
China controla el mercado de las tierras raras, unos minerales clave para la transición energética en industrias como la automotriz o la energética. Pero la dependencia del gigante asiático en tiempos agitados, sobre todo en medio de la confrontación comercial entre Estados Unidos y China, ha llevado a países como Alemania a buscar alternativas. Motores sin imanes, nuevas tecnologías de iluminación y reciclaje de componentes son algunas de las propuestas.
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