Midas es uno de tantos gatos callejeros que nacen cada día en las ciudades grandes como Ankara, Turquía. Sin embargo, la familia Desemeci pronto se percató de que había algo raro con aquella minina que frecuentaba su patio trasero. Tenía cuatro orejas. Ahora Midas hace honor a su nombre en Internet.
La familia decidió adoptar a la gata. Al llevarla al veterinario, este constató que las cuatro orejas que tiene (dos más pequeñas delante de las normales) son perfectamente funcionales, Las cuatro conducen con normalidad hacia el canal auditivo, por lo que Midas disfruta del mismo excelente oído que el del resto de sus congéneres. El único inconveniente que la ha dado su particular mutación genética es una mandíbula que no encaja del todo bien. Esa es la razón por la que en tantas fotos sale con la lengua fuera. Por si fuera poco adorable tal y como es, la gata también tiene una enorme mancha blanca en forma de corazón en la panza.
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