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"El sistema de admisión a las universidades en Estados Unidos está inclinado en favor de los ricos y famosos": ¿qué revela el mayor fraude educativo en la historia del país?


Derechos de autor de la imagenGETTY
Image captionVarias universidades de Estados Unidos se precian de ser las mejores del mundo.

estudiantes
Parte de ese prestigio tiene que ver con un competido proceso de selección en el que, según cifras oficiales, en promedio menos del 20% de los aspirantes a las universidades de élite es admitido.
En algunos casos esa cifra llega a ser menor al 4%.
Pero un caso de fraude revelado por el FBI, considerado el mayor escándalo de fraude educativo en la historia del país, parece mostrar que además de tener méritos, hay que tener mucho dinero para ingresar a una universidad de renombre.
La investigación señala a más de 30 padres millonarios, entre ellos las actrices Felicity Huffman y Lori Loughlin, de presuntamente participar en un mecanismo de fraudes y sobornos para que sus hijos lograran un cupo en reconocidas universidades.
Según las autoridades, los involucrados pagaban a un consultor privado llamado William Singer, quien les daba instrucciones para hacer trampa en los exámenes de ingreso o pagaba sobornos a entrenadores deportivos para aceptar a estudiantes que no reunían las cualidades para ser admitidos.

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Image captionHuffman y Loughlin están entre la madres acusadas.

A raíz de esta investigación, un grupo de estudiantes de California presentó el miércoles una demanda contra ocho prestigiosas universidades, a las que acusan de no haber hecho un proceso de admisión justo.
Las acusaciones tienen en la mira a universidades como Yale, Stanford, Georgetown, la Universidad de Texas y la del Sur de California.
El FBI descartó que las escuelas tuvieran alguna participación en el mecanismo de fraude, pero para muchos este caso fue una muestra de que el dinero es un factor determinante a la hora de entrar a la élite académica.
Uno de ellos es Daniel Golden, editor del portal periodístico ProPublica y autor del libro 
"El precio de la admisión", sobre cómo los millonarios usan su dinero para que sus hijos sean aceptados en las mejores universidades.
Golden, además, ganó un premio Pulitzer por una serie de artículos sobre los privilegios de los que gozan algunos estudiantes durante los procesos de admisión en las universidades.
En BBC Mundo lo entrevistamos sobre el caso de Singer y el sistema de admisiones en EE.UU.


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Image captionA algunos de los involucrados se les acusa de intentar ingresar se forma fraudulenta a la prestigiosa Universidad de Yale.
Línea

¿Este caso de supuesto fraude es un caso aislado o cree que es parte de un problema más grande?
Creo que representa un problema más amplio, apunta a varias vulnerabilidades en el proceso de admisión.
Una de ellas es el crecimiento de esta industria de consejeros que trabajan para familias adineradas que quieren que sus hijos vayan a la universidad.
Tradicionalmente este es un rol que cumplen los consejeros en la secundaria, que ayudan a los estudiantes a conectarse con las mejores universidades, pero estos consultores privados como Singer, la supuesta mente maestra detrás de este esquema, solo responden a las familias ricas. Esos son sus clientes.
Así que si los padres están decididos a que sus hijos entren a una universidad de élite, supongo que Singer no es el único consultor con buenas conexiones para que eso ocurra, y eso es un problema para el sistema.


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Image captionGolden afirma que incluso las prácticas legales perjudican al sistema educativo en EE.UU.

Este parece ser un caso de corrupción, pero usted sostiene que incluso las prácticas legales hacen que el sistema de admisión sea injusto…
El sistema de admisión en EE.UU. está inclinado en favor de los ricos y famosos.
La "admisión hereditaria", que otorga preferencia a los hijos de exalumnos, generalmente beneficia a las familias con más riqueza.
Igual pasa con las llamadas "preferencias de desarrollo", que son preferencias para hijos de personas que no fueron alumnos, pero que hacen donaciones a la universidad.
Incluso están las "preferencias atléticas". Hay deportes que todo el mundo practica como fútbol americano o baloncesto, pero hay muchos otros deportes como la navegación o actividades ecuestres que generalmente están limitados a los más ricos. Hay una preferencia por admitir a estudiantes que participan en esos deportes de clase alta.
En conjunto, yo me refiero a esas preferencias como "preferencias del privilegio".
Esas preferencias son como las ayudas que le dan los participantes del programa de televisión "Quién quiere ser millonario" cuando no saben la respuesta a una pregunta.


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Image captionSegún la investigación, los aspirantes acusados hacían trampa en los exámenes de admisión.

¿Es este un sistema discriminatorio?
Es un sistema que discrimina en favor de los ricos y en contra de los estudiantes que no tienen ninguna forma de preferencia.
Los estadounidenses de origen asiático muchas veces entran en esta última categoría. Ellos muchas veces obtienen notas y puntajes sobresalientes, pero no logran entrar. También pasa con estudiantes blancos de clase media trabajadora.
Los negros y los hispanos se benefician de acciones afirmativas, así que ellos también tienen una preferencia.
¿Dar preferencia a quienes tienen dinero o padres exalumnos afecta la calidad de estas universidades?
En general estas preferencias afectan la calidad porque significan que los estudiantes de pregrado en estas universidades no son tan fuertesacadémicamente como lo serían si fueran admitidos sin tener en cuenta su riqueza y su privilegio.
También afecta la diversidad económica del cuerpo de estudiantes de pregrado.
Muchas de las universidades top tienen muy pocos estudiantes de bajos ingresos. Eso ocurre a pesar de que parte de su misión es ayudar a descubrir "diamantes en bruto", es decir, jóvenes de bajos recursos o de familias en desventaja que tienen un gran potencial, pero en un sistema amañado contra ellos.


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Image captionGolden sostiene que las preferencias hacen que el sistema de admisión a las universidades de EE.UU. sea injusto.

¿Para un estudiante sin privilegios tiene sentido presentarse a estas universidades aun sabiendo que el sistema juega en su contra?
Los estudiantes de secundaria deben ser conscientes de que el sistema no está completamente basado en el mérito y que puede que no reciban un trato justo en universidades selectas durante el proceso de admisión.
Aun así, estudiantes con méritos sobresalientes lograrán entrar en universidades top, es solo que enfrentan barreras significativas.
En América Latina muchos sueñan con llegar a una universidad de élite, ¿cómo es el panorama al que se enfrentan?
Para estudiantes internacionales la situación es un poco particular, porque muchas universidades no ofrecen mucha ayuda financiera para estudiantes internacionales, así que están particularmente interesadas en estudiantes que van a pagar matrícula.
Si los estudiantes de América Latina pueden pagar la matrícula, probablemente tienen una buena oportunidad de ingresar a algunas de las mejores universidades de EE.UU.
Si no pueden pagar la matrícula, la situación será más difícil.
Si, según usted, el sistema es injusto, ¿cómo se podría arreglar?
Yo eliminaría la admisión hereditaria, no creo que deba haber preferencias basadas en el parentesco. Eliminaría las preferencias para aspirantes en deportes en los que la mayoría de los jóvenes no tienen la oportunidad de jugar.


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Image captionGolden sugiere que se aumentar las regulaciones para los consejeros privados.

Respecto al escándalo de Singer en particular, incrementaría las regulaciones y los controles para estos consejeros privados.
Las escuelas también deberían endurecer el reclutamiento de atletas. Los comités de admisión deben prestar más atención a los estudiantes seleccionados por los entrenadores.
¿Estamos frente a un sistema corrupto?
Yo no diría que el sistema como un todo es corrupto, pero sí pienso que es muy común que la gente rica haga grandes donaciones a las universidades durante la época en que los estudiantes se están postulando.
¿Vale la pena ir a la universidad?
La mayoría de los estudios muestra que en EE.UU. tener un grado universitario es muy útil para aumentar el poder adquisitivo en el futuro, así que yo no recomendaría que la gente deje de ir a la universidad.
Hay muchas universidades que no están en el top de los rankings y brindan una buena educación. Yo buscaría opciones de una manera más amplia, pero creo que es importante ir a la universidad.
¿Las universidades que aparecen en el top son tan buenas como creemos que son?
Es una pregunta difícil, depende de cómo definas "buenas". Sin duda tienen excelentes profesores y ofrecen muy buena educación, al igual que lo hacen otras universidades. Pero al parecer la gente las valora no solo por la calidad de la educación si no por el status social que parecen brindar.
Harvard

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Image captionEntrar a estas universidades de elite implica para muchos aspirantes -y para sus padres- años de esfuerzo y sacrificios.

Aún faltan cuatro años, pero más de 43.300 estudiantes aplicaron ya para entrar a Harvard en 2023.
Pero la prestigiosa universidad solo tendrá espacio en sus clases para poco más de 1.600 de ellos: apenas el 3,7% de los aspirantes.
Y Harvard no es el único lugar donde pasa. Más de 35.300 estudiantes enviaron sus formularios para estudiar en Yale en 2022 y solo el 6% de ellos fueron aceptados; mientras en Princeton, solo el 5% fue admitido para el mismo año.
Según una reporte de la Asociación Nacional de Consejería Universitaria (Nacac) de Estados Unidos, cerca del 80% de las universidades del país aceptan a más de la mitad de sus postulantes, pero en las escuelas más renombradas del país la historia es otra.
Datos del Departamento de Educación de Estados Unidos indican que las cifras de admisión allí son inferiores al 20%, como promedio, y que solo el 4% del total de estudiantes en edad universitaria son admitidos en alguna institución de élite.
Entrar a estas universidades implica para muchos aspirantes -y para sus padres- años de esfuerzo y sacrificios.
Pero el complicado proceso de ingreso a los centros de educación superior ahora está bajo la lupa.
Un grupo de estudiantes de California presentó el miércoles una demanda contra ocho prestigiosas casas de estudio de Estados Unidos, a las que acusan por no haber hecho un proceso justo de admisión.
La controversia se desató luego de que una investigación del FBI acusara a varios millonarios, entre ellos las actrices Felicity Huffman y Lori Loughlin, de presuntamente participar en un amplio mecanismo de fraude y sobornos para que sus hijos ingresaran a algunas universidades de renombre.
Yale, Stanford, Georgetown, la Universidad de Texas, la del Sur de California, la de Wake Forest o la de California en Los Ángeles fueron solo algunas de las instituciones salpicadas por el esquema de corrupción.
El FBI descartó que las escuelas tuvieran alguna participación en el mecanismo de fraude, pero para muchos fue una nueva constatación de cómo las personas más ricas buscan diferentes formas para colocar a sus hijos en algunas de las universidades más renombradas de Estados Unidos.


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Image captionHuffman y Loughlin están entre los más de 30 padres acusados.

En criterio Richard Reeves, analista del Brookings Institute, un think thank con sede en Washington, lo sucedido fue "simplemente el signo más visible de un problema mayor: el oscuro y complejo entramado de las admisiones a las universidades de Estados Unidos".
Pero ¿cómo es el proceso para entrar a las universidad de élite en Estados Unidos y por qué genera polémica?

Los métodos convencionales

De acuerdo con Myroone Simpson, directora de consejería universitaria de la escuela Oak Hall de Florida, la forma de solicitar el ingreso en la mayoría de las universidades de élite no es muy diferente, en principio, a la de cualquier otra.
Casi todas requieren un formulario de solicitud, un ensayo personal, cartas de referencias, documentos que avalen logros académicos, estados de cuenta de banco y el pago por la postulación.
Whitney Bruce, una consultora educativa independiente, le explica a BBC Mundo que cada universidad puede tener procesos diferentes, sin embargo, la mayoría de los estudiantes deben de sobresalir en dos elementos que darán, en alguna medida, crédito de su excelencia.
Se trata del llamado GPA, el promedio de calificaciones, y un examen de aptitudes académicas, conocido como SAT.


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Image captionEntrar a las universidades de élite no es muy diferente, en principio, que a cualquier otra.

Pero de acuerdo con Simpson, dado el alto nivel de competitividad para entrar a estos centros de élite, casi todos utilizan criterios selectivos que van más allá de lo meramente académico.
"Lo que la mayoría de las universidades están buscando son estudiantes que cumplan con una mirada más holística, no solo lo académico, sino también que demuestren qué tienen para ofrecer más allá de sus buenas calificaciones", señala a BBC Mundo.
Es entonces cuando actividades extracurriculares, la participación en programas caritativos, proyectos sociales y toda suerte de eventos que muestren interés social o capacidad de liderazgo se vuelven relevantes.
También, explica Bruce, muchas universidades buscan a estudiantes con aptitudes atléticas para sus equipos deportivos, lo que también puede favorecer su selección.


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Image captionLas universidades requieren estudiantes con aptitudes deportivas para sus competencias.

De acuerdo con Simpson, estos elementos extracurriculares se han vuelto criterios de primer orden para muchas escuelas, al punto que en algunas son tan o más decisivos que los exámenes tradicionales.
Según cifras oficiales, Harvard rechaza a uno de cada cuatro estudiantes con puntajes perfectos en el SAT, mientras otras como la Universidad de Pennsylvania y la de Duke lo hacen con tres de cada cinco con impecables calificaciones.
Críticos del sistema cuestionan que esto ha conllevado a que otras evaluaciones más subjetivas -y otros criterios menos convencionales- entren también a consideración.

Los "admisión hereditaria"

En su libro "The Diversity Bargain", la investigadora Natasha Warikoo asegura que los mecanismos para admitir estudiantes en las universidades de élite de Estados Unidos han favorecido que sea los hijos de las personas más ricas quienes tengan más posibilidades de clasificar.
Un estudio del Proyecto de Igualdad de Oportunidades publicado en 2017 revela uno de cada cuatro de los hijos de multimillonarios asiste a universidades de élites, mientras menos de 0,5% de los descendientes de sectores más empobrecidos llegan a estas casas de estudio.
En ese sentido, uno de los hechos que más se han criticado en los últimos años es un factor que se denomina "admisión hereditaria".
"Algunas universidades toman en cuenta como un factor positivo el hecho de que los padres de los estudiantes tuvieran una relación anterior con la universidad", explica Simpson.
Expresidentes de Estados Unidos como George W. Bush o John F. Kennedy, ambos hijos de graduados de Harvard, fueron admitidos en esa universidad aunque sus promedios de calificaciones no eran los mejores.


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Image captionEl expresidente George Bush se graduó de Harvard. Años después, su hijo George W. Bush también fue admitido, aunque no contaba con grandes credenciales académicas.

Bruce, por su parte, aclara que no es necesariamente un factor determinante, pero asegura que las estadísticas señalan que los estudiantes cuyos padres estudiaron previamente en la universidad, tienen más posibilidades de ser admitidos que los que no.
Según una demanda contra Harvard, la tasa de aceptación para "estudiantes heredados" es aproximadamente del 33%, en comparación con una tasa de aceptación general de menos del 6%.
En otras, como Yale, Princeton, Georgetown y Stanford la tasa de aceptación para este tipo de estudiantes está entre el doble o el triple del promedio de admisión general.
Las universidades niegan que discriminen a los estudiantes por su origen.
De acuerdo con Bruce, el hecho de que se de prioridad a que los padres hayan sido aceptados lo que implica es que la universidad puede comprobar así que aspirante ha tenido contacto con las tradiciones del centro previamente a través de su familia.

Las donaciones

"El precio de la admisión", un libro del investigador estadounidense Daniel Golden sobre cómo los más ricos de Estados Unidos son favorecidos en las universidades de élite revela que otro elemento que influye en la aceptación de un estudiante es la relación financiera de sus padres con la universidad.
Es decir, cuánto dinero dan.
Y es que muchas universidades de Estados Unidos dependen en gran medida de las donaciones de sus benefactores como fuentes de financiación.


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Image captionMuchos edificios en las universidades llevan el nombre de multimillonarios o de sus familiares.

Así, es muy común caminar por los campus y encontrar edificios con el nombre de millonarios o de sus familiares, vivos o fallecidos, que ofrecieron grandes cantidades de dinero a la universidad o que contribuyeron con la financiación para la construcción de centros de estudios, bibliotecas, etc.
Según Golden, el hecho de que un rico done grandes cantidades para alguno de los proyectos de la universidad puede ser también un pase para que sus descendientes sean admitidos en alguna de sus facultades.
Un escándalo en ese sentido envolvió a Jared Kushner, yerno del presidente de Estados Unidos, quien fue aceptado en Harvard poco después de que su padre donara US$2,5 millones.

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Image captionKushner, yerno del presidente de Estados Unidos, quien fue aceptado en Harvard poco después de que su padre donara US$2,5 millones.

Aunque Kushner y su familia negaron que la donación haya tenido influencia en su aceptación, un funcionario de la secundaria a la que asistió confesó que sus créditos académicos no validaban su pase a Harvard.
"No hubo forma de que nadie en la oficina administrativa de la escuela pensara que, por méritos, entraría en Harvard", señaló.
Bruce, sin embargo, considera que el factor de las donaciones como mecanismo de entrada a la universidad que depende de cada institución académica y de la relación que tengan los multimillonarios con la misma.
"Puede que sí pase y puede que no. Es una cuestión que depende de muchas relaciones. Tiene que ver con la relación que tiene la persona con la institución y lo que la institución desee hacer con la relación con esa persona", señala.

El esquema ilegal

Pero si los mecanismos anteriores son totalmente legales ante la ley de Estados Unidos, los que reveló el FBI esta semana mostraron un paso más allá.
Según explicó el Departamento de Justicia, en esta ocasión se trataba de un mecanismo de sobornos y fraudes, que se realizaban a través de una empresa que asesoraba a los estudiantes para ser admitidos en la universidad, llamada Edge College & Career Network.
La investigación señala que el dueño de la compañía, William "Rick" Singer, supuestamente instruía a sus clientes para facilitar los fraudes en los exámenes de ingreso.
Presuntamente les pedía a los padres que se pusieran en contacto con la universidad y que dijeran que sus hijos tenían cierta discapacidad o que tenían otro evento que les impedía presentarse el día de las pruebas para todos los aspirantes.


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Image captionYale es otra de las universidades de élite a la que ingresaron estudiantes gracias a los sobornos.

De esta forma, los estudiantes hacían los exámenes en instalaciones específicas, donde ya la empresa de Singer había sobornado al personal para que les permitieran hacer trampas, que iban desde copiar hasta dejar que otras personas tomaran el examen en nombre de los candidatos.
Otros mecanismos incluían que los funcionarios soplaran las respuestas o incluso corrigiera lo escrito en los exámenes durante el proceso de revisión.
La firma de Singer, según el FBI, sobornó también a varios entrenadores de equipos para que admitieran algunos candidatos aunque no tuvieran ninguna aptitud deportiva y para que hicieran creer al resto del equipo que se trataba de la persona correcta.
El Departamento de Justicia lo consideró el mayor escándalo de fraude en la historia de Estados Unidos.
Pero Reese opina que la gran diferencia entre estos mecanismos y los otros para beneficiar a los hijos de los ricos es que unos están amparados por la ley y los otros no.
Pero, ambos fallan, en su criterio, desde una perspectiva moral.

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