
Cuando la contraseña más usada alrededor del mundo es "123456", tenemos un problema. Te mostramos una guía con trucos para mejorar la seguridad y fortaleza de tus contraseñas, servicios para poder generar claves en la red, y los errores más comunes a la hora de idear una contraseña para cualquier servicio.
Las estadísticas fueron recopiladas por por SplashData, una compañía de software de administración de contraseñas. Los datos, por su parte, fueron relevados gracias a la enorme cantidad de contraseñas “robadas” en el último año por diferentes partes, por ejemplo: las millones de contraseñas hackeadas de Adobe, en donde también “123546” resultó ganadora como contraseña más habitual. ¿Esto es normal o es una exageración por parte de las estadísticas? Los números no tienen la capacidad de exagerar, y los problemas de seguridad son moneda corriente.
La mejor forma de evitar cualquier tipo de problema que puede surgir gracias a una contraseña comprometida es contar con una contraseña fuerte. Por eso, ante las estadísticas de SplashData se nos ocurrió responder con una serie de consejos para mejorar la seguridad de nuestras cuentas a través de contraseñas, así como también una lista de generadores online de contraseñas que nos pueden servir cuando nos falta creatividad para idear una por nuestros propios medios. La seguridad es un asunto del que tenemos que preocuparnos, aunque consideremos que no somos un blanco fácil para un ataque de este estilo.
Errores comunes
Deberíamos iniciar esto definiendo de una forma sencilla qué es una contraseña. Se trata de una combinación de caracteres que funciona como “llave” para acceder a un servicio y verificar nuestra identidad. Con este último punto, partimos de la base más importante de nuestras contraseñas: nunca compartirlas con un tercero. Sin importar el nivel de confianza que tengamos con esta otra persona, las contraseñas son personales e intransferibles, y deberían ser usadas por una única persona, no compartidas.Además de compartir, otro de los errores favoritos de los usuarios es anotar la contraseña en un formato como el papel o el correo electrónico. Algunos llegan al extremo de anotar en un papel la contraseña de la computadora laboral… y pegarlo sobre la misma computadora. De más está decir que esto es completamente inseguro. Si no podemos acordarnos de todas nuestras contraseñas (un punto que tocaremos dentro de algunas líneas) podemos recurrir a un gestor de contraseñas para poder administrarlas de forma segura y cifrada, sin correr el riesgo de comprometerlas de alguna forma.
Otro de los errores más comunes de los usuarios y sus contraseñas reside en la frecuencia con la que usan una contraseña. Tanto en la vida laboral como en la vida personal, son muchos los usuarios que usan repetidas veces la misma contraseña en Facebook, Twitter, Google+, Gmail, correo electrónico laboral y cualquier otro tipo de servicio. Nuestra contraseña puede resultar comprometida en una variedad de escenarios, ya sea desde un hackeo masivo a un servicio al que estamos anotados hasta la ingeniería social, un riesgo que todos corremos. Por eso, lo fundamental es usar una contraseña diferente para cada uno de los servicios. Si no confiamos en nuestra memoria, de nuevo podemos usar un gestor de contraseñas.
Finalmente, tenemos el grandísimo problema de las contraseñas más sencillas, también conocidas como contraseñas débiles. El problema con estas contraseñas es que, si bien son fáciles de recordar (es el clarísimo caso de “password” o de “123456”), son extremadamente vulnerables y cualquiera puede ser capaz de averiguarla sin hacer un esfuerzo grande. Dentro de estas contraseñas, podemos encontrar por ejemplo las contraseñas generadas por default por los sistemas, los benditos cumpleaños, el nombre del perro, y mucho más. Del otro lado del espectro nos encontramos con las contraseñas fuertes, que sí son más complicadas de recordar, pero mucho más seguras.
Cómo mejorar una contraseña
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Usa contraseñas fuertes: una contraseña fuerte es
una cadena de caracteres, generalmente larga, que difícilmente puede ser
adivinada por otra persona dado que hace una combinación complicada de
diferentes tipos de caracteres y no puede ser averiguada gracias a la
ingeniería social –dado que, muchas veces, está generada completamente
al azar y no tiene bases en la realidad-. Por otro lado, si queremos que
sí tenga una base en la realidad, podemos usar una palabra que
recordemos fácilmente, pero con caracteres especiales. Por eso, en lugar
de “casa” podemos usar “c4$a”, por ejemplo.
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Usa combinaciones diferentes de caracteres: la clave
para poder generar una contraseña fuerte es usar combinaciones
diferentes de caracteres. Diferentes servicios usan diferentes criterios
para poder setear una contraseña, y no todos nos pedirán que usemos
mayúsculas y minúsculas o caracteres numéricos. Por eso, la
responsabilidad de la fortaleza de nuestra contraseña depende
enteramente de nosotros. Podemos combinar letras –tanto mayúsculas como
minúsculas-, números, símbolos y caracteres especiales, y signos de
puntuación.
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No compartas tu contraseña con nadie: es importante
hacer énfasis en este punto, aunque lo hayamos mencionado en el pasado.
La seguridad de nuestra contraseña es fundamental y tenemos que
mantenerla lo más personal posible. Por eso, evitemos compartir nuestras
contraseñas con terceros o peor, anotarlas en un lugar donde sabemos
que otras personas tienen acceso. Por ejemplo, dejar un archivo anotado
en una carpeta compartida, en un archivo compartido, o peor, en un papel
en nuestro escritorio. Esto es básicamente pedir tener problemas de
seguridad con nuestra contraseña.
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No repitas tus contraseñas: existe una costumbre
generalizada de usar la misma contraseña para repetir en diferentes
servicios. Es mejor para nuestra memoria, dado que solamente nos
tendremos que acordar de una sola contraseña, pero si esa contraseña se
encuentra en peligro, todos los otros servicios con esa misma contraseña
también lo están. Es mejor usar una contraseña diferente para cada uno
de ellos, aunque sea más complicado de recordar. Y esto se relaciona con
el punto que veremos a continuación.
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Usa un administrador de contraseñas: existen varios
servicios, para diferentes sistemas operativos, que nos permiten
gestionar nuestras contraseñas de una forma segura. Algunos funcionan
como llaveros virtuales donde nada más tenemos que ingresar las
contraseñas para acceder automáticamente a estos servicios. Otros nos
ayudan a generar contraseñas “maestras” para el servicio, y luego se
encargan de generar contraseñas fuertes y prácticamente imposibles de
adivinar para cada una de nuestras cuentas por separado. Algunos son de
pago, otros gratuitos, pero el espectro es amplio para cubrir todas las
necesidades.
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Verifica tu contraseña habitualmente: finalmente, es
muy importante que verifiques de forma asidua la seguridad de tus
contraseñas. ¿Cómo puedes hacerlo? Muchos servicios, cuando estamos
generando una contraseña nueva, nos indican cuál es su fortaleza.
Microsoft, por su parte, tiene un servicio online especial para chequear
la seguridad de las contraseñas, llamado Password Strenght Checker. Y también hay un servicio independiente, How Secure Is My Password?, que sirve para este mismo propósito.
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