
Un truco sorprendente para averiguar si está de buen humor o tens@
El olor que desprendemos puede dar pistas sobre cómo nos sentimos. (Foto: Getty Images)
Cuando tienes una relación con alguien, antes o después tienes que enfrentarte a situaciones incómodas y desesperantes. El no saber qué le pasa a tu media naranja puede llegar a ser tan desquiciante como el goteo de un grifo.
Entonces es cuando se empiezan a formular preguntas igualmente irritantes para la parte contraria: “¿Qué te pasa?”,”¿estás enfadado?”,”¿te preocupa algo?”…Y
casi siempre se obtiene una (no) respuesta que acaba siendo
malinterpretada y acaba desembocando una desagradable (y absurda)
discusión.
Él venga a preguntar y ella repitiendo “nada” hasta la saciedad mientras echa terrones de azúcar en el café, ¿te suena? (Foto: imagen del anuncio-gif de SelfBank)
Te
propongo un cambio. Cuando notes que algo está interfiriendo entre
vosotros, acércate con sigilo a tu pareja y así, como quien no quiere la
cosa, le plantas un beso en todos los morros para, disimuladamente, olerle el aliento.
Sí,
sí, no seas melindres, he dicho, olerle el aliento. Se trata de que
reproduzcas un experimento realmente interesante. Te cuento…
Los
científicos aseguran que el ser humano tiene muchas maneras de
relacionarse con el mundo que nos rodea. Por ejemplo, mediante el tacto,
pero también con nuestra respiración y nuestro aliento.
Expulsamos y aspiramos aire y gases (de forma constante) que contienen multitud de compuestos químicos que pueden servir para detectar enfermedades, según algunos estudios.
De hecho, un grupo de investigadores del Instituto Max Planck (en Múnich, Alemania) ha descubierto que se pueden leer las emociones mediante el análisis del aliento.
Eso
es lo que han intentado conseguir Jonathan Williams y sus colegas que
decidieron analizar el intercambio de moléculas que se produce con el
mundo que nos rodea, como la relación que establecemos con las bacterias
de nuestro entorno, algunas de las cuales pueden crearnos verdaderos
problemas.
Para ello analizaron las exhalaciones de grandes grupos de personas (algo que ya se había estudiado en grupos de aficionados al deporte en un estadio local) reunidas en una sala de cine.
¿Cómo
lo hicieron? ‘Leyendo’ sus emociones gracias a la química del aliento
según las escenas proyectadas. Para ello colocaron sus instrumentos de medición en las rejillas de ventilación que bombean el aire hacia el exterior de las salas de cine.
Así capturaban dicho aire y lo analizaban tras las proyecciones de películas como ‘Dinosaurios 3D, Buddy y Los Juegos del Hambre: En llamas’.
Dividieron
las escenas de las películas en categorías emocionales como “misterio”,
“comedia”, “romance”, “persecución” o “suspense” y compararon el
cronograma de la película con los flujos de aliento analizados en el cine.
En
escenas de humor y suspense los voluntarios emitían una señal química
clara en el aliento, algo que podría explicarse evolutivamente como método de alerta para los demás.
Algo así como una señal inconsciente para que las personas que están nuestro alrededor sepan si pueden relajarse o mantenerse atentos en caso de que suceda algo.
En determinados momentos, cuando estamos en tensión, dejamos un rastro o ‘firma química’ en el aliento.
Por ejemplo, cuando se proyectó ‘Los Juegos del Hambre’ se
llevaron a cabo diferentes mediciones con varios grupos, y cuando la
vida de Katniss corría peligro, los niveles de dióxido de carbono e
isopreno se incrementaban de forma exponencial, con una relación
directa.
Por tanto, según los resultados, publicados en Scientific Reports, es posible leer las emociones y diferenciarlas según el aliento exhalado.
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