Según El Nuevo Herald, Glenda Murillo Díaz vive en Tampa. Habría llegado desde México hace diez días. Su padre, Marino Murillo, fue mencionado como sucesor de Raúl Castro
Glenda Murillo Díaz, de 24 años, habría cruzado desde México por el puesto fronterizo de Laredo, Texas, alrededor del 16 de agosto, según informaron las fuentes citadas por el portal de El Nuevo Herald. Estaría viviendo en Tampa, en la costa oeste del estado de Florida, donde hay una importante comunidad cubana exiliada.
Los cubanos que son interceptados en el mar son repatriados a la isla. Pero la joven se habría acogido al beneficio conocido como "pies secos, pies mojados", que permite a los cubanos que pisan territorio estadounidense quedarse en el país.
Su padre, un economista de profesión impulsado por Raúl Castro, es conocido como el "zar de las reformas" más recientes en Cuba y ejerce la vicepresidencia del Consejo de Estado. Si bien se desconocen las causas de la deserción de Murillo Díaz, el periódico asegura que representa "un voto de censura a las reformas económicas que Castro ha ordenado y que su padre tiene el encargo de implementar".
Para el director de derechos humanos de la influyente Fundación Nacional Cubano Americana
(FNCA), Omar López Montenegro, esa deserción denota que en Cuba la
juventud no está satisfecha con el proceso, ni siquiera a ese "nivel
donde probablemente su familia (la de Murillo Díaz) goza de todos los
privilegios". En declaraciones a la agencia EFE, sostuvo: "Es indudable que ni siquiera los privilegios son suficientes para satisfacer las necesidades de la juventud cubana".Ex funcionarios de Raúl Castro buscan una nueva vida en Tampa
Los desertores cambiaron el tradicional destino estadounidense de Miami porque temen enfrentarse a los opositores exiliados o encontrarse con espías del presidente cubano. De todas formas, siguen eligiendo la Florida, por los fuertes lazos históricos con la isla
Los reportes indican que, al menos, las personas que estuvieron ligadas con el Gobierno de Raúl Castro optaron por refugiarse en Tampa, ubicada en Florida, en lugar de Miami, el destino típico de los exiliados políticos en los Estados Unidos.
Entre las personas que eligieron esta ciudad, se destacan un alto funcionario que manejó más de 700 millones de pesos cubanos en importaciones de los EEUU, el hijo de un general de las fuerzas armadas y la hija del vicepresidente Marino Murillo.
Glenda Murillo, de 24 años, desertó a fines de agosto y se trasladó a la casa de una tía allí, en la que se quedará, a pesar de que tiene un joven en Hialeh. “Aquí es más tranquilo”, explicó la familia exiliada del segundo de los Castro.
De acuerdo con el periódico El Nuevo Herald, decidieron buscar refugio en Tampa para “evitar el fervor anticastrista de Miami”, pero también porque en dicho lugar es menos probable que sean reconocidos en las calles por agentes del FBI o los espías de Castro.
“Es indudable que ellos pueden tener un aterrizaje más suave en esta área”, remarcó un abogado cubanoamericano del lugar, Ralph Fernández, al diario. El hombre asegura que, al menos, otros cinco funcionarios de nivel medio a alto se han trasladado en secreto a la ciudad.
Si bien sostiene que hay un alto número de desertores cubanos en Tampa, cuya población es de 346 mil habitantes, es “imposible” conocer la cifra precisa porque la mayoría de ellos prefieren cultivar el perfil bajo e, incluso, permanecer ocultos.
Estratégicamente, Tampa fue elegida por el Partido Republicano para realizar la convención en la que se consagró a Mitt Romney como candidato a las elecciones de los EEUU. Los republicanos son partidarios de mantener una postura dura hacia Cuba.
Además, la ciudad es uno de los pocos destinos autorizados en los EEUU tanto por el Gobierno de Barack Obama, como el de Castro, para enviar y recibir vuelos provenientes de Cuba.
Entre las personas que eligieron esta ciudad, se destacan un alto funcionario que manejó más de 700 millones de pesos cubanos en importaciones de los EEUU, el hijo de un general de las fuerzas armadas y la hija del vicepresidente Marino Murillo.
Glenda Murillo, de 24 años, desertó a fines de agosto y se trasladó a la casa de una tía allí, en la que se quedará, a pesar de que tiene un joven en Hialeh. “Aquí es más tranquilo”, explicó la familia exiliada del segundo de los Castro.
De acuerdo con el periódico El Nuevo Herald, decidieron buscar refugio en Tampa para “evitar el fervor anticastrista de Miami”, pero también porque en dicho lugar es menos probable que sean reconocidos en las calles por agentes del FBI o los espías de Castro.
“Es indudable que ellos pueden tener un aterrizaje más suave en esta área”, remarcó un abogado cubanoamericano del lugar, Ralph Fernández, al diario. El hombre asegura que, al menos, otros cinco funcionarios de nivel medio a alto se han trasladado en secreto a la ciudad.
Si bien sostiene que hay un alto número de desertores cubanos en Tampa, cuya población es de 346 mil habitantes, es “imposible” conocer la cifra precisa porque la mayoría de ellos prefieren cultivar el perfil bajo e, incluso, permanecer ocultos.
Estratégicamente, Tampa fue elegida por el Partido Republicano para realizar la convención en la que se consagró a Mitt Romney como candidato a las elecciones de los EEUU. Los republicanos son partidarios de mantener una postura dura hacia Cuba.
Además, la ciudad es uno de los pocos destinos autorizados en los EEUU tanto por el Gobierno de Barack Obama, como el de Castro, para enviar y recibir vuelos provenientes de Cuba.
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