
El fotógrafo brasileño Marcos Alberti retrató a sus amigos desde la primera hasta la tercera copa y estos fueron los resultados.
Marcos Alberti invitó a varios de sus amigos a beber vino, hablar, comer e ir tomando fotografías para ver cómo cambiaban los rasgos tras unas cuantas copas. Primero tomaba una fotografía de la persona sobria, después otra imagen tras una copa de vino y así sucesivamente hasta llegar a la tercera.
Los efectos del alcohol se pueden observar fácilmente, los músculos del rostro se relajan y hasta el color de la piel cambia. La secuencia completa se puede ver en Instragram, Facebook y en el sitio web del artista.
A las personas se las ve más risueñas, felices, relajadas e incluso despeinadas
"Hay un dicho acerca del vino que realmente me gusta y dice algo así: ‘La primera copa de vino es sobre la comida, la segunda es sobre el amor y la tercera es sobre la violencia’. Realmente quería comprobar esto", comenta Marco Alberti en su sitio web.
Además, agregó: "Empecé este proyecto porque cuando uno busca en Internet, solo hay cosas malas sobre el alcohol. Quería mostrar el lado bueno, por supuesto, entre amigos que beben de manera responsable en un buen ambiente".
El límite fueron tres copas, sino los efectos serían algo diferentes

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