Una buena noticia para los que odian lavar los platos: si tienes un lavavajillas, lavarlos a mano es un desperdicio colosal de agua, energía, tiempo y dinero, y puedo demostrarlo matemáticamente.
La mayoría de la gente subestima la cantidad de agua que expulsan sus grifos. Los lavavajillas con certificación Energy Star deben usar menos de 270 kWh al año y 13 litros por ciclo, pero la mayoría de los grifos de cocina mueven de cuatro a ocho litros por minuto. En otras palabras, abrir el grifo de tres a cuatro minutos puede consumir más agua que un ciclo completo de lavavajillas. Los lavavajillas más viejos usan más agua, pero probablemente menos de lo que piensas; a menos que el tuyo tenga más de 10 años (y, de alguna manera, siga funcionando), es muy probable que siga siendo más eficiente que lavar a mano un fregadero lleno de platos. La cantidad exacta de agua y energía que puedes ahorrar depende de una serie de factores, por lo que tienes que cotejar las especificaciones de tu lavavajillas con tu factura de la luz y del agua para estar seguro. Quizá eso te convenza de dar el salto a un lavavajillas moderno.
Dejar de lavar los platos a mano y automatizar por completo el proceso con un lavavajillas puede reducir tus facturas, por no mencionar el bien para tus pies, espalda y cutículas, pero no va a salvar mundo. Ciertas cosas siempre necesitarán un lavado a mano y, de todos modos, tu ducha y tu lavadora usan más agua que cualquier otra cosa en la casa. Aun así, es una forma muy cómoda de ahorrar agua. Lo que los anglosajones llaman un “win-win”.