Qué es realmente ese pinchazo que sientes de repente en un costado cuando estás corriendo (y cómo evitarlo)

Los que suelen correr o practican deportes similares lo conocen. De repente, un dolor intenso, como una especie de punzada, recorre la zona lateral, y en los minutos siguientes se intensifica. ¿Qué demonios se supone que nos pasa y por qué el dolor no hace más que aumentar? Esto es lo que dice la ciencia.
De esto va precisamente la pieza de los chicos de SciShow, quienes desgranan lo que se sabe sobre esa punzada aguda en el costado, la misma que en cada bocanada de aire se acrecienta obligándonos a parar de la práctica del ejercicio.
De hecho, un estudio llevado a cabo en el 2000 mostró que el 69% de los corredores entrevistados habían sentido ese pinchazo en ese mismo año, también conocido como “dolor abdominal relacionado con la práctica de ejercicio”. Incluso personas que practicaban otros deportes, como natación o ciclismo, dijeron haberlo sentido.
Sin embargo, aun siendo tan común, los investigadores no están muy seguros del origen del dolor. Lo cierto es que es bastante sorprendente que no sepamos estas cosas que ocurren tan a menudo en nuestro propio cuerpo.

Una de las posibilidades que se barajan es que el culpable sea tu diafragma, el músculo localizado entre tu pecho y tu abdomen. Cuando el diafragma se contrae, tus pulmones se expanden y llenan de aire. Cuando tu diafragma se expande, tus pulmones se comprimen y el aire se expulsa.
Sin embargo, al hacer ejercicio puede que estés expandiendo en exceso el diafragma. Por ejemplo, cuando corres tus pies están constantemente golpeando el suelo al mismo tiempo que expulsas el aire de tus pulmones (cuando tu diafragma se expande), por lo que puede que el diafragma se tense demasiado y sufra una especie de espasmos. 
Otra posibilidad podría ser que el movimiento hacia arriba y abajo que sufre el cuerpo al correr mueva tus órganos internos, tensando los ligamentos que impiden que se dispersen en tu interior. De hecho, la explicación más probable parece apuntar al peritoneo, una membrana de doble capa que cubre tu pared abdominal y ayuda a sujetar tus órganos.
Normalmente hay líquido entre las dos capas que forman la membrana para asegurar que no rocen demasiado, principalmente porque cuando rozan sientes un pinchazo. Cuando comes mucho, tu estómago comprime la capa interior, y cuando estás deshidratado, como cuando sudas por hacer ejercicio, hay menos líquido entre las dos capas. La forma de moverse de tu cuerpo también puede provocar que las dos capas rocen.
Dicho esto, ¿existe alguna forma de hacer que el dolor desaparezca? Para empezar, dejar de hacer ejercicio un rato es una buena idea. El dolor debería ir desapareciendo, en caso negativo, lo más recomendable es acudir al médico.
¿Alguna técnica para evitarlo? Los investigadores apuntan a tratar de no hacer ejercicio justo después de comer. Trabajar el área abdominal también puede ayudar, ya que debería reducir el movimiento interno de tu abdomen mientras haces ejercicio, por lo que tus ligamentos y membranas se tensarían menos. 
De esta forma, en teoría tus órganos internos pueden quedarse exactamente donde deberían, sin molestarte con esos malditos pinchazos que nos obligan a parar. [SciShow]
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