“¿Por qué nuestra especie no debería de extinguirse? Dame una razón que no venga desde el ego” - Marianela Conde.
Aunque la elección de tener o no hijos ha sido siempre una cuestión de gustos, es cierto que se vuelve más y más complicada conforme nos hacemos demasiados para los recursos disponibles y hay más y más niños sin padres a los que podríamos acoger. Los antinatalistas han decidido tomar esta responsabilidad muy en serio y, tal vez, proponer soluciones demasiado radicales
Si bien optimizar, a falta de una palabra mejor, el volumen poblacional sería positivo a rasgos prácticos, negar la vida o no hacerlo será una cuestión éticamente controvertida para siempre. ¿Facilitar un poco más las adopciones para promocionarlas? Podría ser. ¿Dejar a los antinatalistas ser y morir al final de su vida sin descendencia? Ayudaría con las cifras y no se obliga a nadie a nada. ¿El mundo es un pozo de sufrimiento con unos pocos momentos alegres? Probablemente, depende de los ojos que lo miren. ¿Convencer a la población mundial de que deje de tener niños hasta extinguirse? Oh, bueno, buena suerte.