkamala, de la Asociación Médica Estadounidense (AMA), advierte que la asociación “aplaude las nuevas Guías por destacar los alimentos que propician las enfermedades cardíacas, la diabetes y la obesidad”.
En materia de salud pública, el Dr. Dariush Mozaffarian (Univ. Tufts) afirma que recomendar reducir el consumo de una amplia gama de alimentos debido a su procesamiento es “una medida muy positiva”. Por su parte, el sector agrícola estima que esto impulsará la producción nacional. Zippy Duvall, de la Federación Estadounidense de Oficinas Agrícolas, sostiene que las directrices reconocen la importancia de priorizar las proteínas y los productos frescos de alta calidad.
Finalmente, expertos como Mark Sisson celebran que las normas validen conceptos como “rico en nutrientes” y “lácteos enteros”, mientras que Sung Poblete (FARE) aplaude el enfoque en la alimentación infantil para reducir las alergias alimentarias de por vida, marcando un cambio generacional sin precedentes.
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