Congreso da luz verde a reapertura del gobierno, sin solución para “DACA” a la vista





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El Congreso aprobó este lunes una medida para reanudar las operaciones del gobierno hasta el próximo 8 de febrero, poco después de que los republicanos se comprometieran a votar para entonces una medida que codifique las protecciones de los “Dreamers”. El arreglo postergó una solución para los “Dreamers” y provocó el rechazo de grupos defensores de los inmigrantes, que prometieron movilizar a los hispanos a las runas en noviembre próximo.

La aprobación de la llamada “resolución continua” ocurrió primero en el Senado con una votación de 81-18,  idéntica a la que tuvo horas antes en una medida de procedimiento clave para destrabar la parálisis del gobierno, tres días después de que agotara sus fondos.  La Cámara de Representantes aprobó la medida, 266-150, y la envió al Despacho Oval para que el gobierno reanude mañana martes sus operaciones.

La medida presupuestaria da un respiro de 17 días para que los demócratas y republicanos negocien una solución permanente al programa de “acción diferida” (DACA) de 2012, que la Administración Trump canceló en septiembre pasado, dejando en riesgo de deportación a cerca de 700,000 “Dreamers”.

La “resolución continua” contiene fondos para el gobierno federal hasta el próximo 8 de febrero, una extensión de seis años para el “Programa de Cuidado de Salud para Niños” (CHIP, por su sigla en inglés), y suspende un aumento de impuestos para financiar la cobertura de seguro médico dentro de “Obamacare”.

Capitolio.
La votación se produjo en el tercer día del cierre parcial del gobierno y reflejó los esfuerzos de ambos partidos por contener el posible daño político,  aunque la Casa Blanca y los republicanos se atribuyeron todo el crédito del acuerdo alcanzado hoy.

Aunque la mayoría de la opinión pública apoya una solución para los “Dreamers”,  al parecer la Casa Blanca y los republicanos dominaron la narrativa de que los demócratas estaban tomando como “rehén” los fondos para el Ejército por culpa de un “puñado de inmigrantes ilegales”. De hecho, la etiqueta de “#SchumerShutdown” resonó entre la base conservadora.

Presionados por su base y por los “Dreamers”, los demócratas habían prometido que no aprobarían una medida presupuestario si no incluía un “Dream Act” limpio, e insistieron en que la Administración estaba tomando como “rehén” a los jóvenes indocumentados.

Pero una encuesta de la cadena CNN divulgada hoy  indicó que, si bien hay un gran apoyo para los “Dreamers”,  para los votantes es más importante evitar un cierre del gobierno que la continuidad de “DACA”.  En su orden de prioridades, además, le dieron más importancia a la extensión de “CHIP”.

Voces de línea dura

Trump pasó todo el fin de semana culpando a los demócratas, y en un comunicado difundido hoy por la Casa Blanca, dijo estar complacido de que los demócratas “entraron en razón”,  y que su gobierno buscará resolver “el problema de una inmigración ilegal muy injusta” mediante un acuerdo de largo plazo,  pero sólo si es algo que beneficie al país.

La portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, defendió la postura del presidente y, más adelante, confirmó que Trump se reunió con seis senadores republicanos  -todos de “línea dura” contra la inmigración- para discutir los próximos pasos para “una reforma migratoria responsable”.

En ese sentido, Sanders no pudo precisar si Trump apoyaría un “Dream Act” que permita una vía hacia la ciudadanía, e insistió en que cualquier acuerdo migratorio debe incluir el muro y demás medidas para la seguridad fronteriza, el fin de la “lotería de visas”, y la eliminación de las visas de reunificación familiar, que los conservadores tildan como “inmigración en cadena”.

Aunque Sanders dijo que la Administración trabajará con ambos partidos en ambas cámaras del Congreso, la reunión de hoy solo contó con los senadores republicanos Tom Cotton, John Cornyn, Chuck Grassley, James Lankford, David Perdue, y Tom Tillis.

La senadora demócrata por California, Dianne Feinstein, explicó que votó en contra porque la medida no incluyó el “Dream Act”, que beneficiaría a los 220,000 “Dreamers” en su estado, que conforman una tercera parte de toda esa población.

El senador demócrata por Nueva Jersey, Bob Menéndez,  también votó en contra porque no incluye dinero para otras prioridades como el combate a la crisis del abuso de opiáceos, fondos para centros de salud comunitarios, reformas al programa de alivio por inundaciones, y ayudas por desastres naturales para habitantes en California, Puerto Rico, y otros lugares.

“Hubiese preferido una extensión de dos, tres días o una semana, que obligara a los demócratas y republicanos a quedarse en Washington y negociar un acuerdo de largo plazo que financie plenamente nuestro Ejército, invierta en nuestras prioridades domésticas, protege a los 800,000 Dreamers… y les ofrece una vía hacia la ciudadanía”, dijo Menéndez.

“Promesas huecas”

El líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, dijo que el proceso de negociaciones sobre el futuro de los “Dreamers” será “neutral y justo para todos los lados”, y que el acuerdo pactado con el líder de la mayoría republicana, Mitch McConnell, es una “vía hacia adelante” y una “buena solución”. 

Sus palabras de inmediato desataron ataques de numerosos grupos cívicos y activistas de la comunidad inmigrante, que acusaron a los demócratas de claudicar frente a los republicanos.

Para estos grupos, simplemente no hay garantías de que los republicanos apoyarán un voto para la legalización de los “Dreamers”. En 2013, el Senado aprobó una reforma migratoria integral pero los republicanos en la Cámara de Representantes la sepultaron sin siquiera un debate. 

Lorella Praeli, directora de política migratoria de la Unión de Libertades Civiles de EEUU (ACLU), afirmó que la comunidad inmigrante no puede fiarse de más “promesas huecas” de parte de personas que están ” jugando a la política con las vidas de los Dreamers”.

“Hoy, los republicanos, y demasiados demócratas, traicionaron nuestros valores estadounidenses y permitieron que el miedo y la intolerancia prevalecieran…. nos aseguraremos de que los votantes en noviembre sepan si sus representantes apoyaron a los Dreamers o su deportación”, dijo Praeli.

Por su parte, Frank Sharry, director ejecutivo de “America´s Voice”, dijo que la estrategia demócrata causa “decepción e indignación” porque, a su juicio, Trump y un Congreso dominado por “republicanos derechistas despiadados” han bloqueado un alivio para los “Dreamers” pese a que el 87% de los estadounidenses apoya una solución.

Las declaraciones de Trump y sus aliados republicanos resultan “profundamente huecas” porque éstos se han opuesto a cualquier acuerdo bipartidista que tenga probabilidad de tener el apoyo de la mayoría, dijo .

Por su parte, Charles Chamberlain, director ejecutivo de “Democracy for America”, dijo que los demócratas demostraron “cobardía moral y política” con una estrategia “incoherente” que demuestra que el Partido Demócrata se comporta como una veleta y sin un Norte claro.

Una promesa de “conocidos mentirosos como (los republicanos) Mitch McConnell, Paul Ryan o Donald Trump” es lo mismo que “papel mojado” y permite que un creciente número de “Dreamers” siga expuesto a la deportación, según Chamberlain.

Angélica Salas, directora ejecutiva del grupo angelino “CHIRLA”, también afirmó que el Congreso necesita demostrar que tiene “corazón y agallas”,  y proteja de una vez a los “Dreamers”.

“Está muy claro que los republicanos se han alineado con el ala anti-inmigrante y de supremacistas blancos, y les importa poco la vida de millones de familias inmigrantes que contribuyen positivamente al progreso de nuestra acción… el voto de hoy marca el inicio abrupto de las elecciones” legislativas en noviembre próximo, advirtió Salas.


Así, grupos progresistas y defensores de los inmigrantes renovaron hoy su promesa de movilizar a los hispanos para exigir cuentas a los legisladores en los comicios del próximo 6 de noviembre, cuando se renovará la Cámara de Representantes, un tercio del Senado, una veintena de gobernaciones, y centenares de puestos locales y estatales.

Para recuperar el Senado, los demócratas tendrán que defender 10 escaños en estados que Trump ganó en 2016, además de ganar dos adicionales.

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