En los días que correspondieron a la Revolución del 24 de abril de 1965, las tropas invasoras yanquis, la CÌA y la reacción expresada en una ala de las Fuerzas Armadas Dominicana, por màs que hicieron con sus modernos armamentos, no lograron derrotar a los Comandos Constitucionalistas liderados por el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó.
Los criminales del Poder Militar y Económico màs importante del mundo, a la vista de muchos países, que como Vietnam, buscaban liberarse del yugo Imperial, tuvieron que sentarse en la mesa del diálogo con el liderazgo de la Revolución.
Negociados de tu a tu los términos del levantamiento armado, Caamaño convocó al pueblo a la fortaleza Ozama y allí ante el murmullo de las olas del mar, dijo con orgullo una afirmación que aún retumba en los cuatro puntos cardinales de la nación dominicana, citamos: “No vencimos, pero no lograron vencernos”.
Quizás ahí estuvo el pecado del coronel Caamaño, y por eso el cuerpo militar yanquis bajo consabidas estrategias de técnicos de la CIA, aprovecharon la estadía del Estado Mayor de la Revolución en el hotel Matùn y tras los actos de recordación del sexto mes de la caída en combates del coronel Fernández Domínguez, trataron cobardemente de eliminarlos.
Una vez màs en esta batalla desigual tuvo presente el heroísmo y valentía del pueblo dominicano, sin evitar la muerte del coronel Juan Marìa Lora Fernández y otros combatientes constitucionalistas.
Por su demostración patriótica, su lucha por el respeto a la vida constitucional del país y por ende la soberanía del suelo patrio, el coronel Lora Fernández fue consagrado Héroe Nacional el 3 de abril del año 2009, mediante la Ley número 159-09.
Lora Fernández se fue a la tumba llevando en su pecho la Bandera Tricolor y el Escudo Nacional, que reza Dios, Patria y Libertad.

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