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Lewis Hamilton se complica el Mundial por creerse más listo que los ingenieros


Lo vimos en Rusia, pero al final consiguió arreglarlo "in extremis". Los ingenieros le decían a Hamilton, en plena lucha con Lando Norris por el primer puesto, que era urgente que entrara a cambiar los neumáticos. Que se avecinaba una tormenta que requeriría de gomas más blandas, más adaptables al circuito mojado... pero Hamilton se negaba. Hasta dos veces salieron los ingenieros de Mercedes con todo preparado y se tuvieron que volver. A la tercera, visiblemente enfadado, Hamilton ya sí que entró, convencido de que esa parada le condenaba al segundo puesto

Lo que sucedió a continuación dio, como casi siempre, la razón a los ingenieros: la lluvia arreció, Norris se negó con aún más vehemencia a cambiar sus ruedas y para cuando lo hizo ya había perdido toda opción a la victoria. Por hacer caso a los profesionales, Hamilton ganaba el Gran Premio de Rusia y se colocaba líder de un mundial eterno pero tremendamente emocionante a la vez. Después de la carrera, Hamilton sonreía aliviado y le explicaba a Norris que casi la lía por no obedecer. Norris no sabía dónde meterse: su terquedad le había costado su primer triunfo en la Fórmula Uno.

Con todo, Norris tiene veintiún años y es nuevo en esto. La arrogancia de la juventud, ya saben. Se entiende peor que Hamilton, treinta y seis años y siete campeonatos del mundo, cometiera el mismo error en Turquía, cuando volvió a no hacer caso a sus mecánicos, volvió a fiarse de su instinto... y lo que parecía un más que probable tercer puesto acabó siendo un quinto. Y, encima, el campeón seguía culpando de todo a su equipo por radio, delante de millones de espectadores, que estaban viendo otra realidad, por supuesto, no la del piloto en su monoplaza.

El momento clave de la carrera de Turquía llegó a unas veinte vueltas del final, cuando los neumáticos empezaron a recalentarse y a perder agarre en una pista que nunca acababa de secarse del todo. Hamilton luchaba con Sebastián "Checo" Pérez por la cuarta plaza, detrás de Bottas, Verstappen y Leclerc. Con un coche muy superior al de sus inmediatos rivales, era de suponer que, tarde o temprano, conseguiría adelantar como mínimo al primer Red Bull y al Ferrari. Para ello, necesitaba cambiar cuanto antes de neumáticos... o confiar en un milagro que le permitiera acabar la carrera siendo competitivo con las mismas ruedas con las que partió en la parrilla de salida.

Pérez entró, Leclerc entró... y Hamilton se vio de repente tercero, solo tres puntos por detrás de Max Verstappen, justo en la carrera en la que habían decidido penalizar. Un éxito rotundo. Y el caso es que, aunque durante algunas vueltas el milagro pareció posible, pronto Mercedes se dio cuenta de que necesitaban cambiar y cambiar con margen. Hasta tres veces se lo explicaron a Lewis y tres veces pasó el británico. Cuando por fin entró en razón, tras un par de vueltas perdiendo un mundo con sus rivales, la salia de boxes le dejó en quinto lugar, tras Pérez y Leclerc... y acosado por Gasly y el propio Norris.

Hamilton no entendía nada... y cómo aquello no podía ser culpa suya, decidió que el error era de su equipo. "Ni me habléis", les dijo, y cortó la radio. "Checo" Pérez, el hombre con el que estaba luchando en su momento por la cuarta plaza, acabó tercero, es decir, de haber calcado su estrategia, es muy probable que ese puesto hubiera acabado en manos de Hamilton, cuyo empeño en seguir en la pista frente a toda evidencia, puede haberle costado cinco puntos muy importantes en la clasificación del campeonato del mundo, en la que Verstappen vuelve a ser el primero con seis puntos de ventaja.

A falta de cinco carreras, la lucha no puede estar más emocionante... y la verdad es que es algo que echábamos de menos. Cada carrera es una partida de ajedrez en el que no solo juegan los reyes sino que cada pieza cuenta: Bottas contó, y mucho, en Turquía, pese a sus problemas con Mercedes hace unas semanas y su fichaje para el año que viene por Alfa Romeo. Pérez fue clave, resistiendo las embestidas de un Hamilton que buscaba rascar el máximo de puntos. Incluso Leclerc, un agente externo en esta pelea de dos, sirvió para restarle puntos al británico... igual que en la siguiente carrera se los puede restar al holandés.

Decía Bernie Ecclestone hace unos días que se estaban cargando la Fórmula Uno con tanta carrera. Es cierto que el calendario es excesivamente largo, pero mientras todas las carreras sean así y la clasificación esté tan apretada, no es algo que nos importe demasiado a los aficionados. Otra cosa habría sido un Mundial decidido ya con un mes y medio de carreras insulsas, pero, bueno, ahí estaría Fernando Alonso para hablarnos de su plan o George Russell destacando de cara al futuro o cualquier drama interno en cualquier escudería. Estábamos tan centrados en el pedazo de Mundial que nos espera el año que viene que se nos olvidaba la posibilidad de que este fuera uno de los mejores de la historia. Y lo está siendo. 

En un campeonato tan parejo como el que tiene la Fórmula 1 en 2021 entre sus dos máximos candidatos al título, Lewis Hamilton (Mercedes) y Max Verstappen (Red Bull), cada punto vale oro. Más en la instancia final donde al reducirse las posibilidades la lucha es cada vez más cerrada. Lo ocurrido este domingo entre Hamilton y su equipo puede llegar a costarle el título. En el Gran Premio de Turquía donde ganó su compañeroValtteri Bottas; el séptuple campeón mundial desobedeció la orden de su equipo de ingresar a boxes a cambiar gomas y eso le costó el podio.

De entrada Hamilton supo que iba a tener un fin de semana complicado por la penalización de diez lugares en la grilla de partida por el cambio del motor de combustión. Cabe recordar que desde 2014 los coches de F1 usan uno de ese tipo de energía y otro eléctrico. El británico hizo la pole position y partió undécimo.

Aunque el domingo por la mañana de Estambul comenzó a llover y el circuito se dificultó por el agua en el asfalto. Si bien Lewis corre muy bien en esa condición de pista, no era lo ideal para comenzar una remontada, pero en el primer giro pudo superar a Sebastian Vettel (Aston Martin).

Más tarde dio cuenta de Yuki Tsunoda (Alpha Tauri), Lance Stroll (Aston Martin) y Lando Norris (McLaren). Hasta que en el giro 35º logró superar a Sergio “Checo” Pérez (Red Bull) en la lucha por el cuarto lugar. Con las paradas en los boxes para cambiar gomas, Lewis se puso tercero.

A esta altura dejó de llover y empezó a formarse una huella en la pista de Estambul, aunque con humedad, por eso el mejor plan fue cambiar por gomas de compuesto intermedio para piso mojado. En la ronda 42ª desde el box de Mercedes lo llamaron a Hamilton quien preguntó “¿Por qué?” Le explicaron que su caucho no iba a resistir hasta el final y, no obstante, el británico no quiso entrar...

Lewis Hamilton en plena lucha con Sergio Pérez (REUTERS/Murad Sezer)
Lewis Hamilton en plena lucha con Sergio Pérez

Ocho vueltas más tarde le preguntaron cuál era la condición de las gomas y respondió “me estoy deslizando por todos lados, pero va bien”. Un giro después ingresó y le pusieron gomas intermedias nuevas. Pero su ingreso fue tarde, ya que la mayoría del pelotón ya se reubicó luego de sus detenciones y Lewis perdió dos posiciones.

Descontento con la estrategia del equipo, en el giro 54 discutió con ellos por radio donde dijo “no tendríamos que haber entrado”. En la vuelta siguiente le volvieron a hablar y muy enojado respondió “¡Déjenme tranquilo!”. Sin embargo, cuando Hamilton paró sus gomas estaban destrozadas.

Hamilton terminó quinto y sumó diez puntos. Su rival por el título, Verstappen, culminó segundo, cosechó 18 unidades, y recuperó la punta del campeonato. El neerlandés llegó 262,5 puntos y le sacó 6 al inglés.

La próxima fecha será el Gran Premio de los Estados Unidos en el Circuito de las Américas en Austin, Texas, el 24 de octubre. Allí comenzará la incursión de la Máxima por el continente americano que seguirá el 7 de noviembre en México y el 14 del mismo mes en Brasil, con la disputa del Gran Premio de San Pablo.


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