El entrenamiento de fuerza es bueno para tu musculatura; el cardio es bueno para tu corazón. Ambos son esenciales si quieres ser una persona sana y estar en forma, pero ¿cuál es la mejor manera de combinarlos?
Hay un buen argumento a favor de hacer pesas primero: ambos ejercicios usan las reservas de combustible de tus músculos, y tener poco combustible en el cuerpo es más problemático cuando haces pesas que cuando haces cardio.

Otra razón para comenzar con las pesas es que es más probable que te hagas daño cuando estás cansado, por lo que levantar barra al final de tu entrenamiento es posiblemente más peligroso que pasar otros cinco minutos en la bicicleta.
Pero hay otro punto a considerar: si levantas pesas primero, estarás más cansado cuando sea el momento de hacer cardio. No podrás darlo todo. Si tu ejercicio es correr, te sentirás aún más agotado hacia el final de la carrera.
Así que esta debería ser tu regla: haz primero lo que sea más importante para ti. Estarás fresco para ello y luego podrás hacer tu ejercicio de prioridad más baja.

Si estás tratando de fortalecer tus músculos y quieres levantar el mayor peso posible, haz pesas en primer lugar.

Si quieres mejorar tu resistencia o ser más rápido, haz cardio primero.

Si solo estás entrenando para tener un mejor estado físico, cualquiera de las dos opciones está bien.
Si estás haciendo ejercicio principalmente para perder peso, la elección sigue siendo como tirar una moneda al aire. Algunos estudios dicen que quemas más calorías en un mismo entrenamiento si haces pesas primero, pero entonces te arriesgas a sentirte cansado al final del entrenamiento y cortar el cardio.
¡Siéntete libre de mezclar los ejercicios! Si alternarlos encaja en tu rutina, hazlo. Incluso podrías dividir tu sesión de cardio y hacer la mitad antes de las pesas y la mitad después. Pon el ejercicio más importante primero, si puedes, pero al final del día lo único que realmente importará es que puedas hacer ambas cosas de manera persistente.