Todo comenzó por pura casualidad. Nuestro hijo no quería perderse un banquete de béisbol, así que él y yo volamos un día más tarde que mi esposo y mi hija para una reunión familiar. Después volvió a suceder. Acumulamos millas de diferentes compañías y tuvimos que dividirnos y volar en diferentes aerolíneas.
Pronto nos dimos cuenta de que volar por separado (cada uno de nosotros llevando a uno solo de nuestros hijos) mejoraba la experiencia de viaje para todos. Ahora es la única forma en que volamos. Cuando hay que lidiar con cabinas abarrotadas, retrasos inesperados y colas de seguridad, la defensa uno-a-uno es sencillamente el mejor enfoque. Estas son algunas de sus ventajas:

Es más fácil gestionar diferentes temperamentos

Y no me refiero solo a los niños. A mi marido le gusta embarcar lo antes posible. A mi me gusta más esperar al último momento. A nuestro hijo le gusta jugar cartas en el avión y nuestra hija prefiere el tablet. Compaginar el estilo de viaja de cada cual puede ser complicado y separarse permite a cada uno lograr lo que quiere más a menudo.
Nadie tiene que ceder el control
La gente a menudo asume que nos separamos cuando volamos debido a un miedo irracional a que el avión se caiga y haga que nuestros hijos queden huérfanos. Pues no. Por otra parte no conozco a ninguna pareja que no viaje en automóvil y los accidentes de tráfico son miles de veces más comunes que las muertes aéreas.
Cuando me dicen eso suelo bromear diciendo que lo que tratamos de evitar es que queden huérfanos matándonos entre nosotros. Las peleas entre cónyuges son increíblemente comunes en los viajes. Enfrentar ese estrés por separado permite que tanto mi esposo como yo tengamos más control. Todos podemos ser padres a nuestra manera sin tener que discutir, justificar o pedir disculpas por decisiones rápidas.

Mas atención implica mejor trato

Viajar por separado nos permite darle a los niños toda nuestra atención. Mi hija solía ponerse ansiosa cuando volaba. En lugar de sofocar sus miedos, a menudo terminaba empeorando las cosas. Mi esposo, habiendo experimentado preocupaciones similares, fue capaz de prestarle mucha atención y le enseñó algunas habilidades para superar el miedo que yo no podía.
Centrarse en un niño también tiene otros beneficios. El tiempo de uno a uno les da la oportunidad de tener conversaciones más profundas. Tengo un gran recuerdo de estar sentado en un banco esperando un enlace con el aeropuerto mientras mi hijo y yo recordábamos a su abuelo, que falleció el año anterior.

Más pequeño significa más flexible

Cuando mi hija y yo perdimos un vuelo de conexión a San Francisco el verano pasado, pudimos obtener los dos últimos asientos de reserva en el siguiente vuelo. Eso no hubiera sido posible si toda la familia hubiera viajado junta.Read more
Existen, por supuesto, algunas limitaciones a este truco: cuando viajas con bebés o niños pequeños, o con niños con necesidades especiales, a menudo es más fácil viajar con otro adulto. Además, llegar y salir en diferentes momentos significa más tarifas de Uber o de taxi. Tratamos de minimizar esto utilizando el transporte público cuando es posible.
¿Lo que vimos cuando bajamos del autobús en nuestro último viaje? Dos caras hermosas y sonrientes esperándonos. Hubo abrazos por todos lados, y como nuestro “equipo de avanzada” ya nos había registrado en el hotel, solo había que repartir las maletas mientras nos guiaban hacia el hotel. Por el camino hablamos sin parar sobre nuestros viajes separados y nuestra próxima aventura, una que sí que disfrutamos siempre juntos.