Puede que tengas la suerte de vivir en un lugar con zonas verdes en las que abunden las ardillas. Si es así, enhorabuena, pero recuerda revisar bien el motor de tu coche si lo tienes mucho tiempo estacionado. No sea que te lo encuentres convertido en la despensa de uno de estos simpáticos roedores.
Eso es precisamente lo que le pasó a Kellen Moore, un ciudadano del estado de Nevada que se encontró el habitáculo del motor de su automóvil completamente forrado de piñas piñoneras. Después de horas sacando cuidadosamente los frutos y pesándolos, descubrió que había 23 kilos y medio. Para rematar, algunos de los frutos se habían abierto, quedando encajados entre las piezas del motor.
Por fortuna, el motor no sufrió daños. Tan solo fue necesario limpiarlo concienzudamente y arrancó sin problemas tras pasar el invierno en reposo. Este tipo de incidentes no son raros en lugares con ardillas. Los pequeños mamíferos se vuelven literalmente locos acumulando semillas en cualquier hueco que encuentren. Muchos técnicos están acostumbrados a lidiar con este problema en lugares como las casetas de los transformadores eléctricos.