
"Con este golpe se marca el fin del Clan del Golfo", dijo el presidente de Colombia, Iván Duque, el día que arrestaron a Dairo Antonio Úsuga, líder de esa organización criminal.
En la misma alocución, en octubre de 2021, Duque anunció que estaba por gestionar la extradición a Estados Unidos del hombre que hasta entonces dirigió la organización ilegal más grande del país: alias Otoniel, un exguerrillero, paramilitar y narcotraficante miembro de una poderosa familia —ligada a la ilegalidad— del noroccidente del país.
Después de varias demandas contra la extradición y en favor de que su versión fuera escuchada en Colombia, Otoniel finalmente viajó a Estados Unidos la semana pasada bajo la supervisión misma de Duque, quien siguió el traslado en vivo por videollamada.
Pero al tiempo que las autoridades celebraban "un triunfo de la justicia sobre la impunidad", los miembros del Clan, también conocido como Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), estaban alistándose para paralizar a medio país. Esto en plena campaña presidencial.
Durante cuatro días, decenas de pueblos y carreteras en varias regiones de Colombia —en especial en el norte del país— estuvieron anestesiados por el riguroso toque de queda del grupo armado, que impidió actividades comerciales, sociales, de movilidad. La razón: estaban en contra de la extradición de Úsuga.
El lunes, un supuesto comunicado de la AGC anunció el fin del paro armado, un mecanismo de protesta usual de los grupos armados colombianos. Luego otra aparente comunicación del grupo lo desmintió. Solo el retorno de las actividades cotidianas confirmará el fin del paro.
Duque, por su parte, viajó al Urabá, la cuna de este grupo neoparamiliatar, para visitar comercios y anunciar nuevas extradiciones y una serie de ofensivas contra líderes criminales.
"El Clan del Golfo ha recibido los golpes más duros desde que nació esa estructura criminal", dijo. Realizaron 300 capturas, allanaron bienes e incautaron más de 60 toneladas cocaína, informó.
Golpes duros, pero que, a juzgar por el paro, no marcaron el fin de la organización: al menos 74 comunidades en 11 regiones distintas estuvieron confinadas, casi 200 vehículos fueron incinerados y al menos ocho personas fueron asesinadas, unas por no cumplir las órdenes del grupo criminal y otras en ataques a la fuerza pública.
Un camión incinerado durante el paro armado.
Federales, pero organizados
El Urabá, una enorme región próspera para la agricultura y la ganadería, rodea un golfo en la frontera con Panamá en una esquina del mar Caribe. Además tiene acceso al océano Pacífico. Es un punto estratégico para cualquier actividad comercial; en Colombia lo ha sido por décadas para el tráfico de drogas y armas.
La región fue dominada en los 90 por las guerrillas del Ejército Popular de Liberación (EPL) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Luego entraron las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), el ejército paramilitar que enfrentaba a la insurgencia.
El EPL y las AUC marcaron el origen de las AGC, puesto que exmiembros de ambos bandos, en teoría opuestos y desmovilizados, se articularon en lo que resultó ser una agrupación de corte criminal más que política.
"El Clan del Golfo es una organización sofisticada que tiene una estructura estable, un ancla en negocios legales como la ganadería y un portafolio amplio de actividades criminales que incluyen la extorsión o la venta de servicios de coerción", dice Víctor Barrera, investigador del Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP), en Bogotá.
Además, "las AGC tienen una gran capacidad de movilidad en el territorio, porque operan a través de la subcontratación de servicios específicos según lo demande la situación".
Los expertos advierten que es mucho lo que no se sabe de este grupo. La multiplicidad de brazos armados asociados en todo el país —algunos de planta y otros contratados, algunos autónomos y otros no— impide saber la extensión de su poderío.
Fin del contenido de Twitter, 1
Hay estimaciones que hablan de 3.000 miembros; otras contabilizan hasta 13.000, un número similar al que componía a las FARC, la guerrilla más grande del país, en su momento más álgido.
Las AGC parecen, pues, una organización federal con aparato burocrático suficiente para conseguirles remplazo a quienes son arrestados o dados de baja.
De hecho, desde que Otoniel fue arrestado (él dijo que se había entregado como parte de un acuerdo con el gobierno) los nombres de los supuestos sucesores empezaron a sonar en los medios locales.
Uno de ellos es Jesús Ávila, alias Chiquito Malo, un exparamilitar que, según la inteligencia oficial, administra la exportación de cocaína y está solicitado en extradición por E.EUU.
Otro es Wílmer Giraldo, alias Siopas, quien hizo parte de la guerrilla, se desmovilizó y pronto entró las AGC, donde escaló rápido gracias a su experiencia subversiva.
La detención de Otoniel en octubre pudo haber producido una batalla interna por el control de las AGC, pero no: "El Clan ha tenido una innovación que no tuvieron otras organizaciones sucesoras del paramilitarismo y es que aseguran la sucesión de liderazgos de una manera que evita los enfrentamientos internos", dice Barrera.
En algunos municipios, el ejército ha salido a patrullar las calles.
El problema es de raíz
Incluso antes de que fuera arrestado, el poder de Otoniel ya era cuestionado por los expertos en seguridad. El cerco que le impuso el ejército lo obligó a aislarse.
La Fundación Ideas para la Paz (FIP) calificó en un informe de "apresurado y alejado de la realidad" la idea de que la captura de Otoniel constituye el fin de las AGC.
Según el centro de estudios del conflicto, las AGC conservan su poder sin Otoniel por cuatro razones: siguen controlando una parte del Urabá, no han perdido conflictos por territorio o rentas con otros grupos armados, se han expandido en regiones lejanas a su núcleo territorial y consolidaron una estructura que permite operar de forma diferenciada, al mismo tiempo y en zonas distintas.
Por eso, los expertos de la FIP estiman que "los efectos de la captura de Otoniel en materia del mercado de drogas podrían ser leves y limitados, pero las repercusiones en materia de violencia —masacres, desplazamientos, confinamientos, reclutamiento de menores de edad o violencia sexual— pueden presentar variaciones importantes".
Vehículos detenidos el pasado 6 de mayo en una vía en Yarumal, departamento de Antioquía.
Duque dijo que insistirá en una estrategia que tuvo impacto en el enfrentamiento con las FARC durante el gobierno de Álvaro Uribe: abatir a los líderes.
Pero, según Mauricio Romero, asesor de la Fundación Paz y Reconciliación y exasesor de la Comisión de la Verdad, la persecución por sí sola no es solución: "Hay que tener en cuenta que esas organizaciones crean empleo, ofrecen ingresos y mantienen la economía de las regiones en donde operan".
"Para acabar con ellas hay que generar economías regionales ligadas a negocios legales".
Y Colombia, pese a los esfuerzos para transformar las economías regionales, sigue siendo el mayor exportador de cocaína del mundo.


Otoniel al ser extraditado a EE.UU.
Esta nota fue publicada con motivo del arresto de Otoniel en octubre de 2021 y actualizada ahora con su extradición a EE.UU.
Otoniel, esposado y vestido con ropa deportiva de color gris, fue entregado este miércoles por la policía colombiana a agentes de Estados Unidos y de la Interpol, que lo recibieron a bordo de un avión de ese país.
Dairo Antonio Úsuga David, alias Otoniel, fue el narcotraficante más buscado de Colombia, jefe del poderoso Clan del Golfo. Fue detenido en octubre de 2021 luego de casi una década de intensa búsqueda y ahora ya está en Estados Unidos, donde debe responder por cargos de narcotráfico.
"Colombianos, quiero informarles que ha sido extraditado Dairo Antonio Úsuga, alias Otoniel. Este delincuente es solamente comparable con Pablo Escobar, no solamente se trata del narcotraficante más peligroso del mundo sino de un asesino de líderes sociales, abusador de niños, niñas y adolescentes, asesino de policías y uno de los más peligrosos criminales del planeta", dijo este miércoles el presidente de Colombia, Iván Duque.
Otoniel, de 50 años de edad, fue detenido en octubre del año pasado en el municipio de Necoclí, en el noroeste de Colombia, en una operación conjunta en la que participaron más de 300 uniformados del Ejército, la Fuerza Aérea y la Policía Nacional desplazados en más de una veintena de helicópteros.
"Es el golpe más duro que se le ha propinado al narcotráfico en este siglo en nuestro país. Este golpe es solamente comparable con la caída de Pablo Escobar en los años 90", dijo entonces al celebrar la noticia el presidente Duque.
En 2015, las autoridades colombianas iniciaron un operativo para capturar a Otoniel en el que participaban unos 1.200 efectivos pertenecientes a los grupos élite mejor preparados del país, más del doble de los 500 que en su momento llegaron a estar rastreando a Escobar.
En cuanto al Clan del Golfo, el ministro de Defensa de Colombia, Diego Molano, dijo en octubre que se había convertido en los últimos años en "la mayor amenaza" debido a que "el mayor número de toneladas de coca que sacaba Colombia hacia mercados de EE.UU. y Europa era manejado y articulado" por esta organización criminal.
Según la prensa colombiana, contra Otoniel había una circular roja emitida por Interpol por homicidio múltiple, secuestro múltiple y concierto para delinquir, entre otros delitos. Además, es objeto de más de 120 procesos judiciales abiertos por todo tipo de delitos.
Otoniel fue trasladado en un avión a Estados Unidos.
El traslado de Otoniel este miércoles a la base militar de Catam, anexa al aeropuerto internacional El Dorado, en Bogotá, tuvo características de espectáculo cinematográfico, con una caravana de tanquetas flanqueadas por decenas de policías en motocicleta.
Al bajar de una tanqueta en la pista aérea, se vio a un Otoniel esposado y encadenado de pies y manos, con chaleco y casco blindados, custodiado por decenas de agentes.
Una polémica extradición
La extradición fue posible después de que el Consejo de Estado, máximo tribunal de lo contencioso administrativo de Colombia, levantara una medida cautelar concedida a organizaciones de víctimas que querían impedir esa entrega a Estados Unidos, pues consideran que Otoniel debería responder primero por sus crímenes aquí.
La captura de Otoniel requirió un enorme operativo de seguridad.
Después de su captura, "Otoniel" declaró varias veces ante la Justicia Especial para la Paz (JEP), que juzga los crímenes cometidos por los distintos actores del conflicto armado, y suministró más de 60 nombres de militares, políticos, funcionarios y empresas que supuestamente tuvieron tratos con los paramilitares.
Por esa razón, desde diversos sectores se reclamaba que el jefe del Clan del Golfo no fuera extraditado tan rápido a Estados Unidos, pues se considera que aún guarda secretos y tiene mucha información que puede aportar a la justicia colombiana para ayudar a esclarecer crímenes del conflicto.
"Que afán tan impresionante el del gobierno de extraditar la verdad de Otoniel a USA. Muertos del susto. Los colombianos tenemos derecho a saber quienes son los cómplices de todos sus crímenes", escribió hoy en su cuenta de Twitter el exministro de Interior Juan Fernando Cristo.
Sin embargo, el presidente Duque dijo hoy que la extradición no impedirá que los crímenes queden impunes en el país, pues "deberá seguir colaborando con las autoridades colombianas que lo requieran en sus investigaciones y pesquisas".
"Este bandido fue extraditado para cumplir las penas de narcotráfico en los Estados Unidos pero quiero dejar claridad que, una vez cumpla estas condenas, regresará a Colombia a pagar por los crímenes que cometió en nuestro país", aseguró Duque.
Hay más de un centenar de procedimientos jurídicos abiertos contra Dairo Antonio Úsuga David.
Una historia de violencia
La vida de Otoniel puede verse como una acumulación de capas geológicas de la historia de la violencia en la Colombia de las últimas décadas.
Nació en Antioquia a principios de la década del 70 y a los 16 años se sumó junto a su hermano a las filas del desaparecido movimiento guerrillero Ejército Popular de Liberación (EPL).
Luego junto a su hermano Juan de Dios Úsuga David, alias "Giovanni", se vinculó a las FARC y más adelante, en lo que parece un giro de 180 grados, a los paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia.
En 2005 ese grupo se desmovilizó (dejó las armas), pero los hermanos se unieron a las filas del jefe narco Daniel Rendón Herrera, alias "Don Mario".
La captura de Don Mario dej[o a los hermanos Úsuga David al frente del Clan del Golfo.
Cuando éste fue capturado en 2009, Otoniel y Giovanni quedaron a cargo de la organización.
Otoniel se convirtió en líder máximo cuando su hermano murió a manos de la Policía Nacional durante un asalto a una "narcofiesta" de fin de año, el 1 de enero de 2012.
De familia a cartel
Considerado como un gran cartel, el Clan del Golfo era conocido inicialmente como los Urabeños, por la región del Urabá donde opera, aunque sus tentáculos se extienden a gran parte del país y más allá (miembros del grupo han sido capturados en Brasil, Argentina, Perú, España y Honduras).
En su núcleo ha estado un clan familiar, los Úsuga, al que no solamente han pertenecido Otoniel y Giovanni sino también varios primos y otros familiares cercanos.
La Policía de Colombia distribuía panfletos desde helicópteros para pedir ayuda a los ciudadanos para capturar a los líderes del Clan del Golfo.
Por ejemplo, Francisco José Morelo Peñata, alias "El Negro Sarley" (muerto en una operación policial en abril de 2013), tenía una relación sentimental con una de las hermanas de Otoniel, según la policía, y era el segundo de la organización tras la muerte de Giovanni.
La encargada de las finanzas del grupo era la pareja de Otoniel, Blanca Senobia Madrid Benjumea, alias "La Flaca", quien fue capturada en 2015.
Y quien era señalado por la policía como el contacto con los carteles mexicanos y el encargado de manejar la coordinación del tráfico de drogas hacia Centroamérica era un sobrino de Otoniel e hijastro de El Negro Sarley, Harlison Úsuga, alias "Pedro Arias", también apresado en 2015.
En agosto pasado, el gobierno de Colombia autorizó la extradición a Estados Unidos de Alexander Montoya Úsuga alias 'El Flaco', un primo de Otoniel que había sido capturado en 2012 en Honduras.
El departamento de Justicia de Estados Unidos ha calificado al Clan del Golfo como "una de las más importantes organizaciones de crimen organizado transnacional" que amenazan ese país.
Por otra parte, desde los tiempos en que eran conocidos como los Urabeños, el Clan del Golfo ha distribuido panfletos en los que se hacen llamar como Autodefensas Gaitanistas de Colombia, lo que es considerado por la prensa colombiana como un ardid para ocultar sus verdaderos fines.
Permanente evasión
Los fuertes vínculos familiares, así como su firme implantación en una zona de Colombia que conocen bien son algunas de las razones por la cuales a las autoridades les había costado tanto capturar a Otoniel.
La detención de Otoniel requirió de la participación cojunta de varios cuerpos de seguridad del Estado.
En parte eso tiene que ver con la estrecha relación de su familia con Urabá.
Ellos son oriundos de la región, a la que los miembros del clan conocen bien.
Saben manejarse sobre su terreno y tienen poder sobre su población.
Tras la muerte de Giovanni, el clan decretó un paro armado que dejó estancada a la región por un par de días.
Pero Otoniel tenía también varios trucos para evadir a sus perseguidores.
Entre ellos, estaba el uso de perros criollos entrenados para que le den aviso cuando alguien extraño se aproxima, con tiempo suficiente como para poder escapar.
El gobierno de Iván Duque comparó la detención de Otonial con la de Pablo Escobar.
En una de esas huidas tuvo que dejar atrás a uno de esos animales, un sabueso fino colombiano.
Los policías se lo llevaron, le dieron el nombre de Oto y lo entrenaron y lo usaron en el operativo de 2015 para que los ayude a buscar a su antiguo amo, cuyo olor se le hace inconfundible.
Además, de acuerdo con la prensa colombiana, Otoniel no usaba aparatos tecnológicos como teléfonos celulares para evitar ser rastreado, por lo que se comunicaba con los miembros de su organización enviando mensajes de voz que eran distribuidos en grabadores y memorias USB por correos humanos.
El temor a ser capturado lo llevaba también a cambiar constantemente el lugar donde pasaba las noches, usualmente en la selva y, con frecuencia, en chozas de madera.
Esas viviendas rurales contrastaban con los televisores de pantalla gigante, las bebidas costosas y los perfumes de lujo que las autoridades solían encontrar cuando le seguían los pasos.
Otro elemento distintivo de sus guaridas eran unos costosos colchones especiales, que le ayudaban a amainar las molestias de una hernia de disco.
Ahora que ha sido detenido no queda claro si podrá persuadir a las autoridades de que en la cárcel le permitan dormir en un colchón semejante.Fuentes oficiales señalaron que Dairo Antonio Úsuga David, alias Otoniel, fue sacado del as instalaciones del la DIJIN de Bogotá para ser extraditado este 4 de mayo.
De acuerdo con Revista Cambio, el abogado de Otoniel, Camilo Santacoloma, aseguró que el narcotraficante fue trasladado en la tarde del miércoles hacia el aeropuerto militar de Catam, donde será extraditado hacia los Estados Unidos.
El excomandante del Clan del Golfo será enviado a Estados Unidos para que responda ante una Corte del Distrito Sur de la Florida por los delitos de narcotráfico, tráfico de armas y homicidio.

Recientemente, el Consejo de Estado había suspendido el envío del narcotraficante a suelo estadounidense tras admitir una tutela de las víctimas de Cacarica, Camelias, Murindó y Jiguamiandó. Pero este miércoles, el alto tribunal levantó la prohibición para extraditar a alias Otoniel, por lo que el Gobierno nacional podrá entregar el criminal a la DEA.
“LEVANTAR la medida de suspensión provisional ordenada en el numeral segundo del auto de 28 de abril de 2022, proferido dentro de la tutela de la referencia”, se lee en el documento revelado por el Consejo de Estado.


Otoniel estaba revelando nombres de colaboradores con el paramilitarismo
Dairo Antonio Úsuga, alias Otoniel, ha dejado claro a la justicia colombiana que tiene mucho por contar, e incluso, en una de las audiencias, dio a conocer un listado de nombres entre los que aparecen varios políticos, exmandatarios regionales y funcionarios presuntamente relacionados con el paramilitarismo. Inicialmente, se conoció que entre los mencionados se encontraba el candidato presidencial Luis Pérez Gutiérrez, pero el pasado 1 de mayo se conoció la que sería la lista completa.
De acuerdo con la Revista Cambio, el listado que hoy está siendo investigado lo integran 64 nombres y en el proceso adelantado por el mecanismo de justicia transicional se señala que los mencionados podrían estar relacionado con “hechos de corrupción que presumen un acuerdo de cualquier clase, sin expresa facultad legal, con un grupo específico de justicia privada, paramilitar y de autodefensa”.
La lista completa es la siguiente:
1. Luis Pérez Gutiérrez
2. Miguel Ángel Pinto
3. Milton Rodríguez Sarmiento
4. Carlos Cárdenas Ortiz
5. Sabas Pretelt de la Vega
6. Jorge Camilo Abril Tarache
7. Jorge Noguera Cortes
8. Orlando Rivas Tovar
9. Alan Edmundo Jara Urzola
10. William Hernán Pérez Espinel
11. Miguel Ángel Pérez Suárez
12. Óscar Raúl Iván Flórez Chávez
13. Heli Cala López
14. Héctor Orlando Piragauta Rodríguez
15. Universidad Sergio Arboleda
16. Universidad de Cartagena
17. Ecopetrol
18. Nelson Ricardo Mariño Velandia, exconcejal de Yopal.
19. Narda Consuelo Perilla, exsecretaria de hacienda del departamento de Casanare.
20. Jacobo Rivera, exsecretario de agricultura del departamento de
Casanare.
21. Luis García, exconcejal de Yopal.
22. Alirio Castañeda, exdiputado a la asamblea de Casanare.
23. Milton Álvarez, exdiputado a la asamblea de Casanare.
24. Alciaviades Salamanca, ex diputado a la asamblea de Casanare.
25. William Mayorga Suárez, expolicía.
26. Arnulfo Peñuela Marín.
27. José Rodolfo Pérez.
28. Leonidas Ortega.
29. Víctor Chávez.
30. Saúl Masmelas.
31. José López.
32. Luis López.
33. Marco Tulio Ruiz
34. Carlos Robles.
35. Carlos Araque
36. Nicolás Arenas.
37. Luis Mesa Ballesteros.
38. Jaime Humberto Afanador.
39. Eduardo Cabrera.
40. Sergio Alonso Burón Gélvez.
41. Miguel Antonio Orjuela.
42. Luis Fernando Escobar.
43. Óscar Fernando González.
44. Raúl Patiño.
45. Manuel Corredor.
46. Alexander Ramírez.
47. Cesar Suarez.
48. Leonardo Martínez.
49. Orlando Quintero.
50. Jorge Cardoso.
51. Jose Samudio.
52. Fernando Zabaleta.
53. William Mendoza.
54. Marco Aurelio, alias curro.
55. Juan José Suba.
56. Fabiano Gil.
57. Libardo Holguín.
58. José René González.
59. José Rodolfo Pérez.
60. Mildre Preciado.
61. Óscar Jiménez.
62. Santiago Marín.
63. Nilson Gámez.
64. Orlando Vesga.













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