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27 ago. 2020

Diez consejos para evitar que te roben la bici



En España hay dos tipos de bici, las que han robado y las que van a robar». El policía me regala esta frase, perfecta para iniciar mi artículo,

Debemos guardar fotos nuestras con la bici
Debemos guardar fotos nuestras con la bici

mientras pongo mi denuncia. Sí, mi querido hierro ha pasado a manos de los amigos de lo ajeno, y casi no tengo resentimiento contra los ladrones, soy yo el que tenía que haber tomado más precauciones.

Si para unos nuestro trabajo es 'darle a la tecla', para otros es otear donde están las presas más fáciles, como qué bicis llevan más tiempo aparcadas, cómo son los candados de estas, si tienen todos los accesorios puestos y si se pueden robar fácilmente. ¿Y dónde acaban las bicis robadas? Muchas en contenedores marítimos que viajan a otros países, preferiblemente del norte de África, donde se venden a cualquier precio. Otras surfean por los portales de venta de artículos usados en internet, y las menos acaban en tiendas de segunda mano, a través de 'testaferros' que son los que dejan su DNI en el caso de bicis robadas a cambio de una pequeña comisión. Por este motivo es mucho más habitual que las vendan en la puerta de las mismas tiendas, donde los merodeadores ofrecen productos similares a los que allí se venden con una procedencia, cuando menos, dudosa. Otra cosa son las bicis de gama alta, algunas robadas por encargo o para vender sus componentes de forma individual y, por tanto, más difíciles de localizar.

Pero dejemos de aventurar dónde está nuestra bici y centrémonos en cómo conseguir que no nos la roben. Estos son nuestros diez consejos, y todos son importantes, no sirve quedarse a mitad de artículo.

1.- Guarda el ticket de compra y haz fotos, podrían hacerte falta.

Acabas de comprar una bici nueva y vas a empezar a disfrutarla… espera un momento. Es importante guardar el ticket por si algún día hay que reclamar su propiedad. Para ello lo mejor es hacer una foto al propio ticket, ya que la tinta del mismo podría borrarse con los años. Esa foto debe ir a una carpeta del disco duro con un montón de fotos de la bici nueva en la que aparezcas tú mismo, te servirán para, en caso de robo, demostrar que esa bici es tuya. Darla de alta en el seguro de hogar o comprobar si este incluye su robo y, en caso negativo, incluirlo, también es una buena idea. Estos detalles no va a hacer que no la roben pero sí permitirá, llegado el caso, reclamar su propiedad.


2.- Un buen candado.

Parece de perogrullo, pero no lo es. No todos los candados sirven, y de hecho basta dar una vuelta por una tienda para ver cómo su precio varía de los 'tres por diez euros' a los de casi cien euros por los mejores. Muchos llevan un baremo que marca su seguridad. En los que pone 1/10, se pueden cortar en un minuto con unas tenazas. Los que señalan 5/10 cuesta un poco más hacerlo, pero pueden terminar cediendo y, claro, los 9/10 parecen infalibles, pero pesan lo suyo. Debemos elegir uno según el uso y el tipo de bici. Está claro que, si queremos que duerma todos los días en la calle, necesitaremos el mejor, y si usamos la bici sólo para paseos esporádicos, quizás uno básico sea suficiente para disuadir a algún ladrón pasajero. Nuestro consejo para un uso de ocio es tener dos, uno básico para los 'momentitos' en los que vamos a tener la bici cerca y otro más seguro, por si vamos a ir a lugares donde el robo siempre es una opción, por ejemplo, la playa donde no siempre se pueden entrar con bici hasta la arena. Obviamente no es lo mismo vivir en una gran ciudad que en una pequeña, igual que no es lo mismo dejarla en el mismo sitio a diario que sólo de forma esporádica. Si vamos a utilizarla a diario, mejor tomar todas las precauciones.

3.- Atarla en un buen sitio

Las autoridades municipales, siempre tan atentas a construir carriles bici a discreción, no ponen suficientes puntos para encadenar las bicis, estos están poco o nada vigilados -y al sol- y no cuentan con buenos soportes para los candados. Son poco más que un tubo de acero y, de hecho, si atamos la bici a una farola o a un árbol podría ser retirada o recibir una multa de la policía municipal, ¡igualito que en las ciudades europeas que más usan la bici a las que nuestras urbes quieren parecerse! En cualquier caso, estos puntos de aparcamiento de bicicletas son el sitio para dejarlas encadenadas, y esto obliga a que el candado tipo 'U', o la cadena sea grande, para que abarque no sólo el cuadro de la bici, sino también el propio soporte en el que la estamos atando. No sirve de nada poner un buen candado sin soporte porque pueden subir nuestra bicicleta en una furgoneta y… adiós. Busquemos un aparcamiento concurrido, donde haya más bicis, que parezca mejor vigilado -aunque ninguno lo es, roban bicis hasta en el interior de los cuarteles militares- y donde nuestra bici no destaque mucho del resto.

4.- Pongámoslo difícil

Hay que dejar a solas la bici, tenemos un candado y hemos encontrado hueco en uno de los puntos adecuados para ello… pero no es suficiente. Lo importante es que los ladrones descarten nuestra pieza al saber que su dueño se toma muy en serio la seguridad. Un paso básico -y muy engorroso- es llevar siempre el sillín con nosotros, sobre todo si la bici va a estar algunas horas desvalida, así evitamos que nos roben la bici con tanta facilidad o el propio sillín, fácil de extraer con su cierre rápido.

Obviamente, todo lo que sea 'portátil', como bidón, cuentakilómetros, etcétera, debe venir con nosotros. Además, sí solo llevamos un candado -que es lo habitual- y no queremos que nos birlen la rueda delantera, podemos desmontarla y atarla con el candado principal. Si la vamos a dejar en el mismo sitio de forma habitual existen candados para rueda y sillín que eliminan el cierre rápido e introducen una llave de seguridad antirrobo, y otros candados llevan un cable extra para la rueda delantera, lo que evitará llevarnos todos los complementos con nosotros.. En cualquier caso, si la bici no tiene sillín o rueda, el robo es mucho menos atractivo.

5.- No bajar la guardia

Ni una parada de unos minutos debe quedar exenta de poner el candado a nuestra bici, aunque el chiringuito de nuestro pueblo sea el sitio más seguro del mundo, no es descartable que alguien llegue a elegir un par de bicis para sus hijos y subirlas en su coche. Para los recados cortos vale la pena consultar si podemos meter la bici en el local al que nos dirigimos… y atarla dentro si no la tenemos a la vista. Por último, si tenemos que dejar la bici todos los días en el entorno de casa o del trabajo, es mejor buscar un buen lugar y no sólo el más cercano para garantizar que esté ahí cuando lleguemos. Del mismo modo, si vamos a estar varias horas en un mismo sitio -por ejemplo, la playa- no es mala idea cambiar la bici de sitio, de manera que los 'oteadores' no le echen el ojo con tanta facilidad.

6.- En el garaje, con seguridad

Son muchos los que dejan su bici guardada en el garaje o en el trastero con la confianza de encontrarla el día que vayan a usarla, y sobra decir que no siempre es así. Igual que hay decenas de ladrones de bicis en las calles, los hay que se especializan en garajes y trasteros. Si la dejamos 'descubierta', es decir, en la superficie de una plaza de garaje, vale la pena comprar buenos candados, ya que no vamos a tener que desplazarnos con ellos, y atarla a cualquier pilar del garaje. No es necesario hacer obra ni avisar al administrador, basta con una cadena que dé la vuelta al pilar y a nuestra bici para disuadir a los amigos de lo ajeno. Como van a tener todo el tiempo del mundo y suelen ir bien equipados, es mejor tener en casa el sillín, la batería en el caso de las bicis eléctricas y, si nos sentimos más seguros, hasta la rueda delantera.Si la dejamos en un trastero cerrado, no está de más montar un par de buenas argollas para dejar la bici encadenada a la pared, aunque también existen anclajes con candado para este tipo de trasteros que van a dificultar su robo. Como siempre, cuanto mejor sea la bici es conveniente que mejor sea el candado.

7.- Atentos al transporte

No es el primer caso que, viajando con la bici en el soporte exterior del coche, uno se encuentra con la desagradable sorpresa de 'perderla' en una parada del camino, por lo que incluso para estos casos es conveniente poner un candado o utilizar sistemas de transporte con antirrobo. Tanto en los de techo como, sobre todo, en los que se acoplan a la tapa del maletero o la bola de remolque. No es difícil identificar en YouTube intentos de robo… ¡con el coche en marcha! Basta estar parado en un semáforo para que cualquiera desmonte la bici y se la lleve, y a ver quién para el coche para perseguirlo. Si no llevamos este tipo de candados o cierres de seguridad, basta con que uno de los mayores se quede en el coche en las paradas, eso sí, atento a su labor, no a las redes sociales en el móvil.

Cuando viajemos en coche es mejor llevarla en su interior
Cuando viajemos en coche es mejor llevarla en su interior

8.- Personalizar y registrar la bici

Para muchos customizar la bici puede ser un buen antirrobo, así que vale la pena explorar también esta opción: ruedas, colorines, asiento… si queremos darle un toque personal, en el mismo encargo podemos incluir algún dato relevante que nos permita identificarla a posteriori o que limite su futura venta en el mercado negro. Por ejemplo, el número de nuestro piloto de carreras favorito puede facilitar la identificación y limitar su venta. Otra buena opción es apuntarla en biciregistro.es donde, por una pequeña cantidad, queda la bici registrada y envían una adhesivo ultravioleta que permitirá identificar a la policía su procedencia en el caso de que la encuentren después de un robo.

9.- Intentar dejarla siempre en un lugar cerrado

Si utilizamos la bici a diario, buscar un garaje cerca del lugar de estudio o trabajo puede ser una buena opción. Esto no anula la posibilidad de robo, por lo que en el propio garaje es mejor dejarla convenientemente encadenada.

10.- El truco de la bici vieja

Muchos compran una bici lo más desgastada posible para que su robo no valga la pena. Puede ser una buena opción para ciudad si no nos importa perder algo de confort. El glamour es indudable, y hay bicis 'vintage' que son muy atractivas, pero para los que utilizan la bici como vehículo para el ocio, no supone una alternativa muy razonable.

Todos los trucos sirven pero, como me decía el policía «todo el mundo sabe lo que hay que hacer para que no te roben la bici, pero se termina bajando la guardia» así que nuestra intuición debe ser el mayor antirrobo.

Finalmente, si compras tu bici en portales de venta de segunda mano, pide la factura original, por ejemplo, con la excusa de la garantía. Si ves que el comprador elude una respuesta aceptable, puede que sea robada. Eso no quiere decir que puedas denunciarla para que no se la venda a un tercero, pero al menos no seremos nosotros los que alimentamos ese mercado negro. Además, si compramos una bici robada y la policía la recupera, la devolverá a su dueño original y nos quedaremos sin bici… y sin dinero.

Por último, si buscas tu bici robada -rastro, tiendas de segunda mano, anuncios- y la encuentras, notifícalo inmediatamente al 112. Queda muy bien eso de probarla para dar una vuelta e irse con ella, pero la ficción y la realidad no siempre están unidas.

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