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15 feb. 2020

Las 2 razones por las que se nos ocurren ideas geniales cuando estamos en la ducha

mujer en la ducha
Derechos de autor de la imagenGETTY
Image caption¿Se te ocurren buenas ideas mientras te duchas?

A todos nos ha pasado. Estamos bajo la ducha, el agua nos cae sobre la cabeza mientras estamos sumergidos en nuestros pensamientos y de repente…¡Ajá!, se nos viene una idea brillante a la cabeza.
En ese momento nos apresuramos para terminar el baño y salir a contarles a todos lo inteligentes que somos.
Esta situación suena anecdótica, pero hay estudios en los que los participantes mencionan la ducha como uno de los lugares donde se les ocurren grandes ideas o lassoluciones para sus problemas.
¿Qué hace que la ducha sea la incubadora de ideas que al menos cada uno de nosotros considera geniales?
Hay dos factores que lo explican, según el psicólogo John Kounios, director del programa de Ciencias Cognitivas y del Cerebro de la Universidad Drexel, en Estados Unidos, que durante varios años ha estudiado los procesos creativos.

Apagar los sentidos

La primera razón es lo que Kounios llama "restricción sensorial".

hombreDerechos de autor de la imagenGETTY
Image captionMientras estamos en la ducha estamos expuestos a pocos estímulos externos.

Cuando estamos bajo la ducha nuestros sentidos se apagan un poco.
La visión es limitada por el caer del agua o porque cerramos los ojos; no podemos escuchar con detalle porque el agua actúa como un ruido blanco que bloquea otros sonidos; tampoco tenemos muy despierto el sentido del tacto, porque el agua usualmente está a una temperatura similar a la del cuerpo, así que no se nota mucho la frontera entre el interior y el exterior.
"Lo que ocurre en ese momento es que los sentidos, en vez de estar enfocados hacia el exterior, están enfocados hacia el interior, la atención está dirigida hacia adentro", le dice Kounios a BBC Mundo.
Varios estudios de laboratorio han mostrado que justo antes de que se nos ocurra una idea o tengamos una revelación, el córtex visual, una zona en la parte trasera del cerebro que se encarga de procesar los estímulos que entran por los ojos, se apaga ligeramente.

cerebro.Derechos de autor de la imagenGETTY
Image captionEl córtex visual procesa los estímulos que entran por los ojos.

Eso quiere decir que justo antes de tener una epifanía, nos volvemos menos conscientes de nuestro entorno, porque la atención está enfocada hacia nuestro interior.
Así, la ducha se convierte en un espacio de aislamiento con pocos estímulos externos o distracciones, lo cual facilita que nos concentremos en nuestros pensamientos.
"Si estás atento a tu alrededor, no puedes enfocarte en tus propios pensamientos", dice el psicólogo.
"No puedes ver las estrellas cuando el Sol está brillando".

Relax...

El segundo factor tiene que ver con que la ducha es un lugar relajante en el que normalmente estamos con buena actitud.

personasDerechos de autor de la imagenGETTY
Image captionTener buena actitud estimula la creatividad.

Es un momento placentero. Kounios explica que varios estudios han mostrado que estar de buen humor estimula la creatividad.
"Cuando estás relajando y en buena onda te permites pensar de manera ambiciosa o incluso tener ideas un poco locas", dice.
Por el contrario, si estás ansioso el pensamiento se puede volver más limitado.
"Si estás ansioso o bajo amenaza, no puedes permitirte cometer errores", señala Kounios.
"Eso hace que pienses de manera deliberadamente metódica y muy conservadora".
Ahora que ya tienes el respaldo de la ciencia, estás listo para darte un buen duchazo y sorprender al mundo con tu próxima ideal genial.

31 ene. 2020

Los tipos de empleados más tóxicos (y cómo neutralizarlos)

Contar con un manual de conducta laboral es la mejor manera de proteger tu negocio de los empleados conflictivos. Busca siempre generar un ambiente de confianza para que tu equipo se sienta seguro y escuchado. Te permitirá establecer protocolos claros para manejar situaciones complejas y caminos para remover a empleados dañinos de tu negocio. 

1. El problemático 

Incompetente, errático y poco confiable. No sabe cómo hacer su trabajo y depende de los demás para solucionar sus errores. Crea frustración generalizada y arrastra con él al resto del equipo. 

Veneno

  • Incapaz de aprender
  • Desorganizado
  • Falta de credibilidad
  • Pasivo 
  • Resistente al cambio

Antídoto 

  • Capacitación extra
  • Planes de mejora
  • Dar apoyo 
  • Revisiones continuas
  • Impúlsalo para atender cualquier problema de salud que lo esté afectando.

2. El flojo

Evita trabajar y absorbe el tiempo, entusiasmo y energía del resto del equipo. No le importa lo que su jefe u otros compañeros opinen de él. Si puede salirse con la suya, lo hará.

Veneno

  • Baja motivación
  • Incumplido 
  • Distraído
  • Ausente 

Antídoto 

  • Descubre cuáles son sus resentimientos secretos
  • Fíjale metas claras
  • Da revisiones continuas
  • Premia sus esfuerzos

3. El mártir

Lo opuesto al flojo: es un elemento que insiste en hacerlo todo y busca que todos se enteren de lo que sacrifica para realizar las tareas. Trabaja demasiado y desequilibra al resto del equipo, potenciando el desgaste. 

Veneno

  • No acepta límites
  • Quejumbroso
  • Trabaja enfermo 
  • Tiende al desgaste

Antídoto

  • Motivar el delegar
  • Tareas compartidas
  • Dar tiempo libre
  • Trabajo en equipo
  • Introduce programas de manejo de estrés

4. El social

Gracioso, entretenido y el mejor amigo de muchos. Para este tipo de empleados, la oficina es una fiesta personal. Las juntas, el chisme, las pláticas y las horas de café interminables son sus prioridades. 

Veneno

  • Ruidoso 
  • Molesto
  • Desconcentrado
  • Inmaduro 
  • Dramático
  • Fanáticos del drama de oficina 

Antídoto 

  • Guía frecuente 
  • Definir tiempos de convivencia del personal 
  • Cuidar su conducta 
  • Enfocar su energía

5. El psicópata

Deja un rastro de destrucción y discordia por donde va. Crea un ambiente laboral hostil para el resto del equipo. Afecta la moral y la efectividad laboral de todos. Puede dañar seriamente tu reputación frente a un cliente. 

Veneno

  • Acosador 
  • Problemático
  • Saboteador 
  • Manipulador

Antídoto 

  • Control de actitud
  • Ambiente seguro
  • Reglas antibullying
  • Vigilancia constante
  • Documenta las actitudes negativas

6. El renegado 

Es la persona que a pesar de recibir correcciones y entrenamientos, simplemente se niega a seguir las reglas y pone en riesgo tu compañía. Improvisa y toma decisiones para las que no está autorizado. 

Veneno

  • No toma en serio la relación con el cliente. 
  • Cree saber mejor que los demás. 
  • Hace las cosas a su modo sin considerar a los demás.
  • Afecta el trabajo de los otros. 

Antídoto 

  • Acompañamiento. 
  • Entendimiento de las reglas y protocolos. 
  • Trabajo en equipo. 
  • Supervisión constante. 

5 consejos para lidiar con estos empleados

1. No ignores el problema
2. Intervén ante el menor signo de conflicto. 3. Investiga el problema personalmente. 4. Ayuda al empleado “tóxico” a corregir el camino. 5. Si todo lo demás falla, un despido puede ser necesario.
Debes generar un ambiente de confianza donde los empleados se sientan con la libertad de acercarse a ti o al equipo de Recursos Humanos con sus preocupaciones, sabiendo que serán tomados en serio. En general, documenta todo, confía en tus instintos y prepárate para hacer los recortes que sean necesarios. 

21 ene. 2020

Descubren el material más antiguo sobre la Tierra en el interior de un meteorito que cayó hace medio siglo

Granos presolares


Derechos de autor de la imagenJANAÍNA N. ÁVILA
Image captionPara determinar la antigüedad de los granos, los investigadores midieron cuánto tiempo estuvieron expuestos a los rayos cósmicos en el espacio.

Dentro de un meteorito que cayó a la tierra hace más de 50 años se descubrió el material más antiguo que se sabe que existe en la Tierra.
Un equipo de científicos encontró granos de polvo que tienen hasta 7.500 millones de años en el interior de esa roca espacial.
Se trata de material formado en estrellas que cobraron vida mucho antes de que naciera el Sistema Solar.
El hallazgo fue presentado por un equipo de investigadores y presentado en la revista especializada Proceedings of the National Academy of Sciences, con sede en Washington.

Polvo de estrellas

Cuando las estrellas mueren, las partículas formadas dentro de ellas son arrojadas al espacio.
Estos llamados "granos presolares" pueden incorporarse a nuevas estrellas, planetas, lunas y meteoritos.
"Son muestras sólidas de estrellas, polvo de estrellas", explicó el autor principal de la investigación Philipp Heck, miembro del Field Museum de Chicago y profesor asociado de la Universidad de Chicago.
El equipo de investigadores de EE.UU. Y Suiza analizó 40 granos contenidos en una porción del meteorito Murchison, que cayó en Australia en 1969.
"Una vez que los materiales quedan separados (del meteorito), queda una especie de pasta y tiene una característica desagradable: huele a mantequilla de maní podrida", dijo la coautora Jennika Greer, del Field Museum y la Universidad de Chicago.
Después, esta pasta blanquecina fue disuelta en ácido dejando solo el polvo de estrellas.
"Es como quemar el pajar para encontrar la aguja", dijo Philipp Heck.


Derechos de autor de la imagenPNAS
Material estudiado
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Image captionUn equipo de científicos encontró granos de polvo que tienen hasta 7.500 millones de años en el interior de una roca espacial.

La antigüedad

Para determinar la antigüedad de los granos, los investigadores midieron cuánto tiempo estuvieron expuestos a los rayos cósmicos en el espacio. Estos rayos son partículas de alta energía que viajan a través de nuestra galaxia y penetran en la materia sólida.
Algunos de estos rayos interactúan con la materia que encuentran y forman nuevos elementos. Cuanto más tiempo están expuestos, más se forman estos elementos. Los investigadores utilizaron una forma particular (isótopo) del elemento neón para determinar la antigüedad del polvo espacial.
"Comparo esto con poner un balde en una tormenta. Suponiendo que la lluvia sea constante, la cantidad de agua que se acumula en el balde te dice cuánto tiempo duró", explicó Heck.
Medir cuántos de los nuevos elementos están presentes les dice a los científicos cuánto tiempo estuvo expuesto el grano a los rayos cósmicos. Esto a su vez les informa cuántos años tiene.
Así fue que descubrieron que algunos de los granos presolares resultaron ser los más antiguos jamás descubiertos en el planeta.
Según la cantidad de rayos cósmicos que habían interactuado con el material estudiado, la mayoría tenía entre 4.600 y 4.900 millones de años. A modo de comparación, el Sol tiene 4.600 millones de años y la Tierra tiene 4.500 millones.
Sin embargo, parte del polvo arrojó una antigüedad de alrededor de 7.500 millones de años.

Más por encontrar

Philipp Heck afirmó a la BBC que esta seguro que hay minerales presolares más antiguos en el meteorito Murchison y otros meteoritos.
"Simplemente no los hemos encontrado todavía", indica con optimismo.
Anteriormente, el grano presolar más antiguo fechado con isótopos de neón tenía alrededor de 5.500 millones de años.
Los hallazgos arrojan luz sobre un debate respecto a si las nuevas estrellas se forman o no a un ritmo constante, o si hay altibajos en el número de nuevas estrellas a lo largo del tiempo.
"Gracias a estos granos, ahora tenemos evidencia directa de un período de formación estelar mejorada en nuestra galaxia hace 7.000 millones de años con muestras de meteoritos. Este es uno de los hallazgos clave de nuestro estudio", dijo Heck.
Los investigadores también aprendieron que los granos presolares a menudo flotan en el espacio unidos en grandes grupos.

"Nadie pensó que esto fuera posible a esa escala", concluyó.

15 ene. 2020

¿Eres un maestro del tsundoku sin saberlo? (estás en buena compañía)

Alguien leyendo sobre pilas de libros

Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl amor por la lectura a menudo lleva a excesos.

Ernest Hemingway probablemente lo era, dada su costumbre de comprar hasta 200 libros al año.
A su muerte, la biblioteca del escritor estadounidense en la Finca Vigía en Cuba tenía unos 9.000 volúmenes... y tenía muchos más en su otro hogar en Key West, EE.UU.
Quizás la autora británica Virginia Woolf también lo era: su biblioteca personal, de unos 4.000 títulos, creció a partir de un núcleo de libros que heredó de su padre, quien siempre le permitió elegir lo que quisiera de su colección, con la condición de que decidiera sola qué quería leer, en lugar de confiar en las opiniones de los demás, y de que leyera todo dos veces.
Alguien que definitivamente lo fue es el italiano Umberto Eco.
Tenía unos 30.000 libros y catalogaba a quienes lo visitaban en dos categorías:
  1. Aquellos que reaccionaban con un "¡Guau! Signore professore dottore Eco, ¡qué biblioteca tiene! ¿Cuántos de estos libros ha leído?"...
  2. Y los demás, una minoría muy pequeña que comprendía que su biblioteca no era voluminosa porque hubiera leído tanto sino porque deseaba leer tanto más.
Eso hace al autor de "El nombre de la rosa" en un maestro del tsundoku... y quizás tú también lo seas.
¿Tienes el hábito de comprar libros que nunca llegas a leer?
Si tu respuesta es afirmativa, quedas declarado culpable.



"Pilas de novelas francesas" pintadas por Vincent Van Gogh en 1887.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image caption"Leer libros es como observar cuadros: sin dudar, sin vacilar, con autoconfianza, uno debe hallar belleza en aquello que es bello", le escribió Vincent Van Gogh a su hermano Theo. ("Pilas de novelas francesas" de Vincent Van Gogh, 1887).

Quizás seas un practicante modesto del tsundoku, de los que tienen una pequeña pila junto a su cama que planea leer justo antes de irse a dormir, o todo un maestro impúdico, con estantes desbordados de libros que amenazan la integridad estructural de tu casa.
El caso es que si eres propietario de cualquier cantidad respetable de libros que, aunque comprados con buenas intenciones, languidecen intactos, ya tienes una nueva palabra para describirte a ti mismo, a las pilas de libros o a la situación.
Y es que, desde que se descubrió que el japonés tenía la palabra que en otros idiomas faltaba, tsundoku se empezó a usar con tal entusiasmo que aparece como sustantivo, adjetivo y verbo, describiendo desde las pilas de libros mismas, hasta a la persona que las crea, así como la acción de crearlas o de poseer una gran cantidad de literatura no leída.

Relativamente nuevo

Incluso en japonés, el término es relativamente nuevo.
Aparec en forma impresa en 1879, aunque probablemente ya estaba en uso antes de eso.



Pilas de librosDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLas pilas de libros son tsundoku, tú puedes serlo, puedes practicar el arte del tsundoku... o puedes tsundokear.

La palabra "doku" se puede usar como verbo que significa "leer", le explicó a la BBC Andrew Gerstle, experto en textos japoneses premodernos y catedrático en la Universidad de Londres.
El "tsun" en "tsundoku" se origina en "tsumu", una palabra que significa "apilar".
Entonces, al unirse, "tsundoku" significa comprar material de lectura y acumularlo.
"La frase 'tsundoku sensei' aparece en un texto de 1879 según el escritor Mori Senzo", señaló Gerstle, quien agregó que tenía un dejo de sátira pues "se trata de un maestro que tiene muchos libros, pero no los lee".
Si bien en ese caso se utilizó como una burla, Gerstle puntualizó que en Japón la palabra no tiene ningún estigma asociado.

¿Otra palabra para la bibliomanía?

Pero, y la palabra "bibliomanía"... ¿no es equivalente al 'tsundoku' japonés?
Curiosamente, ambas emergieron alrededor de la misma década.
"Bibliomanía" o "La locura del libro: un romance bibliográfico" fue el título de una novela del siglo XIX del inglés Thomas Frognall Dibdin que exploraba esa "neurosis" que él mismo sufría.
Aunque nunca fue clasificada médicamente, la bibliomanía fue en esa época considerada como una temida enfermedad que llevaba a sus víctimas a la perdición, invadidas por un oscuro deseo de poseer libros, particularmente los únicos, como las primeras ediciones y copias ilustradas.


Pila de librosDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image caption¿Una neurosis? Más bien "el afán del alma de extenderse al infinito".

Pero con el tiempo, el término dejó de ser tan oscuro: según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, la bibliomanía es una "propensión exagerada a acumular libros".
Si bien las dos palabras tienen significados similares, hay una diferencia clave: bibliomanía describe una intención de coleccionar libros, mientras que tsundoku describe la intención de leer libros; la eventual creación de una colección es accidental.
Quizás es por eso que también ha ayudado a aliviar un poco la culpa que se siente al adquirir más libros cuando somos conscientes de que en casa nos esperan varios que queremos leer.
Como bien dijo A. Edward Newton, autor, editor y coleccionista de 10.000 libros: "Hasta cuando la lectura es imposible, la presencia de libros adquiridos produce tal éxtasis que la compra de más libros de los que uno puede leer es nada menos que el afán del alma de extenderse al infinito".

8 ene. 2020

Matemáticas: cómo nuestra lengua materna afecta a nuestra habilidad para contar y aprender

Niña piensa con un lápiz.

Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image caption¿En qué idioma se cuenta mejor?

Si te pido que escribas el número "noventa y dos", no tendrías que pensarlo dos veces.
Cuando llegamos a la edad adulta, hacemos la conexión entre los números y sus nombres de forma casi automática.
Es por eso que puede sorprenderte escuchar que tanto la forma española como la inglesa de decir 92 no es la mejor.
Aunque hay ejemplos peores, y también otras lenguas en las que los dígitos se describen de una forma más acertada.
Y esta no es una mera cuestión de semántica. Ya en 1798 los científicos sugirieron que el lenguaje en el que aprendemos a contar podría afectar nuestra habilidad numérica.
Ante esto, un país occidental incluso revisó todo su sistema de conteo en el siglo pasado para que fuera más fácil enseñar matemáticas y hacer las cuentas.
Entonces ¿cuál es la mejor manera de contar?

Sistema decimal




Imagen de autos e filaDerechos de autor de la imagenJAVIER HIRSCHFELD/ GETTY IMAGES
Image captionEn danés, 90, 'halvfems', es una abreviatura de la antigua palabra nórdica 'halvfemsindstyve', o "cuatro veces y medio veinte".

Casi todas las culturas en la actualidad usan el mismo sistema numérico decimal, en el que las cantidades se representan utilizando como base aritmética las potencias del número 10. El conjunto de símbolos utilizado se compone de diez cifras que van del 0 al 9.
Los sistemas de conteo más lógicos usan palabras que reflejan la estructura de este sistema y tienen reglas regulares y directas, pero muchos idiomas usan convenciones complicadas y desordenadas.
Por ejemplo, en francés, 92 es quatre-vingt-douze o "cuatro veintes y doce". Y en danés, la palabra para 92 es tooghalvfems, donde halvfems, que significa 90, es una abreviatura de la antigua palabra nórdica halvfemsindstyve, o "cuatro veces y medio veinte".
En inglés, palabras como eleven (11) o twelve (12) no dan muchas pistas sobre la estructura del número en sí (estos nombres en realidad provienen de las palabras sajonas ellevan y twelif. El primero significa que queda uno cuando se restan 10 y el segundo que quedan dos.
En el caso del español, los nombres de los números 11 y 12 provienen del latín: undecim, que es diez y uno y duodecim, que es diez y dos, respectivamente.
Si contrastamos esto con el mandarín, donde la relación entre las decenas y las unidades es muy clara, 92 se escribe jiǔ shí èr, que se traduce como "nueve diez dos".
El japonés y el coreano también usan convenciones similares, donde se crean números más grandes al combinar los nombres de los más pequeños.
Los psicólogos llaman a esto sistemas "transparentes", porque hay un vínculo obvio y consistente entre los números y sus nombres.

Cómo el lenguaje da forma a nuestra habilidad matemática




Una niña cuenta con una persona adulta.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLos especialistas consideran que los sistemas "transparentes", donde hay un vínculo obvio y consistente entre los números y sus nombres, son más comprensibles.

Cada vez hay más pruebas de que esa transparencia del sistema de conteo de la que hablan los expertos puede afectar la forma en la que procesamos los números.
Por ejemplo, los niños que cuentan en idiomas de Asia oriental pueden comprender mejor el sistema de numeración decimal.
En un estudio, se les pidió a niños de primer grado que representaran números como el 42 usando bloques que representaban decenas y otros que representaban unidades.
Los de EE.UU., Francia o Suecia fueron más propensos a usar 42 bloques de unidades, mientras que los de Japón o Corea del Sur usaron cuatro bloques de decenas y dos de unidades, lo que sugiere que la representación mental temprana de números puede haber sido moldeada por su lenguaje.
Por supuesto, hay muchas otras razones por las cuales los niños de diferentes países pueden tener diferentes habilidades numéricas, incluida la forma en la que se enseñan las matemáticas y las actitudes hacia la educación.
Estos dos últimos factores son difíciles de controlar y cambiar, pero hay un ejemplo de la fascinante relación entre el idioma y las habilidades numéricas.
Se trata del galés moderno, una lengua muy "transparente" en ese sentido.



Jugadores de fútbol de espaldas.Derechos de autor de la imagenJAVIER HIRSCHFELD/ GETTY IMAGES
Image captionEn galés moderno 92 se dice "naw deg dau". En el sistema tradicional, más antiguo, se escribe "dau ar ddeg a phedwar ugain".

En el galés actual 92 se dice naw deg dau, o "nueve diez dos", muy parecido al sistema utilizado en los idiomas de Asia oriental.
En el sistema tradicional, más antiguo (que todavía se usa para fechas y edades), 92 se escribe dau ar ddeg a phedwar ugain, que en español significa "dos sobre diez y cuatro veintes".
El nuevo sistema fue creado por un empresario con fines contables, pero finalmente se introdujo en las escuelas galesas en la década de 1940.
En la actualidad en Gales, alrededor del 80% de los alumnos aprenden matemáticas en inglés, pero el 20% lo hace en galés moderno.
Esto brinda la oportunidad perfecta para experimentar con niños que aprenden matemáticas en diferentes idiomas, pero siguen el mismo plan de estudios y tienen antecedentes culturales similares, para ver si el sistema de conteo al estilo del este asiático es realmente más efectivo que el que usamos en occidente.
A niños de 6 años que se les enseña en galés e inglés se les pidió que ubicaran cifras de dos dígitos en una línea numérica, con la etiqueta "0" en un extremo y "100" en el otro.
Ambos grupos obtuvieron los mismos resultados en las pruebas de aritmética general, pero los niños galeses lograron mejores resultados en esa tarea específica.



Un niño cuenta.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionGales se animó a cambiar el sistema tradicional de denominación de los números para simplificar el proceso matemático.

"Creemos que se debe a que la media de niños galeses tiene una representación algo más precisa de números de dos dígitos", dice Ann Dowker, una de las autoras del estudio y psicóloga experimental de la Universidad de Oxford, Reino Unido.
"Es posible que hayan tenido una mejor comprensión de las relaciones entre los números".

Invertir el problema

En otros idiomas, las decenas y unidades están invertidas.
Es el caso del holandés, en el que 94 se escribe vierennegentig (o "cuatro y noventa"). Otras investigaciones sugieren que esto puede dificultar la realización de ciertos procesos matemáticos.
Por ejemplo, los niños holandeses de jardín de infantes obtuvieron peores resultados que los ingleses en una tarea que requería sumar números de dos dígitos de forma aproximada.
Esto fue a pesar del hecho de que eran un poco mayores y tenían mejor memoria, porque en Holanda empiezan más tarde en el jardín de infantes.



Jugadores de fútbol americano con números.Derechos de autor de la imagenJAVIER HIRSCHFELD/ GETTY IMAGES
Image captionEn holandés, la unidad se dice antes de las decena, lo que significa que los niños más pequeños tienen que invertir el número para entenderlo.

Pero en casi todas las otras métricas, incluida la capacidad para contar, sumar y comparar cantidades aproximadamente y la simple suma de números de un solo dígito, los dos grupos obtuvieron el mismo nivel de resultados.
"El hecho de que fueran iguales en todos los demás aspectos, menos en las tareas en la que aparecían dos dígitos, muestra que es el lenguaje el que está marcando la diferencia", dice Iro Xenidou-Dervou, otro de los autores del estudio que es profesor en cognición matemática en la Universidad de Loughborough, en Reino Unido.
Xenidou-Dervou explica que cuando los niños ven un número como 38, lo vocalizan internamente y luego representan su posición en una lista numérica mental.
En holandés, el paso mental adicional consiste en tener que invertir el número "ocho y treinta" antes de que puedan comprender su valor y esto crea una tensión cognitiva adicional afectando su rendimiento.

No solo un problema de niños

Parece que este efecto no se limita solo a los más pequeños.



Mujer con un lápiz entre la nariz y la boca.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl problema del lenguaje y los números no sería solo una dificultad para los más chicos.

Para investigar más a fondo este mecanismo, el grupo de Xenidou-Dervou realizó una versión de la tarea de estimación de línea numérica en adultos, pero esta vez los voluntarios contaban con un software de seguimiento ocular.
"El seguimiento ocular muestra el procesamiento cognitivo profundo, porque podemos ver si tardan más en llegar a la línea y también verificamos si en algún momento ven el número incorrecto", dice Xenidou-Dervou.
Ambos grupos tenían los mismos niveles de precisión en términos de su posición final del ojo, pero cuando los números se verbalizaban en lugar de estar escritos, los holandeses tendían mirar primero hacia la posición del número invertido.
Así que, si se les pedía que miraran al 94, sus ojos primero se dirigían al 49. Los ingleses casi nunca hicieron tales movimientos.
Los resultados son sorprendentes, porque se supone que para cuando somos adultos, los nombres de los números están automatizados en nuestro cerebro, por lo que el idioma no afecta la forma en que los procesamos.
Pero a pesar de que ambos grupos realizaron la misma prueba de habilidad matemática básica, es posible que el sistema menos transparente de lenguaje pudiera haber vuelto las matemáticas un poco más difíciles para los hablantes de holandés.



Manos contando.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionInvertir los números para verbalizarlos podría dificultar el proceso para sacar cuentas.

"Los efectos son mínimos y, sin embargo, esto es aritmética en su forma más básica", explica Xenidou-Dervou.
"Como adultos, realizamos tareas muy complicadas en nuestra vida diaria, por lo que incluso las pequeñas dificultades causadas por el sistema de denominación de números podrían ser un obstáculo adicional para las habilidades matemáticas cotidianas".
Entonces, dado que los sistemas de conteo más transparentes parecen facilitarnos el procesamiento de números, ¿qué significa esto para la forma en que enseñamos matemáticas a los niños?
"Bueno, no creo que esta sea la base para (decidir en qué) idioma les enseñamos a los niños", dice Dowker.
"Pero (debemos ser) conscientes de las dificultades que los niños pueden tener en los sistemas aritméticos determinados".
Xenidou-Dervou está de acuerdo.
"Sería bueno que los niños holandeses recibieran una instrucción formal para números de dos dígitos. Es bueno tener en cuenta que este es un obstáculo, y que requiere un poco más de esfuerzo cuando tienes un sistema de nombres de números de este tipo ".
Entonces, aunque todos usamos los mismos números, las palabras que utilizamos para nombrarlos pueden influir en cómo pensamos sobre ellos.
Dicen que las matemáticas son un lenguaje universal, pero puede que, después de todo, no sea del todo cierto.

 
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