Cómo ayudar a tus hijos a hacer los deberes con unos pequeños trucos de concentración

Para muchas familias, el tiempo para hacer los deberes es una lucha continua. Y en esta era llena de distracciones digitales, cada vez resulta más difícil. Aquí van algunos trucos para ayudar a que tus hijos se concentren. No te juzgaremos si quieres usarlos para ti también.

Establece la “hora del trabajo” para toda la familia

Durante la semana de los exámenes finales en la universidad, había una razón por la que todos nos arrastramos fuera de nuestras habitaciones y nos sentábamos en aquellas salas de estudio abarrotadas a la 1 de la madrugada. La presencia de compañeros que sufrían como yo servía de alguna manera de motivación. Crea una atmósfera similar en casa estableciendo una hora de dedicada a trabajar, donde todos los miembros de la familia se sientan juntos y trabajan en silencio. Si es posible, házlo a la misma hora todos los días de la semana (puedes configurar una alarma o hacer que Alexa anuncie que ha llegado la hora de trabajar, lo que ayuda a eliminar el aspecto de la negociación). Mientras los niños hacen sus tareas, prueba a hacer tu propio trabajo, a ser posible nada digital: ordenar el correo, firmar documentos, leer el periódico, o preparar una lista con tus tareas pendientes

Dale a tus hijos “Minutos de quejas”

Esto ya lo sabes: si tus hijos son propensos a lloriquear sobre los deberes, decirles que dejen de quejarse a menudo conlleva más lloriqueos. Tal vez lo que necesitan es dejarse llevar. Cuando parezcan frustrados, diles que tienen un “minuto de queja”. Y luego pon el cronómetro. Durante ese minuto, pueden expresar su exasperación ante el mundo. Pueden tirarse al suelo, levantar sus puños y exclamar: “ESTO ES TAN DIFÍCIL, POR QUÉ EXISTEN LOS DEBERES, TODO ES TERRIBLE, POR QUÉ, POR QUÉ, ¡AHHHHHHHH!” Y se acabó. Cuando se acabe el tiempo, deben volver al trabajo; ya no se permiten más gemidos. Para períodos más largos de estudio, le puedes dar a tu hijo dos o tres tickets de “minutos de queja” que pueden usar como crean convenientes.

Haz cambios en el entorno

Aunque sea bueno tener un espacio exclusivo dedicado para los deberes, tus hijos pueden absorber más cosas si se mueven por la casa mientras estudian. Como explica la entrenadora de estudio Ana Mascara: “Digamos que estudias matemáticas en la cocina, y luego estudias matemáticas en la biblioteca, y luego estudias matemáticas en el autobús, el cerebro va a decir: ‘Eh. Estás usando estas fórmulas matemáticas en muchos entornos diferentes. Quizás estas fórmulas matemáticas son cruciales para mi supervivencia. Vamos a consolidar estas fórmulas matemáticas porque las estoy usando en todas partes, así que deben ser importantes, ¿no?’ “Cuando estoy escribiendo, deambular por la casa me ayuda a tener más claridad; a menudo encuentro nuevas perspectivas cuando cambio de ambiente. Si tu hijo está inquieto o atascado, anímalo a que busque una nueva ubicación”.

Deja que tu hijo sea Batman

Esto es literal, dejar que tu hijo se ponga una capa de superhéroe. Un estudio descubrió que mientras realizaban una tarea repetitiva, los niños de cuatro y seis años que pretendían ser un personaje como Batman hacían sus tareas durante más tiempo que aquellos que no. La razón tiene que ver con algo llamado autodistanciamiento. Cuando los niños encarnan a una persona diferente, les ayuda a “estar por encima de una situación y adoptar una perspectiva más distanciada”, dice el informe. Igual Juan puede desmoronarse ante el desafío de hacer una de tres dígitos, pero Batman seguramente no.

Prueba el Juego del Lápiz

Esta es una buena opción para los niños que ya son demasiado mayores para el truco de Batman. En el libro The Gift of Failure, la autora Jessica Lahey habla sobre el Juego del Lápiz, una técnica para volver a concentrarse que le enseñó el psicólogo infantil William Hudenko.
Déle al niño un juego de dos o tres lápices y enséñale a cambiar los lápices cuando sienta que su cerebro se distrae. Ahora, no se trata del lápiz que usa realmente, pero cambiar de lápiz le indica a su cerebro: “Oh, estoy distraído, necesito volver a concentrarme”, y el cambio de lápiz se convierte en una señal para que su cerebro recupere la concentración..
Con el tiempo, no necesitará los lápices, porque su cerebro aprenderá a reconocer la distracción y comenzará a redirigir automáticamente su concentración, pero al principio, los lápices son una forma de tomar conciencia de las sutiles señales que indican que nos estamos distrayendo.

Pon la hora de hacer los deberes justo después de un rato de juego intenso

Estudio tras estudio el ejercicio aparece siempre vinculado a la mejora académica. Permitir que tu hijo corra de forma intensa durante solo 30 minutos puede bombear sangre extra a su cerebros, entregando el oxígeno y los nutrientes que necesita para funcionar con la máxima eficiencia. (P.S. Es por eso por lo que no podemos suprimir el recreo.) Programa un descanso para jugar al final de la escuela y la hora de la tarea. Una vez que se haya movido un rato, tu hijo estará mucho más preparado para ponerse con los libros.
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