La explosión se produjo en una calle de Damasco cercana a una sede del partido de Bashar Al Assad. Habrían 200 heridos. LAS IMÁGENES PUEDEN HERIR SU SENBILIDAD
Al menos 50 personas murieron el jueves tras el estallido de un coche bomba en el distrito de Mazraa, en la capital de Siria, según un balance de la televisión pública. El hecho ocurrió en una abarrotada calle cercana a una oficina del Partido de Bashar Al Assad y la embajada rusa.
"También hay decenas de heridos", precisa la televisión. Fuentes locales hablan de 200.
Un corresponsal de la televisión estatal sostuvo que al menos 17 coches quedaron calcinados y otros 40 destruidos o muy dañados por la fuerza de la explosión, que abrió un cráter de 1,5 metros de profundidad en la calle.
Las imágenes mostraban a bomberos tratando de apagar el fuego en decenas de autos ardiendo. El hecho ha sido atribuido a "terroristas" que luchan contra las fuerzas del presidente Bashar Al Assad.
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El centro de Damasco se ha mantenido relativamente aislado en los casi dos años de conflicto, en el que han muerto unas 70.000 personas en todo el país, según Naciones Unidas.


El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, un grupo con sede en Gran Bretaña, dijo que un coche bomba detonó cerca de un edificio del Partido Árabe Socialista Baath (Renacimiento) y que al menos 35 personas habían muerto en la explosión, en su mayoría civiles, aunque destacó que entre las víctimas también había miembros de las fuerzas de seguridad.
Otro activista dijo que 40 personas habían muerto, incluyendo niños, y 70 habían resultado heridas.
Un residente en el centro de la capital escuchó tres o cuatro proyectiles atravesando el cielo que fueron seguidos por estallidos. Al menos uno de ellos cayó sobre un jardín público en el distrito de Rummaneh, sostuvo, pero nadie resultó herido.
El coche bomba fue detonado a unos 200 metros de la embajada rusa.
La agencia rusa de noticias Itar-Tass citó a un diplomático diciendo que el estallido había reventado cristales en el complejo de la embajada rusa, que está en la calle donde se produjo la explosión, pero que ningún empleado había resultado herido.
"El edificio se ha dañado bastante (...) las ventanas están destrozadas", dijo el diplomático.
Este ataque es el más sangriento en la capital siria desde el doble atentado suicida del 10 de mayo de 2012, que causó 55 muertos.
Negociaciones políticas
La guerra en Siria, surgida como la más prolongada y sangrienta de las revueltas de la Primavera Arabe, ha generado una crisis humanitaria de grandes proporciones y amenaza con desestabilizar más a Oriente Medio.
La opositora Coalición Nacional Siria (CNS) anunció sus intenciones de negociar un acuerdo de paz con el auspicio de Estados Unidos y Rusia para poner fin a la guerra civil, pero dijo que el presidente Al Assad no podrá formar parte de ningún pacto.
El encuentro de la coalición respaldada por 70 países entre occidentales, árabes y Turquía se está desarrollando antes de que el ministro de Asuntos Exteriores de Siria, Walid al-Moualem, tenga negociaciones en Moscú -uno de los últimos aliados de Assad- y que el mediador de la ONU, Lakhdar Brahimi, reinicie los esfuerzos para lograr un acuerdo.
El comunicado de la CNS, que llegó a manos de Reuters, omitió una demanda directa sobre la remoción de Assad, lo que implicó una atenuación del tono respecto de posiciones pasadas que insistían en la salida del presidente antes de cualquier posible negociación.
"También hay decenas de heridos", precisa la televisión. Fuentes locales hablan de 200.
Un corresponsal de la televisión estatal sostuvo que al menos 17 coches quedaron calcinados y otros 40 destruidos o muy dañados por la fuerza de la explosión, que abrió un cráter de 1,5 metros de profundidad en la calle.
Las imágenes mostraban a bomberos tratando de apagar el fuego en decenas de autos ardiendo. El hecho ha sido atribuido a "terroristas" que luchan contra las fuerzas del presidente Bashar Al Assad.
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El centro de Damasco se ha mantenido relativamente aislado en los casi dos años de conflicto, en el que han muerto unas 70.000 personas en todo el país, según Naciones Unidas.
El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, un grupo con sede en Gran Bretaña, dijo que un coche bomba detonó cerca de un edificio del Partido Árabe Socialista Baath (Renacimiento) y que al menos 35 personas habían muerto en la explosión, en su mayoría civiles, aunque destacó que entre las víctimas también había miembros de las fuerzas de seguridad.
Otro activista dijo que 40 personas habían muerto, incluyendo niños, y 70 habían resultado heridas.
Un residente en el centro de la capital escuchó tres o cuatro proyectiles atravesando el cielo que fueron seguidos por estallidos. Al menos uno de ellos cayó sobre un jardín público en el distrito de Rummaneh, sostuvo, pero nadie resultó herido.
El coche bomba fue detonado a unos 200 metros de la embajada rusa.
La agencia rusa de noticias Itar-Tass citó a un diplomático diciendo que el estallido había reventado cristales en el complejo de la embajada rusa, que está en la calle donde se produjo la explosión, pero que ningún empleado había resultado herido.
"El edificio se ha dañado bastante (...) las ventanas están destrozadas", dijo el diplomático.
Este ataque es el más sangriento en la capital siria desde el doble atentado suicida del 10 de mayo de 2012, que causó 55 muertos.
Negociaciones políticas
La guerra en Siria, surgida como la más prolongada y sangrienta de las revueltas de la Primavera Arabe, ha generado una crisis humanitaria de grandes proporciones y amenaza con desestabilizar más a Oriente Medio.
La opositora Coalición Nacional Siria (CNS) anunció sus intenciones de negociar un acuerdo de paz con el auspicio de Estados Unidos y Rusia para poner fin a la guerra civil, pero dijo que el presidente Al Assad no podrá formar parte de ningún pacto.
El encuentro de la coalición respaldada por 70 países entre occidentales, árabes y Turquía se está desarrollando antes de que el ministro de Asuntos Exteriores de Siria, Walid al-Moualem, tenga negociaciones en Moscú -uno de los últimos aliados de Assad- y que el mediador de la ONU, Lakhdar Brahimi, reinicie los esfuerzos para lograr un acuerdo.
El comunicado de la CNS, que llegó a manos de Reuters, omitió una demanda directa sobre la remoción de Assad, lo que implicó una atenuación del tono respecto de posiciones pasadas que insistían en la salida del presidente antes de cualquier posible negociación.


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