Qué significan realmente las etiquetas con las fechas de caducidad de los alimentos (y cómo saber si puedes comer algo)

Muchas personas tiran alimentos a la basura simplemente porque acuden a la fecha de caducidad y el día marcado ha expirado. Si bien en algunos casos la fecha es la misma, resulta que en la mayoría de los productos de un supermercado esa etiqueta poco o nada tiene que ver con que podamos comer dicho producto. Esta es la razón.
De esto va precisamente la última pieza de los chicos de SciShow, quienes pasan a desgranar el verdadero significado de las fechas de caducidad, junto a algunos trucos para detectar si podemos o no alimentarnos de ciertos productos.
Lo primero: las fechas de vencimiento de los alimentos sirven para decirte bien poco acerca de si puedes o no comer pasados los días marcados. La razón es sencilla. Las compañías se refiere con fecha de “caducidad” a la caducidad de la calidad y sabor fresco del producto, no a la seguridad de si podemos o no comerlo.

De hecho, muchísimos alimentos comunes siguen siendo comestibles pasado lo que dice la etiqueta. Obviamente, esto puede hacer que sea difícil averiguar qué puedes comer y qué no. Para ello, debemos entender lo que está sucediendo químicamente cuando los alimentos se ponen malos, tanto antes como después de esas fechas.
Como explican los chicos de SciShow, averiguar la fecha de vencimiento real de un producto es complicado predecir, principalmente porque puede verse afectado por cualquier cosa, desde el saneamiento y manipulación en la propia fábrica, hasta la temperatura de tu frigorífico. 
Gran parte de ello depende del tipo de comida que estás comprando. Un producto puede volverse malo en cuestión de horas a semanas después de comprarlo. Una diferencia muy importante que casi todas etiquetas no tienen en cuenta.
La mayor parte de las ocasiones tiene que ver con la llegada del moho. Algunas cepas producen sustancias llamadas micotoxinas, las cuales pueden causar de todo, desde infecciones de la piel hasta hemorragias internas e incluso la muerte. 
El problema radica en que como los productos son ricos en agua y nutrientes, también son el hogar perfecto para el moho, el cual puede comenzar a crecer tan pronto como 24 horas después de traer el alimento a casa. Además, crece aún más rápido en temperaturas cálidas, como en la encimera de una cocina a la que le da el sol.

Cómo extender la vida de un alimento

La primera regla es sencilla: introducirlo en el interior de un frigorífico. Las reacciones químicas ocurren de forma más lenta en temperaturas frías, por lo que lleva más tiempo que aparezca el moho y se reproduzca. De cualquier forma, llevado un tiempo el moho crecerá igualmente, y cuando lo hace, tanto si es después de un día o unas semanas, es hora de realizar cambios. 

 Bajar la temperatura puede ser un gran truco para la conservación de una gran cantidad de alimentos, pero si realmente quieres retrasar la fecha de vencimiento, tienes que matar las bacterias antes de dejar que se reproduzcan.
No es nada fácil, pero es exactamente como tratamos la leche. De acuerdo con la etiqueta, la leche generalmente está bien hasta alrededor de dos semanas después de comprarla. Sin embargo, dependiendo del tipo que compres y cómo la trates, realmente podría caducar unos pocos días después o incluso antes.
La leche tradicional pasa por el proceso de pasteurización, un tratamiento térmico que desnaturaliza enzimas en bacterias vivas y las vuelve inofensivas. Aunque hace un buen trabajo, no es perfecto. Algunas de esas bacterias sobreviven a la pasteurización, y con el tiempo, convierten los azúcares en ácido láctico. Eso es lo que le da a la leche ese sabor agrio al oler.
Normalmente, este proceso lleva un par de semanas y, por lo general, sigue estando bien durante alrededor de cinco días después de la fecha de vencimiento. Sin embargo, si la leche se expone en un espacio con temperaturas más cálidas en algún punto a lo largo del envío, o si subes tu frigorífico unos pocos grados más, se puede echar a perder más rápido.
Y aunque lo normal es que no vayas a atrapar nada que ponga en riesgo tu vida por beberla, sí que puedes contraer una intoxicación alimentaria muy bestia. La buena noticia es que es fácil saber si la leche está en mal estado. Tan solo dale una bocanada, y disfruta de ese encantador olor a ácido láctico que seguramente ya has experimentado antes.
Por último, mientras que las temperaturas algo más altas son asombrosas para deshacerse de las bacterias en la leche, vas a necesitar una estrategia diferente para la carne.
Por lo general, las fechas en estos productos es de una semana (más o menos) después de la compra. Sin embargo, aunque a menudo estás a salvo pasada la fecha, no suele durar mucho más. Esto ocurre porque la carne es un excelente terreno para la cría de bacterias. Un espacio húmedo y rico en nutrientes con todo tipos de fuentes de combustible.
Durante unos días, estas bacterias no causarán problemas porque no hay demasiadas. Pero con el tiempo, se multiplicarán, y entonces tendrás un gran problema. Las bacterias como las Psuedomonas o Lactobacilli se pegan un festín en la superficie de la carne. Las bacterias pueden enfermarte, aunque al menos anuncian su presencia de manera más o menos visible.
A medida que arrasan compuestos, se van detrás de algunos subproductos con un olor desagradable. Estos tienen todo tipo de formas y composiciones, pero todos se encuentran en una categoría llamada compuestos orgánicos volátiles.
Normalmente, estos huelen a carne podrida. Y porque los encuentras cuando las bacterias han estado comiendo y multiplicándose, hay una señal bastante fuerte de que tu carne ya no está bien.
Y no solo el olor, también puedes ver que tu carne ha expirado en función de cómo se ve. Por ejemplo, los compuestos orgánicos volátiles como el sulfuro de hidrógeno pueden convertir el pigmento muscular natural de carne en algo que se ve más verde.
Por cierto, por lo general todo esto sucede unos días después de la fecha de caducidad de la etiqueta, pero si simplemente notas alguno de estos olores antes de tiempo o percibes cierta baba en la pieza de carne, probablemente es hora de tirarla aplicando el sentido común. [SciShow]
Share on Google Plus

About SFM News

This is a short description in the author block about the author. You edit it by entering text in the "Biographical Info" field in the user admin panel.
    Blogger Comment
    Facebook Comment

0 comentarios:

Publicar un comentario