Esta comedia de errores continuó hasta que finalmente llegó el momento de recopilar el set actual y reemplazarlo con una nueva edición. En ese momento nos enteramos de que el asistente no tenía idea de dónde estaban los códigos viejos, porque habían estado desaparecidos durante meses. El presidente nunca los tuvo consigo, aunque supuso que estarían cerca.
Así que, técnicamente, existen unos códigos que eran capaces de activar un ataque nuclear en paradero desconocido. Los códigos se cambiaron por otros, y rápidamente se modificó el sistema para que algo así no volviera a ocurrir.
Desde entonces, el proceso exige que el funcionario del Departamento de Defensa que visite la Casa Blanca tiene que ver físicamente los códigos, esperando allí para hacerlo todo lo que sea necesario, y por mucho que el presidente diga que se lo toma “muy en serio”. [BusinessInsider]