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Por qué Noruega donó US$1.200 millones a Brasil durante 10 años y dejó de hacerlo justo antes de los últimos fuegos















Incendio en la Amazonía.
Derechos de autor de la imagenREUTERS
Image captionLos incendios en la Amazonía de estas últimas semanas captaron la atención del mundo entero.

La idea del Fondo Amazonía es simple: "Brasil la cuida. El mundo apoya. Todos ganan".
Hace más de 10 años que Brasil, hogar de cerca del 60% de los 6,7 millones de km² que abarca la Amazonía, promociona la idea de que gobiernos y compañías deben colaborar económicamente con este bien común de la humanidad.
Y no es para menos.
Se trata de la selva tropical más grande del mundo, el ecosistema de mayor diversidad y la cuenca con más agua dulce, además de ser el principal responsable de la regulación del clima de Sudamérica.
De hecho, el Fondo Amazonía fue propuesto durante una convención de Naciones Unidas sobre el cambio climático.
En concreto, este programa busca "captar donaciones para inversiones no reembolsables en proyectos de prevención, monitoreo y combate de la deforestación, y de promoción de la conservación y el uso sustentable" de esta selva, según el decreto de creación.
Pero, desde que el gobierno brasileño lanzó la propuesta, solo ha recibido dinero de tres fuentes: los gobiernos de Noruega y Alemania, y la empresa Petrobras.

Donaciones al Fondo de la Amazonía

2008-2018
DonantesMonto en US$Porcentaje
Noruega1.212.378.45294,1
Alemania68.143.6725,3
Petrobras7.713.2530,6
Total1.288.235.378100

Source: Fondo de la Amazonía
En total han financiado 103 proyectos y aportado US$1.288 millones, de los cuales 94% fueron donados solo por Noruega.
"El éxito de Brasil en la reducción de la deforestación en los últimos 10 a 15 años ha sido quizás la contribución más importante en el combate del cambio climático a nivel mundial", le dijo a BBC Mundo el ministro de Medio Ambiente de Noruega, Ola Elvestuen.
Su trabajo, agregó, "se basó en una fuerte agenda regulatoria que protegía las tierras indígenas y las áreas protegidas, combinada con un esfuerzo concertado de aplicación de la ley".
No en vano se suele decir que el fondo es el mayor mecanismo de protección de la Amazonía.
Ahora, sentenció Elvestuen, "la situación ahora ha cambiado".

La selva en llamas

El 15 de agosto el gobierno noruego anunció que suspendería el pago de este año, que ascendía a más de US$33 millones.
Alemania, que este año se había comprometido a donar US$39 millones, también frenó el pago.


Ola Elvestuen, ministro de Medio Ambiente de Noruega.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionOla Elvestuen, ministro de Medio Ambiente de Noruega, reconoció que su país está en conversaciones con Brasil y Alemania por el Fondo Amazonía.

Sin embargo, faltaban varios días todavía para que Brasil pasara a estar en el foco del mundo por el número récord de incendios registrados en su territorio y particularmente por aquellos que todavía afectan a la Amazonía.
Según el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil (INPE, por sus siglas en portugués), desde enero hasta este jueves se han registrado 87.257 incendios en todo el país, lo cual muestra un aumento de incendios forestales del 76% en relación al mismo periodo del año pasado.
De estos fuegos, 51,9% están en la Amazonía.
La indignación internacional y presión de gobiernos e instituciones llegaría a partir del 19 de agosto, cuando Sao Paulo oscureció dos horas antes del amanecer por el humo de los incendios forestales.
"Estoy profundamente preocupado por los fuegos en la Amazonía", dijo Elvestuen a BBC Mundo.
"En los últimos años, el Fondo Amazonía ha gastado unos US$20 millones para apoyar las capacidades de Brasil en la lucha contra incendios y mucho más en operaciones efectivas de aplicación de la ley", agregó.
Es que "combatir la deforestación tropical es la iniciativa climática internacional más grande de Noruega", explicó el ministro. "No alcanzaremos nuestros objetivos climáticos o de biodiversidad sin detener y revertir la pérdida de bosques tropicales".
¿Qué pasó, entonces, para que Noruega se retirara?

"Dirección equivocada"

En el evento de conmemoración de los 10 años del Fondo Amazonía, realizado en junio de 2018 en Oslo, Elvestuen ya había dado una advertencia.
"Si observamos los números sobre cómo se ha desacelerado la deforestación en Brasil en esos 10 años, el fondo definitivamente ha sido un éxito. Primero, obtienes resultados, luego obtienes nuestro apoyo".
Pero, continuó: "En los últimos dos años, los números de deforestación fueron en la dirección equivocada. Por lo tanto, pagaremos en consecuencia".
Para tener una referencia, según el INPA, en 2018 la deforestación fue de 7.536 km², 73% menos que en 2004, pero también 8,5% más que en 2017.
Desdeel 1 de enero asumió la presidencia de Brasil Jair Bolsonaro, quien abiertamente favorece el desarrollo sobre la conservación en la Amazonía, la situación empeoró.
De acuerdo con el INPA, en julio la deforestación de la Amazonía fue 278% más alta que en julio anterior.

Selva Amazónica.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLa Amazonía, compartida por nueve países de Sudamérica, es la selva tropical más grande del mundo y es una reserva vital de carbono que ralentiza el ritmo del calentamiento global.

A estos alarmantes números se sumó otro factor, dijo Elvestuen a BBC Mundo: "Brasil también disolvió la estructura de gobernanza del Fondo Amazonas".
El gobierno de Bolsonaro llevaba meses anunciando cambios en la estructura y modelo de inversión del fondo para hacerlo "más efectivo".
Una de las propuestas gubernamentales era usar el dinero para indemnizar a productores rurales que estuviesen dentro de las áreas protegidas, lo que, según los ambientalistas, favorecería la invasión de tierras y generaría aún más deforestación.
En este contexto, Elvestuen afirmó: "Noruega actualmente no está en condiciones de hacer más contribuciones al fondo".
Las críticas y acusaciones de Bolsonaro no tardarían en llegar.

Bolsonaro sobre Noruega

Fiel a su estilo, Bolsonaro respondió a la decisión de Noruega preguntando a la prensa si no era "ese país que mata ballenas allá en el polo norte", y le aconsejó usar el dinero para "reforestar Alemania".
En Twitter, a su vez, afirmó que "cerca de 40% del Fondo Amazonía va para las ONGs, refugio de muchos ambientalistas", invitando luego a ver un video de "matanza de ballenas patrocinada por Noruega", pero que luego se supo que había sido filmado en Dinamarca.
Ya con la presión internacional sobre sus hombros, Bolsonaro acusó a los ambientalistas de estar provocando los incendios, diciendo: "Las ONGs perdieron dinero, con (la suspensión del) dinero de Noruega y Alemania viniendo aquí".
"Están desempleados", agregó. "¿Qué más tienen para hacer? Intentar derribarme. Eso es lo que les queda, nada más que eso".
A diferencia de lo que ocurrió con el presidente de Francia, Emmanuel Macron, quien se embarcó en una disputa verbal con Bolsonaro que llegó al ámbito privado y desató una crisis diplomática entre ambos países, Noruega no ha respondido públicamente a las provocaciones del presidente brasileño.
Elvestuen reconoció a BBC Mundo que el gobierno noruego está actualmente en diálogo con Brasil y Alemania "sobre el camino a seguir", pero declinó dar detalles al respecto.




Avión de bomberos de Brasil.Derechos de autor de la imagenCUERPO DE BOMBEROS DE RONDÔNIA
Image captionRecursos del Fondo Amazonía han servido para combatir incendios, por ejemplo con la compra de este avión de bomberos.

No obstante, adelantó que "si Brasil se compromete a combatir la deforestación, el Fondo Amazonía puede ser un instrumento importante para cofinanciar tales esfuerzos".
Pero, si las negociaciones fracasan, ¿está Noruega dispuesta a financiar directamente algunos de los 103 proyectos del fondo?
Elvestuen fue tajante: "El Fondo Amazonía tiene la obligación legal de implementar todos los proyectos que ya tienen contrato".

En manos de Brasil

Los incendios de estas semanas lograron lo que hasta entonces el Fondo Amazonía no había conseguido: que otros países desarrollados inviertan en la selva, más allá de la casi exclusiva financiación noruega.
El grupo de países del G7 (Estados Unidos, Francia, Alemania, Japón, Canadá, Reino Unido e Italia), por ejemplo, ofreció US$22 millones para colaborar en la lucha contra el fuego.
"Estos países que envían dinero aquí no lo hacen por caridad. Lo mandan con el propósito de interferir en nuestra soberanía", dijo Bolsonaro.

Incendio en la Amazonía.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionDesde enero hasta este jueves se han registrado 87.257 incendios en Brasil, de los cuales 51,9% fueron en la Amazonía, según el INPE.

Su gobierno, que primero rechazó el dinero del G7, luego dijo que lo aceptaría si mantenía el control sobre los fondos.
"La soberanía de Brasil no es negociable", dijo el vocero de Presidencia de Brasil, Otávio Rêgo Barros, este martes.
Al respecto, Elvestuen respondió: "La soberanía territorial de Brasil sobre el Amazonas es incuestionable. Lo que también está fuera de toda duda es que no podemos alcanzar los objetivos internacionales de clima o biodiversidad sin lograr preservar la Amazonía".
"El Amazonas también es crítico para el suministro de agua y la producción agrícola en toda la región. Por eso es crucial que Brasil se comprometa a reducir la deforestación con la comunidad internacional como socio", dijo.
En este sentido, al preguntarle sobre los temores de muchos de que, sin Noruega apoyando el Fondo Amazonía, la selva estará mucho peor, Elvestuen sentenció: "El futuro de la Amazonía está enteramente en las manos del gobierno brasileño".
 Incendios

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Image captionMiles de incendios siguen activos en la Amazonía, tanto en Brasil como en países colindantes.

En medio de la indignación internacional causada por la oleada de incendios que devastan la Amazonía, el ministro del Medio Ambiente de Brasil, Ricardo Salles, propuso una solución.
Aseguró que para detener la deforestación del bosque tropical más grande del planeta -más del 60% del cual está en Brasil- hay que "monetizar" el Amazonas, impulsando el desarrollo comercial en nuevas zonas de la selva.
"Tenemos que reconocer que hay sujetos reales viviendo en el Amazonas", afirmó en una entrevista con el Financial Times.
"Tenemos que darles una respuesta concreta, no solo decir que no pueden hacer nada".








¿Qué perdemos si perdemos el Amazonas?

Esa tensión aparente entre la conservación de la Amazonía -considerada indispensable para el equilibrio ecológico y climático del planeta- y el desarrollo económico de la zona, sus más de 20 millones de habitantes y el conjunto del país no es nueva.
Pero quizás nunca en tiempos recientes fue tan evidente como en este momento, con un presidente brasileño -Jair Bolsonaro- abiertamente favorable a la apertura comercial de las áreas protegidas, mientras el mundo observa con horror los incendios y el aumento de la deforestación de la selva.
Solo en el mes de julio se habrían deforestado más de 1.864 kilómetros cuadrados de selva, más del triple que en el mes de julio del año anterior, según datos preliminares del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe) de Brasil, cuyo director fue despedido por Bolsonaro tras la publicación de las cifras.
Y aunque los incendios son estacionales, expertos apuntan a una clara relación entre los fuegos de este año y la deforestación.

Mapa de los incendios

Las sospechas sobre la intencionalidad de los incendios se acentuaron al conocerse que la Policía y la Fiscalía federales investigan si el 10 de agosto hubo una supuesta acción coordinada de productores rurales del estado norteño de Pará para incendiar la selva, bautizado como "Día do Fogo".
La primera noticia sobre la mismo fue publicada el 5 de agosto por el diario Folha do Progresso.
"Necesitamos mostrar al presidente que queremos trabajar y la única forma es derribando. Para hacer y limpiar nuestros pastos es con fuego", le dijo entonces un líder rural local al periodista de este diario.
La acción -que fue desmentida por los líderes locales- habría sido coordinada por Whatsapp entre sindicalistas, agricultores, comerciantes y grileiros (acaparadores de tierras por métodos delictivos).

Derechos sobre la tierra


BrasilDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLa ganadería es una de las actividades que se da en la Amazonía.

"La principal causa de la deforestación es la búsqueda de tierras", le dice a BBC Mundo Carlos Eduardo Young, profesor del Instituto de Economía de la Universidad de Río de Janeiro.
"La forma tradicional de conseguir derecho sobre la tierra es ocuparla económicamente, transformándola para pasto de ganado o cultivos. Quemar el bosque, poner ahí ganado y luego vender la tierra".
Claudia Azevedo-Ramos, investigadora del Centro de Altos Estudios Amazónicos de la Universidad Federal de Pará, califica este ciclo de "estrategia especulativa".
"Actores capitalizados compran los terrenos a los pequeños propietarios, aumentando su área de producción y la concentración de la tierra", afirma a BBC Mundo.
Esa política de exploración y ocupación de la Amazonía fue instaurada por el gobierno militar (1964-1985), con su política de "Integrar para no entregar",destinada a proteger la selva de su internacionalización.

IndígenasDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionGran parte de las áreas reservadas para los indígenas brasileños están en la Amazonía.

El Instituto Nacional para la Colonización y la Reforma Agraria (INCRA) trasladó a migrantes de distintos estados a los márgenes de la carretera Transamazónica y el gobierno otorgó incentivos fiscales para grandes proyectos agropecuarios.
Estos asentamientos fueron responsables del 13,5% de toda la deforestación en la Amazonía Legal (que incluye los estados de Amazonas, Roraima, Rondônia, Pará, Amapá, Acre, Tocantins, Mato Grosso y parte de Maranhao), aunque solo ocupan un 5,3% de la región, según un estudio presentado ante el Congreso Nacional de Brasil en 2016.
Las políticas sobre la tierra son un importante factor para entender las dinámicas económicas y también criminales de la Amazonía.
En 2017, el gobierno de Michel Temer aprobó una ley que permitió a las personas que habían ocupado hasta el año 2011 ilegal o irregularmente terrenos del Estado de hasta 2.500 hectáreas obtener un título de propiedad.

Producción ganadera y agrícola

Efectivamente, el 40% de la Amazonía es o bien propiedad privada o territorio "no designado", es decir, propiedad del gobierno pero sin un uso determinado establecido.

açaíDerechos de autor de la imagenAFP
Image captionLa producción de açaí aumentó muchísimo en los últimos años.

Y estas zonas "pueden ser potencialmente objeto de apropiaciones", le dice a BBC Mundo Britaldo Soares Filho, profesor del Departamento de Cartografía de la Universidad de Minas Gerais.
El 60% restante son tierras protegidas, bien en la forma de "unidades de conservación" o como reservas indígenas.
Las unidades de conservación pueden ser reservas ecológicas estrictamente protegidas o tierras para un uso sostenible, como el turismo comunitario o la producción de nuez amazónica o açaí, una fruta que se ha vuelto popular en todo el mundo y que es típicamente producida mediante agricultura familiar.
La producción de açaí en los estados amazónicos brasileños, de hecho, aumentó un 90% entre 2009 y 2017, y generó unos ingresos de 545 millones de reales (US$130 millones), según el informe de actividad de 2018 del Fondo de la Amazonía.
La producción de nuez amazónica generó unos ingresos en el mismo periodo de 95 millones de reales (US$22,7 millones).
"La nuez amazónica y el açaí son productos muy importantes que pueden cultivarse en el bosque sin deforestarlo", afirma Soares Filho.
En algunas zonas también está permitida la explotación sostenible del bosque para obtener madera, aunque la explotación ilegal es un grave problema.
Por ejemplo, en el estado de Pará entre 2015 y 2016, el 44% de toda la madera tropical se obtuvo de forma ilegal, y se trata del estado con una mayor producción maderera de la Amazonía brasileña.

La bancada ruralista


VacasDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLa densidad de las cabezas de ganado es muy baja en la Amazonía.

Una vez deforestado, el terreno suele ocuparse para el pasto de ganadería, a pesar de que no es la actividad más rentable desde el punto de vista económico.
"La densidad media [en el Amazonas] es de 0,6 vacas por hectárea. Si ves un pasto típico, probablemente no verás ninguna vaca", le dice a BBC Mundo Toby Gardner, investigador del Instituto de Medio Ambiente de Estocolmo.
"En el Amazonas hay granjas enormes que tienen más de 100.000 hectáreas, propiedad de miembros del Congreso, hombres de negocios, etc… Luego hay millones de pequeños productores propietarios, dedicados a la agricultura de subsistencia", explica Gardner.
Aunque el 80% de la carne de res que se produce en Brasil se consume internamente, el país sigue siendo el mayor exportador del mundo de este producto.
En la Amazonía Legal (que incluye partes del Cerrado o sabana tropical) hay unos 86 millones de cabezas de ganado, de las cuales unas 14,6 millones son sacrificadas al año.
Pero Brasil es también un gran productor de azúcar, pollo, café y soya, entre otros.
En el caso de la soya, es el principal productor mundial, y el 13% del área plantada está en el Amazonas.

soyaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionBrasil es el principal productor mundial de soya.

El cultivo de esta leguminosa causó la deforestación de 474 km² de selva entre 2008 y 2016-2017, una cantidad mucho menor que en años anteriores -según datos del Ministerio de Medio Ambiente-, gracias a una moratoria por la que las empresas se comprometieron a no comprar soya a comerciantes que la obtienen de agricultores que deforestan, utilizan trabajo esclavo o amenazan las tierras indígenas.
Este poderío productor de Brasil hace que el sector rural y del negocio agrícola sea importante en el Congreso y, además, cuente ahora con un antiguo aliado, Bolsonaro, como presidente.
"Este gobierno es suyo", aseguró el presidente en julio pasado a la conocida como "bancada ruralista".
Los ruralistas consiguieron en 2012 reducir la protección en partes de la Amazonía.
El Código Forestal brasileño requiere que cualquier propiedad en esta región deba proteger el 80% de su territorio como reserva legal, pero ese año se redujo el porcentaje al 50% en estados que ya hayan protegido al menos el 65% de su territorio como unidades de conservación o reservas indígenas.
Ahora, estos políticos están intentando aprobar una ley que revoque completamente la obligación de los propietarios privados de preservar parte de sus propiedades.
El autor del proyecto de ley es, precisamente, uno de los hijos de Bolsonaro, el senador Flavio Bolsonaro.

Cuánto aporta el Amazonas

Pero explotar económicamente así el Amazonas puede no ser tan rentable desde una perspectiva más amplia.
"El bosque amazónico tiene un gran impacto en el ecosistema, dentro pero también fuera de la región amazónica", sostiene Soares Filho.

CarajasDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionNumerosas empresas registraron su interés en explotar los recursos mineros del Amazonas.

"Es una gran bomba de agua, los árboles transportan agua del suelo a la atmósfera. Si se deforesta una gran parte del Amazonas, esto tendrá un impacto, por ejemplo, en la rentabilidad de las plantaciones de soya en el Mato Grosso".
Soares Filho y otros colegas publicaron un artículo en la revista Nature en el que estimaban la valía económica de una serie de servicios de ecosistema proporcionados por el bosque amazónico brasileño: la producción de alimentos (nuez amazónica), de materias primas (caucho y madera), la mitigación de gases de efecto invernadero (CO2) y la regulación del clima (pérdidas estimadas de producción de soya, carne de res e hidroeléctrica debido a una reducción de las precipitaciones).
Según sus cálculos, el Amazonas contribuye hasta en 8.200 millones de reales anuales (unos US$1.900 millones) a la economía brasileña, publicó la web de noticias ambientales Mongabay.
El problema, sin embargo, es que de los 284 millones de hectáreas de bosque público que quedan en la Amazonía brasileña, alrededor de 60 millones todavía no están designados, según datos del Servicio Forestal Brasileño.
Si se deforestaran, esto podría causar unas pérdidas de 422 millones de reales (US$100 millones) al año debido a la reducción de las precipitaciones que provocaría.
Pero los grandes productores también presionan para que se puedan llevar a cabo actividades agrícolas a gran escala y minería dentro de los territorios indígenas, algo sobre lo que el propio Bolsonaro se ha mostrado favorable.
En la Amazonía, el 8% de las áreas estrictamente protegidas y el 28% de las tierras indígenas son también zonas de interés minero registrado, es decir, en las que una empresa ha registrado oficialmente su interés por llevar a cabo actividades mineras ante el Ministerio de Minas y Energía.
Existen también al menos 453 minas ilegales, según un mapa que presentó la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada en diciembre del año pasado.

ManifestaciónDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLos incendios generaron protestas internacionales contra el presidente brasileño.

A finales de julio, decenas de mineros de oro invadieron una remota reserva indígena en el Amazonas después de que un líder local fuera apuñalado y la comunidad huyera.
Es previsible que, una vez se extinga el fuego, esa tensión que muchos perciben entre el desarrollo económico y la protección ambiental del Amazonas continúe.
En muchas partes de Brasil hay personas que apoyan las políticas de Bolsonaro y que creen que el gobierno debe favorecer la producción en la Amazonía.
"Vamos a seguir produciendo aquí en la Amazonía y vamos a seguir alimentando al mundo", declaró en una entrevista Agamenon da Silva Menezes, del Sindicato de Productores Rurales de Novo Progresso, la comunidad en la que supuestamente se llevó a cabo la acción coordinada del "Día do Fogo", algo que él negó.






Un camión levanta polvo al transitar por un camino de una zona deforestada de la Amazonía en Rondonia, Brasil, el 28 de junio de 2017.

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Image caption"La vegetación de sabana ya no logrará generar una parte de la lluvia que generaba el bosque tropical".

¿Qué sucede cuando un organismo vivo, el mayor bosque tropical del planeta, es sometido a presiones sin precedentes?
La actual extensión de incendios en la Amazonía se suma a un incremento marcado en la desforestación.
Y si la destrucción de bosque sobrepasa cierto límite, la selva amazónica podría cambiar abruptamente.
Eso es lo que sostiene el científico brasileño Carlos Nobre, investigador del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Sao Paulo, quien trabajó durante 35 años en el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil (INPE).













Centenar de miles de hectáreas de selva tropical se han incinerado en los últimos días.

Nobre advirtió que si se llega a un determinado nivel de desforestación, la Amazonía puede alcanzar un punto de transformación sin retorno, un fenómeno llamado tipping point en inglés.
El experto brasileño publicó su advertencia el año pasado, junto al científico estadounidense Thomas Lovejoy, en un artículo en la revista Science Advances.
"Nuestros cálculos muestran que si desaparece entre un 20 y 25% del bosque amazónico, aumentará la duración de la estación seca y la temperatura, y eso puede llevar a que el bosque tropical dé lugar a una vegetación diferente, de sabana", le señaló a BBC Mundo Nobre.

¿Un camino sin salida?

En las últimas décadas, la desforestación ya alcanzó según el experto entre el 15 y el 17% de la Amazonía.

Árbol en la selva amazónica
Image captionNuestros cálculos muestran que si desaparece entre un 20 y 25% del bosque amazónico, aumentará la duración de la estación seca y la temperatura, y eso puede llevar a que el bosque tropical de lugar a una vegetación diferente, de sabana

"Un tipping point es un cambio abrupto, una transformación abrupta en un sistema que va para otro estado completamente diferente", le explicó Nobre a BBC Mundo.
Si la desforestación continúa aumentando al ritmo actual, Nobre estima que podría llegarse al punto de no retorno en un período de "entre 15 y 30 años".
La transformación irreversible en una vegetación más seca de sabana "podría alcanzar entre el 50 y el 60% de la Amazonía antes del 2050, y hasta el 70% posteriormente", de acuerdo al científico.
Los actuales incendios podrían incluso hacer más rápido ese cambio, señaló.
"A medida que la desforestación aumenta, el bosque se torna más y más vulnerable y eso puede acelerar el proceso de transformación en sabana. Es decir, el punto de no retorno podría ocurrir antes", le advirtió Nobre a BBC Mundo.
Mujer dentro de la selva amazónica


Nuestros cálculos muestran que si desaparece entre un 20 y 25% del bosque amazónico, eso puede llevar a que el bosque tropical de lugar a una vegetación diferente, de sabana"



Carlos Nobre
Científico brasileño

La dinámica clave para entender el punto de no retorno

En la Amazonía, más que en otros bosques tropicales, se da un fenómeno clave para entender por qué podría llegarse a un punto de no retorno: el bosque amazónico genera parte de su propia lluvia.
"Varios estudios mostraron que una parte de la lluvia, que varía entre el 15 y el 25%, existe porque el bosque crea las condiciones climáticas para esa lluvia", explicó Nobre.
El bosque amazónico es muy eficiente en reciclar agua.

Terreno quemado en la AmazoníaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image caption"A medida que la desforestación aumenta, el bosque se torna más y más vulnerable y eso puede acelerar el proceso de transformación en sabana".

La lluvia cae, va para el suelo, las raíces profundas de los árboles capturan esa agua, y a través de la transpiración la liberan de nuevo a la atmósfera, donde forma nubes y llueve de nuevo.
Debido a ese reciclaje de agua, cuando se elimina una parte del bosque tropical llueve menos, lo que alarga la estación seca.
Y según explicó Nobre, es la duración de la estación seca la que determinará si habrá bosque tropical húmedo, o cerrado, con su vegetación típica de sabana más dispersa y tolerante a la sequía, con menor densidad de árboles.
En algunos sitios del cerrado llega a caer tanta agua como en algunos puntos de la Amazonía.
"Pero la gran diferencia es la duración de la estación seca, que en el cerrado va de entre cuatro a seis meses, y en Santarem, por ejemplo, en la Amazonía, es menor de tres meses".
Hombre rodeado de llamas.


Lo que estamos observando en la Amazonia es muy inquietante"




Carlos Nobre
Científico brasileño
Si se llega al tipping point del que advierte Nobre, aún cuando la desforestación se redujera a cero, "la vegetación de sabana ya no logrará generar una parte de la lluvia que generaba el bosque tropical".
"Tendrían que pasar miles de años para que el bosque pudiera reconstituirse".

Doble calentamiento

La capacidad del bosque amazónico de generar parte de su propia lluvia explica también un fenómeno que los científicos brasileños Beatriz SchwantesMarimon y Ben Hur Marimon llaman "doble calentamiento".

Doble calentamientoDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image caption"Además del calentamiento global provocado por las emisiones de gases de efecto invernadero, estamos registrando también un calentamiento local debido a la desforestación".

Ambos investigadores, profesores de la Universidad del Estado de Mato Grosso, monitorean desde hace más de dos décadas unas 60 parcelas de bosque amazónico. Y han compilado un banco de datos sobre más de 60 mil árboles.
Crucialmente, las parcelas se encuentran en la llamada zona de transición, el margen entre el bosque amazónico húmedo y la zona de sabana más seca.
"Además del calentamiento global provocado por las emisiones de gases de efecto invernadero, estamos registrando también un calentamiento local debido a la desforestación", le señalaron Beatriz y Ben Hur Marimon a BBC Mundo.
"Con el retiro de los bosques, el efecto de la transpiración en la reducción de la temperatura local disminuye".
Ganado en la selva amazónica


La situación de la Amazonia, cuando se combina con los efectos del calentamiento global, es profundamente preocupante"





Oliver Phillips
Científico
Un árbol grande y joven tiene capacidad para transpirar hasta mil litros de agua por día, un proceso que reduce la temperatura y ayuda en la formación de lluvias en la región, afirmaron los científicos.
"O sea que hay un efecto combinado del calentamiento global por la emisiones de CO2 con el calentamiento local causado por la desforestación. Como resultado, el aumento de temperatura en la Amazonía será mayor que el esperado".
raya

Señales de alarma en el terreno

Tanto Nobre como los Marimon advirtieron sobre cambios preocupantes que ya están siendo observados en el bosque amazónico.

IncendiosDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image caption"Lo que estamos observando en la Amazonía es muy inquietante".

"Infelizmente estamos viendo señales en el terreno, no es solo un cálculo de un modelo matemático. Lo que estamos observando en la Amazonía es muy inquietante", afirmó Nobre.
Se han observado fundamentalmente cuatro señales de cambio en la selva amazónica, de acuerdo a los expertos consultados por BBC Mundo.

1. Una estación seca más larga

La estación seca se está alargando y ocurre especialmente en el sur y este de la Amazonía.
"En los lugares con altos índices de desforestación el atraso del inicio de la estación lluviosa es mayor y llega a un mes. Es exactamente lo que preveían nuestros cálculos", afirmó Nobre.
Y "con el alargamiento de la estación seca el riesgo de incendios crece aún más".
Beatriz y Ben Hur Marimon concuerdan.
"Estamos registrando una reducción en la cantidad de lluvias y un aumento de la estación seca en las regiones más desforestadas", afirmaron los científicos de la Universidad del Estado de Mato Grosso.
"En algunas regiones la estación seca dura casi un mes más de lo que duraba hace 20 años. Esas áreas revelan cuanto estamos perdiendo en términos de regulación climática con el avance de la desforestación".

2. Un bosque que absorbe menos carbono

La segunda señal que preocupa a los científicos es que en los últimos 20 años se redujo la capacidad del bosque de absorber dióxido de carbono o CO2, uno de los principales gases causantes del cambio climático.

AmazoniaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image caption"La Amazonía acumulaba en promedio de 500 a 800 kg de carbono por hectárea cada año".

Un estudio de 2015 de la Universidad de Leeds en Inglaterra constató que de absorber cerca de 2.000 millones de toneladas de dióxido de carbono al año en la década de 1990, esa cantidad se redujo a la mitad.
"La Amazonía acumulaba en promedio de 500 a 800 kg de carbono por hectárea cada año (prácticamente las emisiones anuales de un Volkswagen Escarabajo)", señalaron los Marimon.
"Pero ahora ese efecto de "filtro del planeta" está disminuyendo, en parte debido al estrés por el calor y mortalidad de árboles causada por la seca o por el quiebre de árboles con vientos cada vez más intensos".

3. Extremos de lluvias y sequías

La tercera señal preocupante es que se están viendo extremos climáticos como las megasequías de 2005 y 2010.
En 2009 y 2012, en cambio, hubo grandes inundaciones.
"Si vemos el registro paleoclimático en anillos de crecimiento de árboles en (el estado de) Rondonia, durante 500 años nunca vimos que en 12 o 13 años ocurrieran tres grandes sequías y tres grandes inundaciones", afirmó Nobre.
"Aún estamos buscando explicaciones para esto".

4. Cambios en las especies de árboles

La cuarta señal es que según algunos estudios las especies de árboles en la Amazonía están respondiendo al alargamiento de la estación seca.

AmazoníaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image caption"Las especies de sabana son todas tolerantes a seis meses de sequía y también al fuego".

Las especies que son más tolerantes a la sequía empiezan a dominar, y las que lo son menos están muriendo.
"Eso también es una señal de una dirección hacia la sabana. Las especies de sabana son todas tolerantes a seis meses de sequía y también al fuego", señaló Nobre.
raya

¿Realmente queremos esperar?

¿Cuán probable es que un punto de destrucción sin retorno pueda ser alcanzado en los próximos 15 a 30 años como advierte Nobre?
Beatriz Marimon y Ben Hur Marimon afirman que para saber con exactitud qué porcentaje de desforestación puede llevar a un punto de no retorno, son necesarios más datos sobre los efectos climáticos de la desforestación y su impacto en las miles de especies de árboles nativas, que pueden responder en forma diferente.
Oliver Phillips, profesor de la Universidad de Leeds y autor de numerosos estudios sobre la Amazonía, incluyendo el que constató la reducción en absorción de CO2, opina que "una transición a gran escala hacia una sabana es aún incierta".
"Pero ésa no es la cuestión fundamental", agregó el investigador a BBC Mundo.
"La gran pregunta es ¿realmente queremos esperar a averiguar si es así? Lo que sabemos con certeza es que el bosque ya está cambiando, en formas que presagian grandes cambios a nivel de ecosistema, con la desforestación contribuyendo a secar el bosque que queda".
"La situación de la Amazonía, cuando se combina con los efectos del calentamiento global, es profundamente preocupante".

Qué pueden hacer los consumidores

Combatir la desforestación requiere políticas públicas, pero Nobre cree que también existe una medida efectiva que depende de la voluntad de los consumidores de América Latina.

AmazonasDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image caption¿Qué pueden hacer los consumidores para evitar la deforestación del amazonas?

Gran parte de la desforestación es ilegal, para abrir terrenos para la ganadería.
"El mayor consumo de la carne producida en Amazonía es en América del Sur, principalmente en Brasil", afirmó Nobre.
"La gente siempre habla de los consumidores europeos o japoneses, pero yo creo que nosotros, los consumidores latinoamericanos deberíamos exigir una producción sustentable".
"Si los consumidores exigieran un certificado de origen de la carne, eso ya sería un factor fuertísimo para disminuir la desforestación".
De algo no cabe dudas, lo que suceda en Amazonia nos afectará a todos.
En palabras de Beatriz Marimon y Ben Hur Marimon, el bosque amazónico es capaz de ayudar a controlar el clima de todo el planeta, y afecta desde el día a día de un indígena en Xingú, en la Amazonia brasileña, hasta la vida de un poblador en un confín remoto de Siberia".


Vista aérea de una parte de la Amazonía en llamas.
Derechos de autor de la imagenREUTERS
Image captionEl Inpe de Brasil dice que ha detectado más de 72.000 incendios en lo que va de 2019.

El corazón de Sudamérica se quema a un ritmo récord.
En Brasil, la extensión de los incendios que padece obligó a algunos estados amazónicos como Amazonas y Acre a declarar situación de emergencia o alerta ambiental debido al efecto que las grandes humaredas tienen sobre las enfermedades respiratorias e incluso el tránsito aéreo.
De hecho, los incendios forestales que padece Brasil en lo que va de año no tienen precedentes desde que en 2013 comenzó a monitorearlos desde el espacio.
Pero el fuego también está siendo noticia en otros países como Bolivia, Paraguay y Perú.
El Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales brasileño (INPE, por sus siglas en portugués) ha registrado en este 2019 un aumento en los fuegos de alrededor de un 83% en comparación con el mismo período de 2018.
Según este organismo, más de la mitad de los incendios en este país se registraron en la selva amazónica.
En Bolivia, la región oriental de Santa Cruz se convirtió en epicentro de una serie de incendios que en más de tres semanas llevan consumidas alrededor de 500.000 hectáreas de bosque y pastizales.
Las autoridades cruceñas, que este fin de semana declararon la situación de "desastre departamental", atribuyen el fuego a los "chaqueos", la quema de vegetación para preparar terrenos de cultivo y pastoreo por parte de los agricultores.

BoliviaDerechos de autor de la imagenAFP
Image captionLa región de Santa Cruz, en Bolivia, también enfrenta numerosos incendios forestales.

También llegó a Bolivia el incendio declarado el fin de semana en el Pantanal paraguayo, un humedal que comparten ambos países con Brasil. El incendio arrasó más de 21.000 hectáreas.
En Perú, el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) informó que en menos de un mes había registrado 98 incendios forestales en 18 regiones del país. La mayoría de los siniestros fueron causados por acción humana, de acuerdo a Indeci.
Sin embargo, atendiendo a las cifras generales, la NASA asegura que el número de incendios en la cuenca del Amazonas es, en lo que va de año, ligeramente inferior al promedio.
La agencia espacial estadounidense dijo que, si bien la actividad había aumentado en los estados brasileños de Amazonas y Rondonia, había disminuido en los estados de Mato Grosso y Pará.

Imágenes satelitales de la NASA de los incendios en Rondonia y Mato Groso, Brasil.Derechos de autor de la imagenNASA
Image captionImágenes satelitales de la NASA de los incendios en los estados brasileños de Rondonia y Mato Groso, del 13 de agosto.

La Amazonía, la selva tropical más grande del mundo, es una reserva vital de carbono que ralentiza el ritmo del calentamiento global.
En ella habitan un millón de personas pertenecientes a poblaciones indígenas, y alrededor de tres millones de especies de plantas y animales.

Mapa Rondonia

Incendios en la Amazonía brasileña

Es en la selva amazónica donde se han registrado más de la mitad de los incendios (52,6%) que afectaron a Brasil este año, de acuerdo al INPE.
Los conservacionistas culpan al presidente Jair Bolsonaro por la difícil situación de la Amazonía, diciendo que ha alentado a los madereros y agricultores a quemar la vegetación para "despejar" la tierra.
Científicos aseguran que la selva tropical ha sufrido pérdidas a un ritmo acelerado desde que el mandatario asumió el cargo en enero.
Los incendios forestales son frecuentes en Brasil en la estación seca, pero también pueden iniciarse deliberadamente con el fin de deforestar ilegalmente las tierras para la cría de ganado.

Gráfico del número de incendios entre enero y agosto de 2013 a 2019

El INPE dijo que había detectado más de 74.000 incendios entre enero y agosto en todo el país, el número más alto desde que comenzaron los registros en 2013.
Esto significa que ha habido unos 40.000 incendios más que en el mismo período de 2018.
Solo desde el jueves, el INPE observó más de 9.500 incendios forestales, detalló el organismo, la mayoría en la región amazónica.

Muestra monóxido de carbono

Sin embargo, el segundo peor año reciente en términos de incendios forestales fue 2016, con más de 68.000 entre enero y agosto.
Imágenes satelitales muestran al estado de Roraima, en el norte de Brasil, cubierto de humo oscuro, mientras que el vecino estado de Amazonas declaró una emergencia por los incendios.
Sao Paulo oscurecido por el humoDerechos de autor de la imagenREUTERS
Image captionLos incendios han afectado ciudades tan lejanas como Sao Paulo, cercana al Atlántico.

El lunes, en la ciudad de Sao Paulo oscureció dos horas antes de lo esperado a causa del humo de los incendios en la Amazonía.
Sin embargo, algunos meteorólogos dijeron que el humo provenía de grandes incendios en Paraguay, que está mucho más cerca de la ciudad, y no de la región amazónica.

Bolsonaro señala a las ONG

El presidente brasileño restó importancia a los últimos datos y dijo que era la "temporada de la queimada", el periodo en el que los agricultores abren fuego para despejar sus tierras.
"Solían ​​llamarme Capitán Motosierra. Ahora soy Nerón, incendiando el Amazonas", dijo, según la agencia de noticias Reuters.
Una persona detrás de las llamasDerechos de autor de la imagenREUTERS

Además, sugirió que activistas podrían estar detrás de los incendios como venganza por el recorte de los fondos que el gobierno les entregaba.
No presentó evidencia y no dio nombres para apoyar esta tesis, diciendo que "no había registros escritos sobre las sospechas".
"Podría haber..., no lo estoy afirmando, acciones criminales de estas 'ONG' para llamar la atención contra mi persona, contra el gobierno de Brasil. Esta es la guerra que estamos enfrentando", dijo en Facebook Live este miércoles.
Jair Bolsonaro, presidente de Brasil.Derechos de autor de la imagenREUTERS
Image captionJair Bolsonaro recibe fuertes críticas por sus políticas ambientales.

El Inpe señaló que el número de incendios no estaba en línea con los reportados normalmente durante la estación seca.
"No hay nada anormal sobre el clima este año o la lluvia en la región amazónica, que está un poco por debajo del promedio", dijo Alberto Setzer, investigador del INPE, a Reuters.
"La estación seca crea las condiciones favorables para la propagación del fuego, pero iniciar un incendio es trabajo de los humanos, ya sea deliberadamente o por accidente", añadió.
Ricardo Mello, jefe del Programa Amazónico del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), dijo que los incendios son "consecuencia del aumento de la deforestación visto en cifras recientes".

¿Por qué se critica a Bolsonaro?

Los informes del aumento en los incendios forestales llegan en medio de críticas sobre las políticas ambientales de Bolsonaro.
Los científicos dicen que la Amazonía ha sufrido pérdidas a un ritmo acelerado desde que el presidente asumió el cargo en enero, con políticas que favorecen el desarrollo sobre la conservación.
Durante la última década, los gobiernos anteriores habían logrado reducir la deforestación con la acción de agencias federales y un sistema de multas. Pero Bolsonaro y sus ministros criticaron las sanciones.
Las cifras preliminares del Inpe para 2019 indican que las advertencias de deforestación en la Amazonía brasileña se dispararon un 278% en julio, en comparación con el mismo mes de 2018.
El pasado mes, el presidente acusó al entonces director del INPE, Ricardo Galvao, de mentir sobre la magnitud de la deforestación en la Amazonía y tratar de socavar al gobierno.

Un tractor delante de llamas y humo.Derechos de autor de la imagenREUTERS
Image captionEn lo que va de 2019 los incendios han aumentado en Brasil en un 84% con respecto a 2018.

El roce se produjo después de que el INPE publicara datos que muestran un aumento del 88% en la deforestación en junio en comparación con el mismo mes de 2018.
A inicios de agosto, el director del instituto anunció que lo habían despedido.

El INPE ha insistido previamente en que sus datos son 95% precisos. La fiabilidad de la agencia también ha sido defendida por varias instituciones científicas, incluida la Academia de Ciencias de Brasil.

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