La publicidad que muestran las compañías proveedoras de Internet es llamativa. Prometen una experiencia de uso perfecta a través de velocidades de transferencia de información enormes, resultando en gente sonriente frente a su computador que navega sin problemas. ¿Pero esto se cumple en la realidad?
La rapidez de la conexión se mide en Megabits por segundo (Mbps), o “Megas” en jerga común, pudiendo uno contratar servicios por hasta 120 Megas que en teoría, permiten una carga instantánea de videos en YouTube y múltiples usuarios haciendo uso de la misma red sin dificultades, entre muchas otras cosas. Pero algunos clientes, a veces, han notado una lentitud inesperada, algo que no se acerca a lo que han contratado y que cuesta explicarse.
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