El AVE un tren entre Barcelona y Madrid cumple 10 años: así fue el primer viaje





El AVE entre Barcelona y Madrid cumple 10 años: así fue el primer viaje
Dos pasajeros del primer trayecto en AVE de Barcelona a Madrid, Sílvia y Xavi, dando de comer a su hijo Nil 

La línea de AVE Barcelona - Madrid cumple este martes 10 años
El estreno del ‘otro’ Puente Aéreo generó una gran expectación y susprimeros pasajeros se convirtieron en efímeras estrellas mediáticas.  
En aquel histórico tren y plasmó las vivencias del trayecto en alta velocidad con una amplia cobertura periodística. 
Ahora, una década después, recuperamos la crónica de Francesc Peirón, el vídeo de Albert Domènech y las fotografías de Mané Espinosa y Ana Jiménez sobre la jornada inaugural.
Cerca de 12.000 usuarios en el primer día de tren
El AVE vuela por fin
Iberia se esmera en el puente aéreo y aguanta el tipo | El primer tren llega a Madrid con 9 minutos de antelación | La carrera tren-avión se salda con empate técnico
FRANCESC PEIRÓN
El viaje ha empezado. La pugna entre el puente aéreo y el ferroviario ya está abierta. El veredicto está en manos de unos viajeros que serán los grandes beneficiados de una competencia hasta ahora imaginaria. Es la lucha contra el tiempo, en la que la comodidad resulta determinante. Barcelona y Madrid se acercan.
A las seis y unos segundos, la estación de Sants vivió ayer su momento histórico con el primer AVE, que anidó en Madrid a las 8.34, con nueve minutos de antelación. El que salió en paralelo de la capital llegó con cinco minutos de adelanto. A media tarde, la puntualidad alcanzó el 100%. Esta demostración no es más que la presentación de un servicio que busca el cuerpo a cuerpo con el avión y que parece amagar parte de su poderío. La sensación de los viajeros –unos 12.000 en toda la jornada y en todo el corredor; 10.409 billetes vendidos a las 16 horas– es que el tren veloz pide más velocidad.
En la confrontación directa, según el experimento realizado por los redactores de La Vanguardia, se concluye con una ligera ventaja al final del Airbus 320 que partió de El Prat a las 6.55. El periodista aviador llegó a la sede del diario en Madrid a las 8,50, en un vuelo en el que ser rayó la perfección. El ferroviario apareció allí a los 15 minutos, aunque en su descargo, hay que imputar la prolongada despedida en Puerta de Atocha y una pésima combinación en el metro.
Cualquier árbitro hablaría de empate técnico. Porque, si en algo coinciden los clientes del AVE más madrugador, es que el tren está expuesto a menos contingencias que el avión y su horario es más fiable. Lástima que en el estreno hubiera una nueva avería y retrasos en cercanías. Dicen que algunos perdieron su convoy de alta velocidad por esas demoras.




Pasajeros del primer AVE procedente de Madrid en la estación de Sants de Barcelona
Pasajeros del primer AVE procedente de Madrid en la estación de Sants de Barcelona (Ana Jiménez)
Viajeros mediáticos
Las historias de los viajeros del tren que hace historia en Barcelona
Los usuarios del primer tren a Madrid, que llegó con antelación, se convierten en sujeto de la noticia
FRANCESC PEIRÓN
Por la expresión de sus caras, muchos descubrieron que a las cinco y media de la mañana –¡negra noche!– las calles ya están instaladas. A los periodistas les dio por darse un madrugón. El viaje en el primer AVE que salía de Sants, un AVE para la pequeña historia local, bien valía caerse de la cama a horas intempestivas. El circo mediático copó gran parte del convoy de las seis, - de 250 viajeros, unos 80 eran informadores- entre comentarios de cuántas horas había dormido cada uno y la búsqueda del viajero ideal.
A Oriol Comas, que iba a Madrid por negocios, le tocó superar la prueba antes de subirse al vagón del Siemens 103 al que, en una estación tan iluminada, se veía demasiado que le faltaba un manguerazo. Su opción era clara y tajante: “Aquí no te hacen quitar los zapatos, ni te ponen problemas por la botella de agua, puedo trabajar con el ordenador o hablar por teléfono”.




Ricardo Durán, el maquinista jefe encargado de conducir el primer viaje del AVE Barcelona-Madrid
Ricardo Durán, el maquinista jefe encargado de conducir el primer viaje del AVE Barcelona-Madrid (Archivo / Ana Jiménez)
En el andén 3, José Salgueiro, presidente de Renfe, despide el tren, que arranca puntual rumbo a Madrid sin paradas intermedias. Se acelera, se pone a 100 al final del túnel de Bellvitge – “¿Socavones, qué socavones?”, se pregunta Paco Silva, el supervisor–, se alcanzan los 300, más o menos, pasado Martorell. Un cañón.
A las 6.29 se pasa Tarragona, a las 6.48 se circunvala Lleida, ante cierta incredulidad informativa y una sonrisa amplía de Abelardo Carrillo, director de alta velocidad de la compañía. Sigue tensionado, pero respira más tranquilo. Todo marcha bien. Las que van más agobiadas son Susana y su equipo de tripulantes. “No es normal que los viajeros se muevan tanto”, dice sin ningún atisbo de queja. Y eso que las cámaras y los plumillas no paran quietos.




Una azafata repartiendo el desayuno en el primer AVE Barcelona-Madrid
Una azafata repartiendo el desayuno en el primer AVE Barcelona-Madrid (Archivo / Mané Espinosa)
Pese al predominio de ejecutivos, los objetivos recaen sobre Nil, porque es el más joven de los usuarios. Sin duda. Tiene sólo siete meses. Es un bebé tranquilo. Observador silencioso. Su padre, Xavi, no lo suelta de sus brazos. Silvia, la madre, los mira orgullosa. Xavi y José Luis, el amigo que les acompaña, son controladores aéreos. “Todos los días –explica el padre– peleamos con aviones y hoy hemos decidido ir a Madrid, a estrenar el AVE. Tenemos mesa reservada para comer un cocido, y regresaremos a casa”.
Muchos de sus compañeros de trayecto se dedican a trajinar con el ordenador, a hablar por el móvil, o a consultar notas, o a leer, salvo cuando se convierten en objeto de la noticia. Yolanda, las medias más brillantes, tiene un gran poder de atracción. “Estábamos esperando esto”, subraya está empleada de banca. “El tiempo total de viaje entre el tren y el avión es similar”. Y el tiempo se aprovecha. Ella lo intenta, pero no le resulta fácil, y no precisamente por el bamboleo de vehículo, que existe, aunque sin exageración.




Estrella Garcia, Enric Arrieta y Ricard Climent, usuarios del primer viaje del AVE de Barcelona a Madrid
Estrella Garcia, Enric Arrieta y Ricard Climent, usuarios del primer viaje del AVE de Barcelona a Madrid (Archivo / Mané Espinosa)
En otro vagón, Estrella, Enric y Ricard han desplegado sus portátiles. También se dedican al sector bancario. Coinciden en que serán tránsfugas del puente aéreo, por los mismos argumentos de la mayoría: comodidad –cómo se valora la amplia separación de los asientos–, posibilidad de trabajar, la carencia de controles vejatorios, de largas esperas o la garantía de puntualidad. Siempre y cuando haya más oferta en hora punta. “Tal como está montado –sostiene Artur Vila– no es competencia para el avión”. Carrillo señala que valorarán estas apreciaciones, que pondrán más trenes si es preciso, pero antes se ha de ver la demanda.




Albert Garcia y su sobrino Gonzalo Rubio, usuarios del primer AVE Barcelona-Madrid
Albert Garcia y su sobrino Gonzalo Rubio, usuarios del primer AVE Barcelona-Madrid (Archivo / Mané Espinosa)
En el convoy hay otras historias. Como la del tío, ferroviario de profesión, que el martes viajó a Barcelona con su sobrino para estrenar el servicio. Su sobrino, Gonzalo, de 13 años, viste el uniforme escolar. En cuanto llegue a Madrid se irá al colegio. No perderá ni un instante de clase. El AVE llega con nueve minutos de adelanto. Nil ni ha llorado ni se ha dormido. Los periodistas se disuelven como el azucarillo en Puerta de Atocha, donde está impasible José Luis Rodríguez Zapatero, fotografiado en todos los carteles de la estación.




Publicidad electoral en la Estación de Atocha, en la jornada inaugural del AVE entre Madrid y Barcelona
Publicidad electoral en la Estación de Atocha, en la jornada inaugural del AVE entre Madrid y Barcelona (Archivo / Mané Espinosa)
Cercanías falla de nuevo el día del tren veloz
La llegada de AVE tuvo una pequeña mancha negra: Cercanías sufrió demoras cuando un tren se quedó parado en la C2, a la entrada de la estación de Sant Andreu Comtal. Ocurrió a las 6:30h y el convoy no lo sacaron hasta las ocho. Esto obligó a circular por vía única y provocó demoras de hasta media hora. Los retrasos se reflejaron hasta media mañana. También hubo demoras en la C1 y C3 porque se acabaron tarde unos trabajos en Sants.
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