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13 abr. 2020

Coronavirus en Nueva York: la escalofriante estadística que salió a la luz y alarma a las autoridades





Trabajadores preparan remolques de tractores refrigerados para ser utilizados como morgues, en medio del brote de coronavirus, fuera del estadio Icahn en la isla de Randall en la ciudad de Nueva York
El Departamento de Bomberos de la Ciudad de Nueva York informó una cifra que alarmó a las autoridades y que podría graficar el alcance verdadero de la letalidad del coronavirus COVID-19En los primeros cinco días de abril 1.125 personas fueron declaradas muertas en sus domicilios contra las 131 muertes sucedidas en igual período en 2019.
En principio, los paramédicos que atienden esas llamadas de urgencia en domicilios no realizan los exámenes para determinar si efectivamente habían contraído la cepa nacida en WuhanChina, en noviembre pasado. Sin embargo, de acuerdo a información publicada por The New York Times, algunas de las víctimas pudieron haber sido sometidas a pruebas de control y no admitidas en hospitales de acuerdo a la gravedad que revestían.
No obstante, las autoridades creen que el gran salto en el número respecto al mismo mes del año pasado, responde al brote por el nuevo coronavirusEl disparador de este gran aumento de muertes en el hogar es el COVID-19. Y algunas personas mueren directamente por ello, y algunas personas mueren indirectamente por ello, pero es el trágico factor X aquí, dijo el alcalde Bill de Blasio.
Quince equipos compuestos por cuatro empleados de morgues y bomberos trabajan a destajo para intentar recuperar los 280 cuerpos que aproximadamente son retirados por día de viviendas particulares en la Ciudad de Nueva York, de acuerdo a datos oficiales. Del operativo también participan miembros del Ejército de los Estados Unidos, la Guardia Nacional y la Guardia Aérea Nacional.
De esta manera, los números que diariamente son informados por el gobernador Andrew Cuomo estarían muy por debajo de la cifra real de muertos por COVID-19. Misma situación se conoció en las últimas horas en Europa. Más precisamente, en Holanda, cuya lucha contra la epidemia y sus estadísticas se mostraban confiables.
Ese país registró en la primera semana de abril alrededor de 2.000 muertes más de las que normalmente se producen, probablemente como resultado del brote de coronavirus. Las cifras publicadas por la Oficina de Estadísticas (CBS) mostraron alrededor de 5.100 muertes totales en el país, sin importar la causa, en la semana que terminó el 5 de abril, en comparación con alrededor de 3.200 en el mismo período hace un año.
En las primeras 10 semanas de 2020, hasta el 8 de marzo, se verificó un promedio semanal de 3.132 decesos, un poco menos que en igual lapso en 2019. El aumento de las muertes coincide con el brote de coronavirus, dijo la oficina de estadísticas.
El primer diagnóstico de Covid-19 en el país ocurrió el 27 de febrero. La primera muerte causada por la enfermedad ocurrió el 6 de marzo. Y el 11 de marzo, la Organización Mundial de la Salud declaró el brote de Covid-19 como una pandemia.
Las impactantes imágenes de Nueva York
Fosas comunes, cuerpos que nadie reclama. A medida que la Ciudad de Nueva York se enfrenta a un creciente número de muertos por coronavirus y a la disminución del espacio de la morgue, la alcaldía ha reducido la cantidad de tiempo que retiene a los restos no reclamados antes de que sean enterrados en el cementerio público de la ciudad: según la nueva política, la oficina forense mantendrá los cadáveres almacenados durante solo 14 días antes de que sean sepultados en el campo de alfareros de la ciudad en Hart Island.
Normalmente, unos 25 cuerpos a la semana son enterrados en la isla, principalmente para personas cuyas familias no pueden pagar un funeral o que no son reclamados por sus parientes. Sin embargo, en los últimos días, las operaciones de entierro han aumentado de un día a la semana a cinco días a la semana, con alrededor de 24 entierros cada día, dijo el portavoz Jason Kersten.
Las imágenes aéreas tomadas por varias agencias de noticias muestran a trabajadores cavando tumbas en la isla, una franja de tierra de acceso restringido a una milla del Bronx que es el lugar de descanso final para más de un millón de neoyorquinos, en su mayoría indigentes.
Cerca de 40 ataúdes fueron alineados para el entierro en la isla este jueves, y se han excavado dos trincheras frescas en los últimos días.
Los entierros suelen ser realizados por los reclusos del complejo carcelario Rikers Island de la ciudad, pero durante la pandemia de coronavirus, el trabajo ha sido asumido por los contratistas.
Los funcionarios de la ciudad no han explicado si el aumento de los entierros se debe a la presión sobre las casas de sepelios para deshacerse de los cuerpos más rápidamente. El virus ha matado a cientos de residentes de la ciudad de Nueva York cada día esta semana.
El conteo de los casos
“La cantidad de casos informados de COVID-19 no es un indicador muy útil de nada, excepto que uno sepa algo sobre el modo en que se realizan los análisis”, escribió Nate Silver en FiveThirtyEight, el sitio de periodismo de datos que fundó. Es que la polémica en torno a las estadísticas y cómo son incluidos los positivos genera controversia alrededor de todo el mundo. Más teniendo en cuenta que el epicentro del brote -China- ocultó de manera intencional las verdaderas cifras desde el inicio.
“De hecho, en algunos casos los lugares con menor número de casos nominales pueden estar peor”, señaló el autor de The Signal and the Noise: Why So Many Predictions Fail — But Some Don’t. “En general, una gran cantidad de análisis se asocia con una infraestructura médica más robusta y una respuesta más hábil del gobierno al coronavirus. Los países que realizan muchas tests también tienden a tener bajas tasas de mortalidad”. Ilustró: “Alemania, por ejemplo, que realiza unos 50.000 análisis por día —siete veces más que el Reino Unido— tiene más del doble de casos notificados que el Reino Unido, pero también ha tenido sólo alrededor de un tercio de las muertes”.
Otros factores que complican la utilidad de las cifras, y dejan a la ciudadanía mirando una serie de números que crece y que, sin el contexto adecuado, se puede malinterpretar. Entre esos factores se destaca la demora de unas dos semanas en la notificación de los datos, ya que ese es el tiempo promedio que el SARS-CoV-2 tarda en causar síntomas: cuando se conoce que una persona está infectada, ya pasó 14 días infectando a otras, que a su vez infectaron a otras, y así. La cifra ya no sería 1 sino que estaría más cerca de 15, debido a la tasa exponencial de contagio.
Pero quizá el problema principal de las estimaciones actuales son las limitaciones materiales para realizar los análisis. Su objetivo no es juntar datos fieles, sino emplear los recursos escasos del sistema de salud —comenzando por el mismo kit de testeo— primero en los enfermos que más lo necesitan. No se está haciendo una suerte de censo o encuesta: se está tratando de evitar la mayor cantidad de muertes posibles.

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