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9 nov. 2020

Joe Biden: “Para progresar, debemos dejar de tratar a nuestros oponentes como nuestros enemigos”



Joe Biden en su mitin electoral en Wilmington, Delaware, este 7 de noviembre de 2020 

El presidente electo de EEUU, Joe Biden, brindó este sábado por la noche su primer discurso tras la victoria en las urnas frente al mandatario republicano Donald Turmp. “La gente de esta nación ha hablado y nos otorgó una victoria clara con la mayor cantidad de votos jamás alcanzada en una elección, 74 millones de votos”, afirmó.

“Busqué la Presidencia para restaurar el alma de América, para reconstruir la columna vertebral de esta nación -la clase media-, y para hacer que EEUU sea respetado en todo el mundo de nuevo”, señaló el líder demócrata desde un escenario en Wilmington, la ciudad de Delaware donde reside.

Y agregó: “Ustedes, que apoyan a Trump, entiendo que estén decepcionados. Yo he perdido un par de veces. Pero ahora démonos un chance. Es hora de bajar la temperatura. De vernos otra vez. De dejar de tratar a nuestros oponentes como enemigos. No lo son. Es hora de sanar”.

“Para progresar, debemos dejar de tratar a nuestros oponentes como nuestros enemigos. No son nuestros enemigos. Son estadounidenses", señaló Biden. "Hagamos que esta sombría era de demonización en EEUU empiece a terminar aquí y ahora. Soy un demócrata orgulloso, pero gobernaré como presidente estadounidense para todos”, aseguró.

Kamala Harris fue la primera en tomar la palabra en el acto de este sábado en Wilmington REUTERS/Jim Bourg
Kamala Harris fue la primera en tomar la palabra en el acto de este sábado en Wilmington 

Por su lado, la vicepresidente electa Kamala Harris, la primera en tomar la palabra en este acto en Wilmington, declaró: “La democracia no es un estado, sino un acto. La democracia es tan fuerte como nuestra capacidad de luchar por ella". Y remarcó: "Proteger la democracia necesita sacrificio, pero hay alegría en eso porque nosotros tenemos el poder de construir nuestro futuro. Con su voto han elegido la unidad, la decencia y la verdad”.

La elección de Joe Biden a la Casa Blanca marca “un nuevo día para Estados Unidos”, dijo Harris en su discurso de victoria. “Cuando se sometió a votación nuestra democracia en esta elección, con el alma de Estados Unidos en juego mientras el mundo miraba, se abrió un nuevo día para Estados Unidos”, afirmó.

“Recuerdo a mi madre y a las generaciones de mujeres negras, asiáticas, latinas, indígenas y las mujeres que pelearon a lo largo de la historia de nuestro país y pavimentaron el camino para llegar a esta noche. Seré la primera mujer en mi cargo, pero no la última”, concluyó.

U.S. vice presidential nominee Kamala Harris waves as she arrives on stage for hers and Democratic 2020 U.S. presidential nominee Joe Biden election rally, after news media announced that Biden has won the 2020 U.S. presidential election, in Wilmington, Delaware, U.S., November 7, 2020. REUTERS/Jim Bourg
U.S. vice presidential nominee Kamala Harris waves as she arrives on stage for hers and Democratic 2020 U.S. presidential nominee Joe Biden election rally, after news media announced that Biden has won the 2020 U.S. presidential election, in Wilmington, Delaware, U.S., November 7, 2020. 

Varios cientos de personas se concentraron este sábado a los pies del escenario donde el presidente electo de EEUU, Joe Biden, brindó su discurso de victoria en Wilmington, la ciudad de Delaware donde reside. Durante su mensaje estuvo acompañado por su esposa Jill Biden, la vicepresidenta electa Kamala Harris y por Doug Emhoff, cónyuge de la senadora.

Muchos seguidores llegaron al aparcamiento del Chase Center, en Wilmington, donde Biden se dirigió por fin a unos simpatizantes que ya se habían acercado allí varias noches con la esperanza de escuchar el discurso en el que reconocería su victoria y marcaría el inicio del fin de la Presidencia del republicano Donald Trump

Este tipo de concentración se puso de moda en la campaña demócrata para mantener la distancia social durante la pandemia. Los organizadores colocaron dos grandes pantallas para el que sería el discurso más esperado desde que cerraron los colegios electorales la noche de martes.

Biden, un político tradicional que lleva persiguiendo la Presidencia desde la década de 1980, finalmente verá su sueño cumplido en enero, tras superar este sábado la barrera de los 270 delegados en el Colegio Electoral.








Joe Biden en un discurso en Wilmington el 6 de noviembre
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Joe Biden será el presidente de Estados Unidos de más edad.

A la tercera fue la vencida: Joe Biden se convertirá en el 46º presidente de Estados Unidos el próximo 20 de enero.

El demócrata derrotó al actual mandatario, Donald Trump, en una disputada contienda que se definió días después de la jornada electoral tras un laborioso proceso de recuento de votos.

Biden, quien fuera vicepresidente con Barack Obama, consiguió recuperar el apoyo de estados clave que en 2016 votaron por su rival republicano.

A punto de cumplir 78 años, el demócrata será el presidente de Estados Unidos de más edad.

Te contamos otros detalles destacados de su vida personal y profesional.

1. Un político de carrera

Como ha insistido en recordarlo Trump a lo largo de la campaña, Biden lleva 47 años activo en la política estadounidense.

Joe Biden en la década de 1970.
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Joe Biden se estrenó en la política cuando muchos de los votantes actuales ni siquiera habían nacido.

Su carrera en Washington DC empezó en el Senado en 1973, donde consiguió un escaño por el estado de Delaware recién cumplidos los 30 años.

Su llegada a la política coincidió con uno de los momentos más trágicos de su vida del que hablaremos más adelante.

Como senador, Biden cimentó la imagen de político cercano, conciliador y con habilidad para llegar a acuerdos con sus oponentes.

Biden en 1987
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La primera apuesta de Joe Biden por la presidencia data de1987.

También tomó algunas decisiones no tan elogiadas, como la ley de justicia penal de 1994 redactada por él y aprobada durante el primer gobierno de Bill Clinton.

La reforma tenía como objetivo poner freno a décadas de creciente violencia, pero derivó en encarcelaciones masivas, con un especial impacto en la población negra y latina.

A su larga carrera como senador hay que sumarle sus ocho años de vicepresidente de Barack Obama (2009-2017), con quien construyó una excelente relación más allá de lo profesional.

Barack Obama y Joe Biden en un evento de campaña 2020
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La camaradería entre Obama y Biden quedó plasmada en numerosas fotografías de su gobierno y de momentos posteriores.

Esta es la tercera vez que intenta llegar a la presidencia del país.

Las dos primeras resultaron un fracaso, lo que hizo que un sector de los demócratas se preguntara si era la mejor baza para arrebatarle la presidencia a Trump.

Las circunstancias demuestran que sí lo fue.

2. La tragedia que marcó su estreno político

Desgraciadamente, la alegría por haber ganado la elección al Senado no le duró mucho tiempo.

Unas semanas después de su victoria, su familia sufrió un grave accidente de tráfico mientras él estaba en Washington DC entrevistando a personal para su nuevo despacho.

Su esposa Neilia y los tres hijos del matrimonio volvían de comprar el árbol de Navidad cuando un camión que transportaba mazorcas de maíz chocó lateralmente con su auto.

La mujer, de 30 años, y la hija pequeña, Naomi, de 13 meses de edad, murieron.

Joe Biden junto a su primera esposa y sus hijos.
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La primera esposa de Biden, Neilia, murió junto a la hija más pequeña de la pareja en un accidente de auto.

Los niños -Beau, de 3 años, y Hunter, de 2- resultaron gravemente heridos y fueron hospitalizados.

Empezaba una etapa de dolorosos contrastes en la vida de Biden.

3. Dolor y empatía

Biden, que tomó juramento de su cargo en el Senado en la habitación del hospital donde se recuperaba su hijo Beau, no sabía si seguir adelante con su carrera como senador.

Estaba destrozado.

Criado en una familia católica de clase trabajadora, su padre repetía un breve pero contundente mantra: "Levántate, levántate después de haber sido derribado".

Eso es lo que hizo. Decidió volcarse en el trabajo, pero sin alejarse de sus hijos.

Joe y Jill Biden
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Joe y Jill Biden llevan casados más de 40 años.

De esa época data una de las anécdotas destacadas de sus primeros años como senador: cada día hacía en tren el trayecto de ida y vuelta entre su casa en Wilmington, Delaware, y Washington DC, más de 300 kilómetros diarios para estar cerca de los suyos.

Fue así como Biden desarrolló un estrecho vínculo con sus hijos que no hizo más que reforzarse a medida que se hacían adultos.

En 1977, Biden se casó con Jill, una profesora universitaria con quien tiene una hija, Ashley, y junto a quien logró reconstruir su familia.

Muchos vieron en Beau al posible sucesor de su padre en la política.

Tras servir en Irak con la Guardia Nacional en 2008, Beau fue fiscal general del estado de Delaware por dos períodos y tenía por delante una brillante carrera.

Joe Biden y Beau Biden.
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Beau Biden tenía 46 años cuando murió en junio de 2015.

Pero en 2013 le fue diagnosticada una rara forma de tumor cerebral y murió dos años después.

La pérdida de personas tan cercanas moldeó el carácter de Biden.

Quienes mejor lo conocen dicen que tiene el "superpoder de la empatía", un rasgo que fue subrayado durante la campaña para presentarlo como el presidente idóneo para superar una crisis sanitaria, económica y social como la que supone la pandemia de covid-19.

4. Globalista y comprometido con el planeta

Biden ha defendido la necesidad de rehacer las relaciones de EE.UU. con los países aliados que, en su opinión, se han visto afectadas durante la presidencia de Trump.

Promete regresar al Acuerdo de París de lucha contra el cambio climático y al seno de la Organización Mundial de la Salud, por ejemplo.

Experiencia no le falta: estuvo al frente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado y presume de que ha "conocido a todos los líderes importantes del mundo en los últimos 45 años".

Joe Biden y Xi Jingping.
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Biden tiene una amplia experiencia internacional.

Sus decisiones en la esfera internacional no han estado exentas de críticas.

En 1991 votó en contra de la Guerra del Golfo; sin embargo, en 2003 estuvo a favor de la invasión de Irak para después convertirse en un crítico de la implicación de Estados Unidos en ese país.

De naturaleza cauta, recomendó a Obama no realizar la operación de las fuerzas especiales que culminó con la muerte de Osama Bin Laden.

A los republicanos les encanta señalar que Robert Gates, exsecretario de Defensa de Obama, dijo que "es imposible que a alguien no le guste Biden", pero que ha estado "equivocado en casi todos los grandes temas de seguridad nacional y de política exterior ocurridos en las últimas cuatro décadas".

Gates señaló recientemente que sus palabras fueron tomadas fuera de contexto.

5. Propenso a las meteduras de pata

Los detractores de Biden opinan que es un desfasado miembro del establishment demasiado mayor para el cargo y con tendencia a meter la pata.

Su estilo directo y campechano le ha causado algunos problemas, como cuando en plena campaña dijo que si un afroestadounidense no estaba convencido de votar por él significaba que no era negro, unas declaraciones por las que se disculpó posteriormente.

Joe Biden
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A diferencia de otros políticos, Biden se siente muy cómodo cuando se encuentra con los votantes.

Biden dice que el recuerdo de su tartamudez infantil hace que no le guste leer los discursos de un apuntador electrónico y por eso prefiere hablar de memoria.

Un periodista de la publicación NY Magazine escribió el año pasado que la posibilidad de que Biden improvise un discurso era algo que su equipo de campaña parecía "estar concentrado en evitar a toda costa".

Es por eso que sus simpatizantes respiraron aliviados al ver que fue capaz de superar los debates presidenciales y los discursos de campaña sin decir nada que lo pusiera en un aprieto.

Otra faceta de su personalidad espontánea y sociable es su propensión a acercarse demasiado a la gente, lo que ha dado lugar a situaciones incómodas, obviamente en tiempos anteriores al coronavirus.

El año pasado, ocho mujeres lo acusaron por toques, abrazos y besos inapropiados, mientras que la televisión estadounidense mostró videos en los que se le veía saludando a mujeres en eventos públicos con mucha proximidad física.

En respuesta, Biden se comprometió a "tener más cuidado" en sus interacciones.

Simpatizantes de Joe Biden celebran su victoria
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Joe Biden se ha convertido en el presidente con más votos en la historia de Estados Unidos.

Su actitud "tocona" pasó de ser una anécdota a algo más serio cuando el pasado marzo una antigua asistente, Tara Reade, alegó que el presidente electo la agredió sexualmente hace 30 años en Washington.

Biden y su equipo rechazaron la acusación y el caso terminó por difuminarse sin ocupar un lugar relevante durante la campaña.

Aunque sus rivales republicanos han intentado retratarlo como un hombre con demencia senil que está en manos de la izquierda radical del Partido Demócrata, Biden ha sabido salir airoso y ha terminado por convertirse en el presidente más votado de la historia de Estados Unidos.

Curiosamente, al evaluar hace unos años si se animaba a participar o no en la carrera presidencial de 2016, Biden dijo: "Puedo morir como un hombre feliz sin ser presidente".

Joe Biden acompañado de su compañera de fórmula Kamala Harris.
Joe Biden cierra el puño durante un acto de campaña (REUTERS/Brian Snyder)
Joe Biden cierra el puño durante un acto de campaña (REUTERS/Brian Snyder)

Tras más de cuatro días de un complejo recuento de votos, Joe Biden logró la victoria en el estado de Pensilvania que le otorga un mínimo de 284 votos electorales, superando los 270 necesarios para consagrarse como presidente electo de Estados Unidos. El resultado de Pensilvania fue confirmado por la agencia AP y los principales medios de comunicación de Estados Unidos, pero el presidente Donald Trump está lejos de reconocer la derrota. Por el contrario, ha denunciado un fraude en los estados más disputados e inició en ellos demandas judiciales. La disputa podría escalar hasta la Corte Suprema de los Estados Unidos.

Se trató de una elección cerrada y mucho más pareja de lo que habían previstos las encuestas. Biden se alzó con victorias en estados decisivos con muy pocos votos de diferencia. Desde el comienzo de la campaña, Trump había planteado objeciones sobre el sistema de votos por correo, que existe hace décadas en Estados Unidos pero que esta vez, ante las limitaciones para el movimiento que impone la pandemia de coronavirus, alcanzó un récord de más de 100 millones de sufragios anticipados por esa vía. Todos los analistas anticipaban que ese sistema era fundamentalmente elegido por los votantes demócratas como finalmente sucedió. Por eso, al comienzo del conteo de votos presenciales, Trump apareció liderando en algunos estados que luego terminó perdiendo cuando se sumaron los votos recibidos por correo.

Ahora se abre un compás de espera para que las cortes estatales y, eventualmente, la Corte Suprema, certifiquen el resultado electoral.

De ser así, el próximo 20 de enero Joseph Robinette Biden asumirá con 78 años como el segundo presidente católico en la historia de Estados Unidos, después de John F. Kennedy.

Junto a él, asumirá la primera mujer vicepresidente, la abogada afroamericana, ex fiscal general de California y actual senador Kamala Harris.

Kamala Harris, que será la primera mujer vicepresidente de Estados Unidos, junto a Joe Biden, en el acto en que fue presentada la fórmula demócrata
Kamala Harris, que será la primera mujer vicepresidente de Estados Unidos, junto a Joe Biden, en el acto en que fue presentada la fórmula demócrata

Mucho se ha especulado con que, por su edad, el ex vice de Barack Obama aspiraría a un solo mandato como presidente, para después abrir paso a Harris.

Pero primero Biden prometió durante su campaña que tratará de sanar las heridas y recomponer cierto consenso social en una sociedad muy dividiva por el estilo de liderazgo de Trump. También hacia el exterior, expuso su intención de retomar una diplomacia más clásica y recomponer relaciones con organismos multilaterales con los que el presidente republicano tomó distancia.

Biden no será un extraño en la Casa Blanca, mucho menos en Washington DC: el demócrata fue vicepresidente de Obama durante sus dos términos, 2008-12 y 2012-16, y desde 1972, cuando llegó al Senado para representar a Delaware, ha sido parte del paisaje de la ciudad.

Biden, durante su período como vicepresidente de Barack Obama, en la Casa Blanca
Biden, durante su período como vicepresidente de Barack Obama, en la Casa Blanca

Biden llega a la presidencia después de tres intentos infructuosos en las primarias demócratas: 1984, 1988 y el mismo 2008 en que se sumó a la fórmula de Obama para ayudar a compensar la imagen del candidato, un senador joven y enérgico de Illinois con escasa experiencia política.

En cualquier caso, aquel 2008 Biden hizo un aporte extra a la candidatura de Obama, quien pareció devolverle el favor durante la última campaña —"el mejor vicepresidente que hubo en los Estados Unidos", lo llamó— : le llevó un poco de calle, un tono y una personalidad que conectara con el trabajador de salario mínimo que hacía falta convencer de que votara. Biden creció en una ciudad obrera, Scranton, en el noreste de Pensilvania, donde su padre trabajaba en dos puestos: limpiaba calderas y vendía autos usados.

En 1972, cuando iba a comenzar el primero de sus seis términos por Delaware en el Senado, su esposa, Neilia Hunter, y su hija bebé, Naomi, murieron en un accidente de automóvil, mientras que sus dos hijos varones, Beau y Hunter, resultaron heridos de gravedad. Una foto histórica ha recorrido los medios en las últimas semanas: a los 29 años, el senador más joven que se hubiera elegido juró su banca en el hospital donde cuidaba a los pequeños sobrevivientes de lo que había sido su familia.

Joe Biden junto a su esposa Jill durante la campaña electoral
Joe Biden junto a su esposa Jill durante la campaña electoral

Desde entonces se lo conoció como el senador con más horas-tren de la cámara: todos los días viajaba de ida y de vuelta entre Wilmington y Washington DC para poder estar con sus hijos, llevarlos a la escuela a la mañana y acostarlos en sus camas a la noche. Durante cinco años los crió solo, con la ayuda de su hermana Valerie y otros familiares; al cabo de ese tiempo, y luego de un noviazgo no muy largo, se casó con su actual esposa, Jill Biden, una profesora de educación terciaria, con quien tuvo otra hija, Ashley, en 1981.

Trump se convierte así en el segundo presidente republicano en las últimas tres décadas en gobernar el país por un solo mandato. El anterior fue George H. W. Bush que perdió en su postulación a la reelección en 1993 contra Bill Clinton.


El aspirante demócrata a la Presidencia de Estados Unidos, Joe Bidenroza el triunfo al término de la cuarta noche de un escrutinio agónico, que cada vez deja al actual presidente, Donald Trump, con menos posibilidades de salir reelecto.

Pasadas más de 24 horas sin cambios en el Colegio Electoral, Biden mantiene 264 delegados (aunque algunos medios cuestionan los 11 de Arizona) frente a los 214 de Trump. Ambos necesitan un mínimo de 270 para ganar las elecciones.

Varios estados siguen con escrutinios reñidos -Arizona, Nevada o Georgia-, aunque la clave para poner fin al largo conteo es Pensilvania, que con sus 20 votos electorales daría automáticamente la victoria al demócrata.

En las primeras horas de la mañana de este sábado, Biden lidera el escrutinio en una Pensilvania con el 99 % de votos escrutados por apenas cuatro décimas, 49,6 % a 49,2 %.

Puede parecer poco, pero los 28.877 votos que separan ahora a los candidatos son un gran vuelco respecto a los cerca de 700.000 con los que Trump aventajaba a Biden en la noche electoral en ese estado del llamado “muro azul”.

Biden también ha logrado darle la vuelta al recuento en Georgia, estado en el que ahora aventaja a Trump por apenas 4.020 votos, un margen muy ajustado con el escrutinio casi completo que dará pie a un recuento en los próximos días.

Georgia asigna 16 delegados al Colegio Electoral y, como los de Pensilvania, Trump los necesita para hacerse con una cada vez más improbable victoria.

El tercer estado en liza es Nevada, con Biden al 49,8 % y Trump al 48 %. Una diferencia de 22.657 votos que se ha ampliado en las últimas horas gracias al avance del escrutinio en Las Vegas, dónde también siguen la mayoría de sufragios por contar.

En Arizona, finalmente, un estado que medios como Fox News o la agencia AP ya proyectaron la noche electoral a favor del demócrata pero que otros medios consideran prematuro, la ventaja que tenía Biden se ha ido esfumando hasta los 29.861 votos, 49,6 % a 48,7 %.

Ahora mismo es difícil de predecir cuándo se sabrá qué candidato es el nuevo presidente electo de Estados Unidos ya que las distancias son mínimas en los estados en disputa y los escrutinios más lentos de lo esperado.




Gorras.
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Biden tiene más fórmulas para llegar a los 270 votos electorales.

Con seis estados aún en disputa, Joe Biden está por el momento más cerca que Donald Trump de ganar las elecciones presidenciales.

El exvicepresidente de Barack Obama suma hasta el momento 253 de los 270 votos electorales (de un total de 538) necesarios para alcanzar la presidencia, mientras que Trump se mantiene en 214.

Ambos candidatos esperan que se definan los estados en los que no hay una proyección clara: Arizona, Carolina del Norte, Georgia, Nevada y Pensilvania.

Los resultados de Alaska tampoco se conocen, pero es prácticamente seguro que sus tres votos electorales serán para Trump.

    Así las cosas, estos son los cálculos quehacen Biden y Trump para hacerse con la presidencia.

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    Lo primero que hay que entender es que las elecciones de EE.UU. son indirectas. Lo que los ciudadanos votan en realidad es la conformación del Colegio Electoral, que es el órgano encargado de elegir al presidente.

    El Colegio Electoral se compone de 538 delegados, por lo que son necesarios 270 para ganar la elección.

    Cada estado tiene asignado un número de votos electorales en función de su población. Todos salvo dos (Maine y Nebraska) los distribuyen con la regla de que el "ganador se queda con todos".

    Joe Biden y Donald Trump
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    Tanto Biden como Trump conservan sus chances de hacerse con la presidencia.

    Cómo puede ganar Biden

    Biden tiene más alternativas para alcanzar los 270 votos electorales.

    Con 253 votos electorales ya garantizados:

    • Le basta con materializar la ventaja que posee en Arizona y Nevada. Ambos estados suman 17 votos, justo los que le faltan para los 270.
    Joe Biden hablando durante la noche electoral.
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    Biden pidió paciencia y declaró que no se pueden dar resultados hasta que no se cuenten todos los votos.

    Biden ha mantenido una ventaja constante en Arizona pero el margen a su favor en Nevada es solo de unos pocos miles, pero este jueves aumentó.

    En Nevada y en Alaska hay plazo hasta el martes para recibir votos por correo, que sólo serán contabilizados si fueron sellados el día 3 de noviembre o antes.

    • Si pierde Arizona o Nevada, Biden podría compensar con una victoria en Georgiaque tiene 16 votos electorales. Este viernes el demócrata logró sobrepasar ligeramente a Trump, cuya ventaja había ido descendiendo de forma dramática en las últimas horas, y los votos que quedaban por contar eran de bastiones demócratas.
    • Pero Biden también puede ser presidente ganando sólo un estado más: Pensilvania. De los que restan es el que reparte más votos electorales, 20.

    Trump tiene ventaja, pero la diferencia se va reduciendo y los votos que restan por contabilizar son en la zona de Filadelfia, que favorece al demócrata.

    Biden busca recuperar para el Partido Demócrata el estado de Pensilvania, como lo hizo con Michigan y Wisconsin. Esos tres estados, tradicionalmente conocidos como "el muro azul" por ser bastiones demócratas, se cayeron a favor de Trump en 2016.

    Campaña de Trump
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    La campaña de Trump logró que sus observadores estén presentes en el conteo.

    Si Biden ganara en Pensilvania, sería presidente sin importar qué sucede en el resto de estados.

    Por todo eso es optimista. "Está claro que estamos ganando suficientes estados para alcanzar los 270 votos electorales necesarios para obtener la presidencia", dijo el miércoles.

    Cómo puede ganar Trump

    El camino de Trump, con 214 votos electorales ya ganados, es más complejo.

    Para retener la Casa Blanca, no sólo debe ganar los estados donde tiene una muy ligera ventaja: Pensilvania y Carolina del Norte. Además, tiene que dar la vuelta en al menos dos de los estados antes mencionados donde Biden lleva la delantera: Nevada, Arizona o Georgia.

    Hombre votando con mascarilla facial.
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    Las restricciones y medidas por la pandemia de coronavirus han hecho que estas elecciones sean especialmente particular.

    Los 20 votos electorales de Pensilvania, el mayor trofeo aún en juego, son clave. Trump no puede ser presidente si pierde Pensilvania.

    Por ello, la campaña del presidente celebró este jueves haber la resolución de una demanda judicial que permite que sus observadores estén presentes en el conteo.

    Lo que sucedió en realidad fue que un juez federal rechazó su solicitud de frenar el escrutinio y ordenó que las autoridades permitieran la presencia de 60 observadores de cada partido.

    Los funcionarios estatales alegaban que nunca impidieron la presencia de observadores pero expulsaron a uno de los republicanos que no respetaba las normas de distanciamiento social por el coronavirus.

      Trump, quien llevaba meses desacreditando el voto por correo como caldo de cultivo del fraude, ya había denunciado un intento de robarle las elecciones desde la misma noche del martes y anticipó que incluso puede elevar el caso a la Corte Suprema.

      "¡Detengan el conteo!", tuiteó este jueves.

      Los expertos coinciden en que es poco probable que reconozca una eventual derrota.

      Ese reconocimiento es fundamental, pues es la que tradicionalmente pone punto final a la elección de presidente de Estados Unidos.

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      ¿Por qué el conteo es lento?

      El lento escrutinio en estos seis estados es causado por una mayor cantidad de voto por correo por la pandemia.

      Estos votos en algunos estados sólo empezaron a contarse una vez cerradas las urnas el martes 3 de noviembre.

        La campaña del presidente ya interpuso demandas en Wisconsin, Georgia y Pensilvania por diversos motivos: para frenar el conteo, hacer un recuento o para que sus observadores estén presentes.

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          Estados Unidos cruzaba ayer los dedos con la esperanza de que la larga noche electoral del 3 de noviembre llegue pronto a su fin. Los últimos datos del recuento de votos en Pensilvania ponen anoche la Casa Blanca al alcance de la mano del candidato demócrata, Joe Biden, que confiaba anoche en que su estado natal le dé los 270 votos del colegio electoral necesarios para proclamarse vencedor de los comicios mientras mantenía abiertas otras opciones como una posible victoria en Georgia o la combinación de Arizona y Nevada. La ruta para la reelección del presidente Donald Trump era mucho más complicada.

          “La democracia a veces es un poco engorrosa y requiere paciencia”, dijo anoche Biden en una breve declaración desde Wilmington (Delaware), pero eso es lo que hace que el sistema democrático americano sea “la envidia del mundo” desde hace 240 años.“No tengo ninguna duda de que cuando el recuento termine, la senadora Kamala Harris y yo seremos declarados senadores”, dijo Biden, optimista sobre el desenlace a la vez que cauto. “Pido a todo el mundo que mantenga la calma. El proceso está funcionado”.

          “Espejismos”

          El voto por correo y anticipado, contado al final, altera el recuento en varios estados

          El resultado se perfila tan reñido como parecía la noche del martes, un amargo desenlace con ecos de déjà vu de la campaña del 2016 para los demócratas, que enseguida vieron que los estadounidense no habían repudiado en masa al presidente Donald Trump como reclamaba la campaña de Biden. Pero si el desenlace entonces fue finalmente a favor de Trump por apenas 77.000 votos, este año, también por un estrecho margen de votos, las elecciones van camino de sentenciarse a favor de Biden.

          Las demandas judiciales interpuestas por el equipo de Trump en varios estados –en general, cada vez que han visto como el recuento de votos avanzaba en su contra– así como las protestas de sus seguidores están tensando la fase final del proceso electoral, seguido con gran ansiedad por los estadounidenses. “¡Cuenten los votos!”, gritan manifestantes a las puertas de colegios electorales de Arizona, armados en algunos casos con pistolas y rifles. “¡Frenen el recuento!”, “¡Las urnas están cerradas!”, protestan por su parte en Pensilvania y Michigan. Sus reclamaciones son en apariencia antagónicas pero todos son partidarios de Donald Trump, que seguía desgañitándose ayer en Twitter pidiendo lo mismo mientras instruía a sus abogados para presentar un aluvión de demandas judiciales.

          Un país fracturado

          El resultado será tan reñido como el 2016 pero esta vez se inclina hacia los demócratas

          Detencions en les protestes contra Trump dimecres a la nit a Portland (Oregón)
          Detencions en les protestes contra Trump dimecres a la nit a Portland (Oregón) (Paula Bronstein / AP)

          La explicación está en las diferentes dinámicas que el elevado volumen del voto por correo ha desencadenado en los diferentes estados. En Pensilvania, el estado con más votos del Colegio Electoral de todos los que aún no han sido sentenciados, el recuento ha llevado como se esperaba a que Biden recorte distancias a Trump ya que el presidente pidió explícitamente a sus seguidores que votaran en urna y esos son los primeros votos contados.

          Es lo que ocurrió también en Michigan, donde la victoria de Biden ya es oficial, de ahí que en ambos estados lo que los republicanos reclamen es que se deje de contar papeletas. Algo parecido a lo que ha ocurrido en Georgia, la sorpresa de los últimos días, aunque aquí el resultado se prevé tan estrecho –la diferencia entre uno y otro candidato es de 0,3 puntos– que anoche no era evidente en cambio que Biden pudiera llegar a superar a Trump.

          Biden: “La democracia requiere paciencia, mantengamos la calma”

          Si en estos estados se ha producido un espejismo rojo, por el color de los conservadores, anulado probablemente a la postre por los votos azules de los demócratas, que votaron sobre todo por anticipado, en Arizona los republicanos afirman que ha habido un espejismo azul y confían en que Trump supere a Biden. La agencia AP y Fox News, entre otros medios, han asignado este estado a Biden pero el resultado se ha estrechado más de lo previsto y no es imposible un vuelco.

          Biden puede permitirse perder Pensilvania o Georgia. Trump, no. El demócrata está a uno o dos estados de proclamarse ganador de las elecciones. El republicano necesita en cambio ganar en los cuatro pendientes para ser reelegido. Su estrategia, tal y como se esperaba porque él mismo llevaba meses advirtiendo que no aceptaría una derrota, desplazar la batalla a los tribunales.

          Los abogados del presidente han presentado demandas en cuatro estados para cuestionar el recuento pero de momento ninguna ha prosperado. Trump ha pedido un recuento en Wisconsin pero con una ventaja de más de 20.000 votos el equipo de Biden no teme por su victoria. En Michigan un juez federal, por otro lado, ha desestimado la demanda del republicano, que alegaba que se estaba impidiendo un “acceso adecuado” a sus observadores durante el recuento.

          “Farsas patéticas”

          La campaña deBiden observa con tranquilidad los recursos judiciales

          La ofensiva judicial en Pensilvania es de más alcance. Aunque el Tribunal Supremo avaló la ley estatal que permite contabilizar votos recibidos hasta tres días después de las elecciones, el caso no está cerrado y los republicanos siguen cuestionando la validez de estas papeletas. Las autoridades estatales informaron ayer sin embargo de que el volumen de voto afectado es tan limitado que no debería afectar al resultado. Debido al origen de los votos pendientes de recuento en este estado, la campaña de Biden confía en una victoria “holgada”.

          Una partidaria de Trump (izquierda) discute con un contrario al todavía presidente en Detroit
          Una partidaria de Trump (izquierda) discute con un contrario al todavía presidente en Detroit (David Goldman / AP)

          “Los litigios parecen más un intento de permitir que Trump siga intentando deslegitimar retóricamente una derrota electoral”, afirma el profesor de Derecho de la universidad de Georgetown, Joshua Geltzer. La campaña de Biden se muestra tranquila sobre la posibilidad de que los recursos prosperen. “Lo que hace estas farsas tan patéticas es que mientras Trump reclama recuentos en sitios donde ya ha perdido, al mismo tiempo está lanzando intentos inútiles de detener el recuento en otros estados donde va camino de la derrota”, dijo su portavoz, Andrew Bates.

          Los observadores electorales europeos enviados por la OSCE censuraron también la actitud del presidente, tanto por proclamarse vencedor la misma noche electoral sin que concluyera el recuento como por sus “acusaciones sin base” de fraude electoral. “Nadie, ni un político, ni un funcionario, nadie, debería limitar el derecho de la gente a votar”, dijo Michael Georg Link, miembro del parlamento alemán, uno de los 300 observadores invitados por el Departamento de Estado para seguir las elecciones en 30 estados del país.

          Sin sorpresas

          Trump llevaba meses advirtiendo de queno aceptaría una derrota electoral

          Trump, sin embargo, ha seguido movilizando a sus representantes para sembrar dudas sobre la legitimidad del proceso. Richard Grennell, exdirector , viajó ayer a Nevada, otro estado pendiente de terminar el recuento donde Trump ganó en el 2016 y ahora va por detrás de Biden, y afirmó sin presentar prueba alguna que se han metido “miles de votos ilegítimos” en las urnas. La campaña del presidente ha presentado una demanda también en este estado.

          “Si cuentan los votos legales, gano la elección sin problemas. Si cuentan los votos ilegales y que han llegado tarde, pueden robarnos la elección”, insistió ayer el presidente en un e-mail a sus seguidores. Media docena de sus últimos mensajes en Twitter fueron señalados por la red social como engañosos. “Los votos que lleguen después del día de las elecciones”, asegura por ejemplo el presidente, a pesar de que es perfectamente legal en varios estados contar los recibidos hasta varios días después.

          Biden ha evitado polemizar directamente con Trump. Su equipo hacía los preparativos anoche para una intervención en un escenario al aire libre del candidato en Wilmington, tan pronto como lleguen los resultados de Pensilvania, si se confirma que su estado natal, el territorio al que más tiempo y dinero durante la campaña, le lleva finalmente a la Casa Blanca.

          Quema de una bandera de Estados Unidos en una marcha de oposición a Trump en Portland (Oregón)
          Quema de una bandera de Estados Unidos en una marcha de oposición a Trump en Portland (Oregón) (DPA vía Europa Press / EP)


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