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Qué hacer frente a una crisis grave de salud


EFE
Reportajes
En casos de crisis asmáticas moderadas o graves, las molestias son más importantes que en el caso de crisis leves, e impiden que el paciente desempeñe sus actividades o incluso pueden aparecer en reposo.
Si la crisis es muy grave “los labios se ponen azules y el nivel de conciencia disminuye”, expresa Eva Martínez Moragón, coordinadora del Área de Asma de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).
Ante esta situación, la neumóloga subraya que el paciente “debe tomar su broncodilatador de alivio y seguir su plan de autotratamiento (en muchas ocasiones tomando un corticoide oral). Pero si la respuesta no es buena o no se dispone de un plan de autotratamiento, hay que acudir de inmediato a un servicio de urgencias”.
Para saber si una crisis de asma es grave, la especialista manifiesta que hay que fijarse en varios detalles, sobre todo si se trata de un niño.
Así, hay que observar “si hace muchos esfuerzos para respirar y si se le hunde el pecho o se le marcan las costillas. También hay que ver si cambia el color de los labios y si se afecta el nivel de conciencia”, puntualiza Martínez Moragón.
Del mismo modo, la doctora detalla que en el centro sanitario se valora la gravedad de la crisis midiendo la función pulmonar. También se miden la saturación de oxígeno y las constantes vitales del paciente.
En este sentido, Martínez Moragón recalca que quien presencie cómo alguien sufre una crisis de asma puede prestar ayuda haciendo que esa persona tome su medicación y trasladándola a un servicio de urgencias si es necesario.
No obstante, lo deseable es no llegar a ese punto y para ello el autocontrol del asma es clave.
“Consiste en que el paciente asmático pueda controlar su enfermedad por sí mismo. Se trata de un aprendizaje de la enfermedad,  acompañado y asesorado por su médico, que permite adquirir los conocimientos, habilidades y actitudes que le harán partícipe activo del control de su asma”, manifiestan los especialistas de SEPAR.
Asimismo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que aunque no se puede curar, “el asma se puede controlar con un tratamiento adecuado, gracias al cual los pacientes pueden disfrutar de una buena calidad de vida”.
Alergias
En palabras de Martínez Moragón, lo que se pretende es que el paciente no tenga ninguna agudización de su enfermedad, que no presente síntomas diarios y que su función pulmonar sea normal. “Estas -dice- son las condiciones para considerar que el asma está bajo control”.
La neumóloga destaca también que existen tratamientos disponibles para conseguir este control de la enfermedad en la mayoría de los pacientes.
Por el contrario, “se habla de asma grave mal controlada cuando hay una hospitalización o dos al año, o más exacerbaciones que requieran ser tratadas con un ciclo de corticoides orales”, aclara.
Para prevenir los ataques de asma, puesto que la mayoría de ellos son subagudos, la neumóloga subraya que la mejor medida es “tomar de forma regular la medicación controladora del asma, no fumar y evitar los irritantes ambientales, tanto en casa como en el trabajo. Además, hay que acudir al médico con regularidad para que éste evalúe la gravedad del asma y establezca el tratamiento más adecuado”.
“Es conveniente que todos los pacientes tengan planes de autotratamiento y que se les indique cómo deben actuar en caso de empeoramiento de sus síntomas”, añade.
Evaluación
La especialista explica que, dentro del diagnóstico del asma, se realiza una evaluación completa de la alergia para determinar si el paciente está sensibilizado a algún alérgeno respiratorio como polen o polvo.
También se evalúan los posibles desencadenantes como las infecciones respiratorias y los irritantes, por ejemplo, el humo del tabaco, el ejercicio, algunos medicamentos, alimentos y sustancias que puede haber en el lugar de trabajo, así como otros contaminantes ambientales.
No obstante, hay que tener en cuenta que asma y alergia son conceptos diferentes.
“La alergia es una respuesta excesiva del organismo ante una sustancia llamada alérgeno. Los alérgenos desempeñan un papel importante para desencadenar asma en algunos pacientes pero no en todos. De hecho, hay personas con asma que no tienen alergia”, detalla Martínez Moragón.
“Una vez identificados los desencadenantes de las crisis de asma de cada paciente, ya sean alérgenos o irritantes, se le indican medidas concretas para que intente evitarlos”, apunta.

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