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Trump es recibido por la familia real en el Castillo de Windsor en la jornada inicial de su visita de Estado al Reino Unido


 

El presidente estadounidense Donald Trump, acompañado de su esposa Melania, llegó el miércoles al castillo de Windsor, donde fue recibido por los reyes de Inglaterra y los príncipes de Gales, en el primer día de su visita de Estado a Reino Unido.

El helicóptero Marine One que transportaba a Donald Trump, el único presidente estadounidense en realizar una segunda visita oficial a Reino Unido, aterrizó alrededor de las 12h15 (11h15 GMT) en el recinto real, donde estaba prevista una ceremonia de una magnitud sin precedentes en su honor.

El Príncipe y la Princesa
El Príncipe y la Princesa de Gales reciben al presidente estadounidense Donald Trump y a la primera dama Melania Trump en el Castillo de Windsor, Berkshire, en el primer día de su segunda visita de Estado al Reino Unido. Fecha de la foto: miércoles 17 de septiembre de 2025.

Dentro de un anillo de acero y fuera de la vista de los ruidosos manifestantes, William y Catherine caminaron con Trump y su esposa una corta distancia para reunirse con el rey Carlos III y la reina Camilla.

Mientras el presidente estrechaba la mano del rey, se disparó simultáneamente un saludo de 41 cañonazos con seis cañones de la Primera Guerra Mundial en el jardín este del castillo, mientras se producía una exhibición similar en la Torre de Londres, en el centro de la capital.

El rey Carlos de Gran
El rey Carlos de Gran Bretaña y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se sientan en un carruaje durante una procesión por el Castillo de Windsor, en Windsor, Gran Bretaña, el 17 de septiembre de 2025. 

Unos 120 caballos y 1.300 miembros del ejército británico participaron en la ceremonia, que según funcionarios del Reino Unido marcó la mayor bienvenida ceremonial militar para una visita de Estado a Gran Bretaña en la memoria viva.

Los Trump y la realeza se embarcaron en una procesión de carruajes a través de la finca de Windsor hacia el castillo de casi 1.000 años de antigüedad.

El presidente Donald Trump y
El presidente Donald Trump y el rey Carlos III de Gran Bretaña pasan revista a la Guardia de Honor tras su llegada al Castillo de Windsor, en Windsor, Inglaterra, el 17 de septiembre de 2025. 

El líder estadounidense dormirá las dos noches en el castillo, una de las residencias oficiales de la monarquía británica, alejado de una manifestación convocada en su contra en Londres.

“Dicen que el castillo de Windsor es lo máximo, así que va a estar genial”, dijo Donald Trump, de 79 años, antes de su partida de Washington.

El presidente de Estados Unidos,
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la primera dama Melania Trump, el rey Carlos y la reina Camila de Gran Bretaña asisten a una ceremonia de bienvenida durante la visita de estado de Trump, en el Castillo de Windsor, en Windsor, Gran Bretaña, el 17 de septiembre de 2025.

En su segunda visita oficial a Reino Unido, después del viaje que hizo en 2019 en su anterior mandato, todos los actos serán a puerta cerrada, lejos de las multitudes debido a su impopularidad en Reino Unido.

Lejos de Londres

Tampoco en la jornada final de su visita, el jueves, se acercará a Londres. En su lugar irá a Chequers, a unos 70 km de la capital, para reunirse con Keir Starmer en la residencia oficial campestre del primer ministro británico.

Una imagen del presidente estadounidense
Una imagen del presidente estadounidense Donald Trump junto al financiero caído en desgracia Jeffrey Epstein se proyecta en el castillo de Windsor, tras la llegada del presidente estadounidense Donald Trump y la primera dama Melania Trump para una visita de Estado al país, en Windsor, Berkshire, Reino Unido. 16 de septiembre de 2025. 

Pese a su alejamiento de Londres, varias decenas de manifestantes, con pancartas anti Trump y coreando consignas, se concentraron el martes en una calle principal cercana al castillo de Windsor.

Además, el grupo “Led by Donkeys” (“Dirigidos por burros”), que exige responsabilidades a políticos con campañas a menudo humorísticas, logró proyectar imágenes de Trump y el criminal sexual Jeffrey Epstein sobre una torre de Windsor, según imágenes de AFPTV. La policía informó de cuatro arrestos.


La princesa Diana de Gales habla con Donald Trump en una cena benéfica en el hotel Hilton de Nueva York en 1995.

Fuente de la imagen,Gavin Kent/Mirrorpix

Pie de foto,Poco después de la muerte de la princesa Diana, Trump dijo en una entrevista que pudo haberse acostado con ella.
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Mientras la coronación de la reina Isabel II de Inglaterra era transmitida a los hogares de todo el mundo, un niño de 6 años la seguía con atención en una televisión en blanco y negro en su casa de la ciudad de Nueva York.

Su madre, escocesa, miraba fascinada a la pantalla, sin apartarse de ella en todo el día. Era el 2 de junio de 1953.

Y ese niño era Donald Trump.

Años más tarde, ya como empresario inmobiliario, Trump relató el impacto que el amor de su madre por la realeza británica tuvo en él en su libro The Art of the Deal ("El arte de la negociación").

Escribió que heredó de ella "su sentido del espectáculo" y la describió como alguien "fascinada por la pompa y la parafernalia, por toda la idea de la realeza y el glamour".

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Ese profundo aprecio por el boato y la ceremonia —y su propio sentido del espectáculo— estuvieron presentes este miércoles en el regreso del presidente Trump al castillo de Windsor durante su segunda visita de Estado a Reino Unido.

El primer ministro británico, Keir Starmer, le entregó personalmente la invitación del rey Carlos III en el Despacho Oval, en lo que se consideró una apelación directa al amor de Trump por lo ceremonial en un momento en que el gobierno británico buscaba concesiones comerciales cruciales de un líder que ha hecho de la imposición de aranceles, incluso a países aliados, una de sus banderas.

El presidente Trump muestra una carta del rey Carlos III durante su reunión en el Despacho Oval con el primer ministro británico, Keir Starmer. Trump y Starmer están sentados el uno junto al otro y ambos visten traje oscuro y corbata.

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,El primer ministro birtánico, Keir Starmer, le entregó personalmente a Trump la invitación a Inglaterra de Carlos III.

La visita de Trump a Reino Unido es ya histórica: es el único presidente que ha sido invitado a dos visitas de Estado. La primera ocurrió en 2019, durante su anterior presidencia.

El año antes se reunió con la difunta reina Isabel II en el castillo de Windsor durante una visita de trabajo, y su madre, Mary Anne MacLeod Trump, estuvo muy presente en sus pensamientos.

Fiona Hill, exasesora de Seguridad Nacional de Trump, señaló en su libro que el presidente hablaba a menudo de la admiración de su madre por la familia real británica.

Hill escribió que conocer a la difunta reina Isabel II era una obsesión para él en su primer mandato, porque era la "señal definitiva de que él, Trump, lo había logrado en la vida".

La madre de Trump, Mary Anne MacLeod, sentada con la pequeña Maryanne, hermana del presidente, sentada en su regazo, en una fotografía tomada en Escocia en 1938

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,La madre de Trump, Mary Anne MacLeod, era escocesa y admiraba a la familia real británica. En la foto, con Maryanne, hermana del presidente de Estados Unidos, en 1938 en Escocia.

Fin de WhatsApp

Tras aquel histórico encuentro, Trump le dijo poco después a Piers Morgan en una entrevista para un periódico: "Mientras caminaba, decía [a la primera dama Melania Trump]: '¿Te imaginas a mi madre viendo esta escena?'. Windsor. El castillo de Windsor".

Su fascinación por la realeza también fue evidente al principio de su carrera, según quienes lo rodearon en esa época.

Wes Blackman, un urbanista que trabajó con Trump durante 10 años en la década de 1990 cuando era un promotor inmobiliario y lo ayudó a convertir su residencia de Mar-a-Lago en un club privado, recuerda que intentó "generar" interés en el club usando el nombre de la princesa Diana como posible miembro.

Trump era considerado entonces un advenedizo que intentaba ganar fama, y el periódico The Palm Beach Daily News citó a miembros de la alta sociedad que se mostraban más que escépticos ante el supuesto interés de la realeza británica en su proyecto.

"Suena como una estrategema de Trump para conseguir socios", dijo una mujer a la que el periódico identificó como la condesa Helene Praschma.

Otros le dijeron al diario que Trump podría haber ofrecido a la pareja real membresías honorarias para beneficiarse de su glamurosa imagen.

Una fuente familiarizada con los intentos de promocionar Mar-a-Lago le dijo a la BBC que Trump le ofreció al entonces príncipe Carlos una membresía gratuita por un año.

Pero recibió como respuesta una carta que declinaba amablemente la oferta y sugería en su lugar que el constructor neoyorquino hiciera una donación de caridad a las causas ambientales del príncipe.

Según la fuente, a Trump le pareció una "gran carta".

Blackman también recuerda la carta y cómo Trump se obsesionó con ella.

"Para Donald Trump siempre ha sido muy importante ser visto como alguien exitoso y como parte de la historia", dijo. "Vive de eso".

Donald Trump camina junto a la reina Isabel II de Inglaterra, mientras ambos pasan revista a la Guardia Real británica formada con su tradicional uniforme rojo y negro en el castillo de Windsor.

Fuente de la imagen,AFP via Getty Images

Pie de foto,Donald Trump visitó por primera vez el castillo de Windsor en 2018.

Durante la década de 1980, cuando Trump intentaba abrirse camino como un nuevo promotor inmobiliario en la ciudad de Nueva York, los tabloides informaron que el príncipe Carlos y la princesa Diana estaban interesados en comprar un apartamento de US$5 millones en la Torre Trump. Muchos han dicho que el propio Trump puso el rumor en circulación.

Más tarde, la agencia de noticias Associated Press publicó un desmentido del Palacio de Buckingham que afirmaba que "no había ninguna verdad" en el reporte original.

Dickie Arbiter, un portavoz de la reina Isabel II, dijo entonces que Trump no estaba en absoluto en el radar de la realeza en ese momento.

"La gente lo ha estado haciendo desde tiempos inmemoriales, conseguir publicidad a través de la realeza. Harán comentarios escandalosos y, a menos que sean difamatorios, la realeza no hará nada al respecto. 'Nunca explicar, nunca quejarse' es su mantra", dijo.

El propio Trump abordó el incidente en "El arte de la negociación", pero con una versión ligeramente diferente. Escribió que recibió una llamada de un reportero que le preguntó si era cierto que el príncipe Carlos había comprado un apartamento en la Torre Trump.

Señaló que era la semana en que Carlos y Diana Spencer se habían casado y eran "la pareja más famosa del mundo". Afirmó que se negó a confirmar o desmentir el rumor, pero que la historia en la prensa ayudó a promocionar la Torre Trump.

Más de dos décadas después, informaciones de prensa señalaron que Trump invitó al príncipe Carlos a su boda con Melania Knauss, que se celebró en el enorme salón de baile de más de 1.800 metros cuadrados que había hecho construir en Mar-a-Lago, una sala inspirada en una familia real diferente.

Al elegir cómo modelar su propio club, Trump se basó en el Salón de los Espejos que Luis XIV de Francia disfrutaba en su palacio de Versalles.

Kristen Meinzer, experta en la realeza, dice que Trump ha intentado durante décadas asimilarse a la realeza y crear un aura aristocrática a su alrededor.

"Cuando compró Mar-a-Lago adoptó el escudo de armas de los propietarios anteriores", dijo. "Se está presentando a sí mismo como si fuera aristocracia, como si fuera realeza, y lo ha hecho durante toda su carrera".

El príncipe Carlos sujeta una bebida mientras charla con Donald Trump, con traje y corbata oscuros, y su esposa, Melania, con abrigo de piel blanco y negro.

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,Donald Trump y su esposa, Melania, charlan con el entonces príncipe Carlos en una recepción en el Museo de Arte Moderno de Nueva York en 2005.

Según algunos observadores, Trump ve en el trono británico tiene un estatus global que anhela para sí.

"La familia real británica es una especie de cúspide de la alta sociedad de la que él siempre ha querido formar parte, por lo que estar con ellos supone obtener aceptación y legitimidad", dice el politólogo Peter Harris, quien ha escrito sobre las relaciones transatlánticas.

"La otra parte es que él simplemente quiere la atención de los tabloides... son ambos mundos en una sola familia", dice Harris, profesor asociado en la Universidad Estatal de Colorado.

Según Harris, Trump sabe que puede ir allí y ser recibido con adulación y grandes oportunidades para tomarse fotos y estrechar la mano del rey sin que nadie diga nada malo en su presencia.

Pero hubo una figura de la realeza que captó el interés de Trump especialmente.

Trump escribió en su segundo libro que su único "arrepentimiento en el departamento de mujeres" fue no haber tenido la oportunidad de cortejar a la princesa Diana de Gales. Dijo que ella "iluminaba la habitación" y era "una mujer de ensueño".

Sin embargo, según la expresentadora de la BBC Selina Scott, Trump sí intentó salir con la princesa Diana después de su divorcio del príncipe Carlos en 1996, viéndola como "la esposa trofeo definitiva".

Scott escribió en el periódico The Sunday Times que Diana le dijo que Trump le "daba escalofríos" y que se preocupaba cada vez más por las rosas y orquídeas que llegaban a su apartamento.

Poco después de su muerte, en una entrevista en 1997 con el controvertido locutor de radio Howard Stern, Trump afirmó que se podría haber acostado con la difunta princesa Diana.

Pero en 2016 negó que hubiera tenido un interés romántico en ella y dijo que simplemente le parecía "adorable".

La reina Isabel, con sombrero y chaqueta rosas, sentada junto a un Trump que se inclina hacia ella en lo que parece ser una charla cordial.

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,Según algunos observadores, Trump ve en el trono británico un estatus global que anhela para sí.

Los comentarios de Trump sobre las otras mujeres de la familia real han sido más críticos.

En 2012, culpó a Kate, ahora princesa de Gales, de las fotografías que le hicieron mientras tomaba el sol con el torso desnudo durante unas vacaciones en Francia y que se publicaron en una revista francesa.

Trump también ha calificado a Meghan Markle, duquesa de Sussex, de "terrible" y "desagradable", mientras que ella lo describió como "divisivo" y "misógino" durante la campaña de 2016.

Nada de eso afectará la visita de Estado a Reino Unido en curso, dice Arbiter, que señala que la realeza está acostumbrada a recibir a todo tipo de líderes y no permtirá que los comentarios pasados les afecten.

"El rey hará que Trump se sienta bienvenido y Trump será como plastilina en sus manos porque le gusta la idea de una visita de Estado y la parte ceremonial de la misma".

Trump, el niño que una vez vio a su madre venerar a la realeza, es quien 70 años después se codea con ellos y atrae la atención mundial.

*Reporte adicional de Pratiksha Ghildial.

Donald Trump le comenta algo al rey Carlos III, ambos visten traje traje oscuro y miran hacia abajo

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