El parto ha sido especial por varios motivos. Para empezar ha sido parto natural. 
No ha sido necesaria ninguna asistencia médica. Para continuar, ha estado presente el padre de Moke. 
El personal del zoológico relataba a Washington Post que el padre, un macho de más de 200 kilos, se mantuvo a una prudente distancia durante todo el parto y, al ver nacer al cachorro, ejecutó los movimientos que los gorilas suelen hacer cuando están entusiasmados.
El nacimiento es especialmente importante porque tanto Moke como su familia son gorilas de llanura del oeste, una subespecie en serio peligro de extinción. 

Los nacimientos en cautividad de estas criaturas son cada vez más necesarios para asegurar que su linaje no desaparece. Según World Wildlife Foundation, las enfermedades y la caz furtiva han exterminado al 60% de su población en lso últimos 25 años. Salud y larga vida, Mako. [vía Smithsonian’s National Zoo]