Por qué los carros nuevos ya no llevan rueda de repuesto

Las estadísticas avalan el cambio y la tecnología ofrece alternativas, pero no todas resultan eficaces. 

Una guía con las posibilidades actuales, sus pros y contras.

La rueda de repuesto completa, igual que las otras cuatro, es la única solución que permite seguir circulando sin restricciones tras sufrir un pinchazo.

Pero, a pesar de la evidencia, está desapareciendo de los coches.

Los fabricantes, tanto de automóviles como de neumáticos,argumentan que los pinchazos han caído hasta cifras increíbles, uno cada 10 años, casi la vida útil del vehículo, y que existen soluciones alternativas más compactas, ligeras y económicas.

Pero conductores y clubes del automóvil tienden a discrepar, porque todas las opciones presentan inconvenientes importantes que no siempre compensan las ventajas.
“Desde el RACE pensamos que la mejor alternativa es la rueda de repuesto igual a la pinchada, es decir, la de toda la vida, porque es la única que nos permite terminar el viaje con todas las garantías”.

Y es que las opciones que se ofrecen, como los kits para reparar pinchazos, los neumáticos reforzados y la rueda de emergencia, entre otras, tienen sus pegas si se sufre un incidente: o exigen circular después a una velocidad más reducida (80 km/h como máximo), o no pueden recorrer más de una determinada distancia (80 kilómetros suele ser lo más habitual). 
Las ruedas de los coches (neumático y llanta) son cada vez más grandes, y también es cierto que integrar una quinta rueda resulta cada vez más difícil y provoca un aumento de peso y pérdida de capacidad de carga considerables. “Cada vez hay menos automóviles con rueda de recambio completa por cuestiones de espacio y coste, y en modelos deportivos o de gama alta, porque llevan medidas de neumáticos diferentes en cada eje”, señalan desde Michelin.
La rueda de recambio puede pesar de 20 a 40 kilos (según su tamaño) y se dan casos de marcas que, al suprimirla, han logrado bajar uno o dos gramos sus emisiones de CO2. Y así, su modelo quedaba dentro del límite de 120 g/km y no tenía que pagar impuesto de matriculación, un aspecto que ahorra dinero al comprador. En el escalón impositivo anterior, que va de los 120 a los 160 gramos, se paga un 4,75% del precio del automóvil.
El maletero, por su parte, puede ganar hasta 80 litros al eliminar la quinta rueda, el gato y las estructuras de espuma que suelen rodear el neumático y la llanta de recambio. Entrará más equipaje, o componentes mecánicos adicionales, como los tanques de gas (en los modelos de GLP o GNC, gas liquado y natural, respectivamente) y los diésel modernos, que integran depósitos extra con una solución acuosa de urea (AdBlue) para reducir al mínimo los óxidos de nitrógeno (NOx).
El ahorro de costes, en cambio, suele omitirse de las comunicaciones. Y no es despreciable, porque una rueda de recambio de emergencia“tiene un precio en la calle de entre 80 y 120 euros”, concretan desde Continental. Al trasladar la cifra a una rueda completa, igual que las otras cuatro, el coste podría subir otro 50%, engordando todavía más la reducción de costes final.
Los coches de última generación incluyen cada vez más equipamientos y tecnologías, desde pantallas táctiles y acceso a Internet hasta sistemas de seguridad, pero también han perdido elementos habituales en modelos más veteranos, como los indicadores de temperatura del agua en la instrumentación, los asideros del techopara los ocupantes y la regulación en altura de los cinturones de seguridad,por ejemplo, que se están sumando a la rueda de repuesto.
ACERAS, ZONAS DE RIESGOLas estadísticas españolas contradicen a las de los fabricantes. Al menos las del RACE, que en su Barómetro de Averías de 2017 refleja que de las 900.000 asistencias prestadas en carretera en territorio nacional, casi 80.000, en torno al 9%, tuvieron su origen en incidencias con los neumáticos. Y además la cifra crece, porque es un 5,6% superior a la de 2016.

Si el percance se produce en una ciudad grande, la cobertura de los seguros o la disponibilidad de repuestos en talleres debería permitir solucionar la incidencia con relativa facilidad y, de media, en una o dos horas. Sin embargo, si se pincha en carretera, la situación podría ser más complicada y, por sus limitaciones de velocidad o distancia, las alternativas a la rueda de repuesto tradicional no terminan de resultar del todo satisfactorias, al igual que el tiempo de respuesta de las asistencias. Y si el modelo equipa además neumáticos muy grandes (SUV, deportivos, berlinas potentes) o de medida poco habitual, como sucede en algunos modelos eléctricos, el repuesto podría tardar días en llegar.
Se dan casos, también cada vez más habituales, en los que el diseño del piso del maletero es plano, y no recoge ya un hueco para ningún tipo de rueda, ya sea completa o de emergencia. Y otros en los que el hueco es pequeño (está dirigido a la de emergencia) y, al tratar de meter la rueda pinchada, más grande, no cabe.
Los neumáticos de los coches, aparte de ser cada vez mayores,tienden a tener también menos flanco o altura del lateral. Y esta característica los hace más vulnerables con los bordillos de las aceras: se pueden pinchar incluso en una maniobra de aparcamiento. Por tanto, conviene extremar las precauciones, al igual que cuando se transita cerca de zonas de obras o cuando llueve, porque el agua provoca un efecto lubricante y un clavo, por ejemplo, podría penetrar en el caucho con mayor facilidad que con tiempo seco.

LA LEY, EN ENTREDICHO

Desde el pasado 2014, la Unión Europea obliga a que todos los automóviles nuevos que vayan a comercializarse en territorio comunitario incluyan de serie sensor de presión de ruedas (suele denominarse TMPS), que alerta al conductor cuando uno o varios neumáticos registran pérdidas de aire. Y en su mayoría, las normativas de cada país también señalan la obligación de llevar algún tipo de solución para reparar pinchazos, aunque vale con la opción más simple y menos efectiva, los kits de reparación.
La respuesta a la problemática de los pinchazos podría estar en la innovación tecnológica. Y es que los fabricantes de neumáticos ensayan prototipos de ruedas sin aire y compuestos especiales con propiedades casi mágicas, como gomas que pueden cambiar de forma y, entre otras cosas, cerrar el orificio que haya causado el pinchazo. El futuro proveerá.

LAS ALTERNATIVAS A LA QUINTA RUEDA
KIT REPARAPINCHAZOS // Una espuma para taponar agujerosEs la solución más extendida, pero también la menos eficaz. Los kits de reparación de pinchazos constan de una espuma que sirve para taponar el agujero de la cubierta y un compresor (se conecta a las tomas de 12 voltios) para volver a inflar el neumático. En algunos modelos la espuma viene dentro del compresor.
Esta opción libera mucho espacio en el maletero y sale económica (desde unos 35 euros). Aunque también tiene sus pegas, porque el arreglo es temporal y, tras el trayecto, la rueda deberá ser sustituida o reparada después en un taller especializado. Además, la espuma solo puede sellar orificios pequeños (cinco o seis milímetros como máximo) en la banda de rodadura. Si el daño es mayor o afecta al lateral del neumático, no sirve.

NEUMÁTICOS REFORZADOS //
 Pueden rodar sin aire durante 80 kilómetros
La tecnología de los vehículos blindados aplicada a los coches de calle. Estas ruedas permiten seguir circulando con uno o varios neumáticos pinchados durante 80 kilómetros a un máximo de 80 km/h, aunque algunos modelos amplían la distancia hasta 150. Y permiten prescindir de cualquier repuesto. La clave está en su estructura reforzada: la goma no se sale de la llanta porque los flancos tienen un anclaje especial y en el interior hay un bloque de goma que es el que soporta el peso del coche cuando se pierde al aire. Pero después hay que reemplazar la cubierta y puede resultar difícil encontrar recambio. Asimismo, son en torno a un 20% más caras y tampoco se puede montar una goma normal, porque la llanta es específica.



RUEDA DE EMERGENCIA //
 Más pequeña, pero sin limitación de distancia
La hermana pequeña de la rueda de recambio tradicional. Funciona igual y exige montaje, aunque una vez instalada no presenta limitaciones de distancia. Por su diseño más estrecho y cuestiones de seguridad, eso sí, la velocidad máxima de circulación se limita a 80 km/h. Resta poco espacio de carga y tiene un precio medio de unos 80 euros, aunque también presenta sus contras, porque no siempre tiene la misma altura que las ruedas originales y puede suceder que al montarla el coche circule ligeramente inclinado. Aun así, resulta más recomendable que los dos sistemas anteriores, porque no requiere revisión posterior y permitirá llegar al destino



CUBIERTAS AUTOSELLANTES //
 El pinchazo se repara solo sin tener que detenerse


Los neumáticos integran una espuma como la de los kits que, en caso de pinchazo, se esparce automáticamente para taponar el orificio. 

El conductor no tiene que detener el vehículo, ni probablemente note nada. 

Los aspectos mejorables son los mismos que en los kits: la espuma sella daños pequeños en la banda de rodadura, pero no de mayor tamaño ni en el lateral, y el neumático requiere revisión posterior en un taller, aunque se puede seguir el camino. 

En el peor de los supuestos, que haya que cambiarlo y que no se encuentre repuesto, se podría poner cualquier cubierta, porque el anclaje a la llanta es normal. Hay modelos que incluyen una rueda de recambio con las mismas características.
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